sábado, 9 de junio de 2012

Capítulo 39 :)

Me levanté entre sus brazos. Él estaba roncando, más dormido de lo que nunca le había visto. Me abracé a él y respiré hondo, su olor...lo adoraba. (Axxe de

chocolate). Se atragantó con su propio ronquido, lo que me hizo muchísima gracia, abrió los ojos.
i-Buenos días.-Le sonreí.
LIBRO DOS: LEO
Me desperté de un sobresalto y lo primero que vi fue a ella, por eso la había abrazado por la noche, para tenerla nada más levantarme. Sentirla mía, sentirme suyo, el

roce de su piel y la mía, me sonreí con la sonrisa más hermano que el mundo habóa podido crear. No parecía real, era ella, mi niña. Quería aprovecharlo pero aún me

sentía mal por haber podido dañar ese rostro perfecto de hada. Sin embargo ella ya había olvidado todo, parecía no importarla, y eso era lo que me salvaba, porque no

sé qué hubiese sido de mí si no se hubiera olvidado.
l-Te amo.
LIBRO 3: IRIA
i-Sos mi vida.-Dije imitando su acento.
l-Y tu la mía.-Respondió él, imitando el mío.
Le di un beso en la mejilla y nos levantamos, nos vestimos y salimos a desayunar. Roberto también estaba desayunando.
l-Rober, ¿te llevo?
ro-No hace falta.
l-Vale, pues espera que cojo las llaves. ¿Vienes Iria?
"¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Pensabas no tenerme pegada a ti absolutamente todo el día?" Pensé.
i-Claro.
Salimos y fuimos directos a La Masía. Le dejamos en el campo y todos sus compañeros empezaron a acercarse a él. Ró volvió a por nosotros dos.
ro-Voy a jugar mi primer partido, es importante...quedaos anda...
l-Venga, búscanos un hueco en el banquillo que en la grada igual no salgo vivo.
Roberto asintió mientras se iba corriendo a preguntar a su entrenador, volvió en un segundo.
ro-Dice que paseis, corriendo, ya, ¡Vamos!-Exigió.
i-Os echo una carrera.-Al escucharlo los dos salieron corriendo lo más rápido posible, porque conociéndome, iba a ganarles seguro.
Salí detrás de ellos,
pg-Hija del viento.-Escuché por detrás la voz de Pep, lo cual me motivó bastante y les alcancé enseguida.
l-¡Gané!
i-¿Pero qué dices motivado? Pep, ¿quién ha ganado?-Me giré para preguntarle.
pg-Claramente, Roberto. Ha quedado el primero por la cola.
i-No, en serio.
pg-Ha ganado Leo.
i-¡No! Bueno, vale, hemos llegado a la vez, yo salí la última y soy chica, así que claramente he ganado yo, porque con dos metros más te hubiese adelantado. Boludín.
l-No, ya le has oído, gané yo.
i-Pues te rebiento para que no juegues mañana.
l-¿Me vas a pegar?-Puso pucheritos.
Me acerqué a él.
i-Te voy a comer.-Susurré en su oído y él me miró cómplice.
pg-A ver, id a sentaros ya parejita.-Él llegó al banquillo.
Nos sentamos con él, todos los chavales vinieron a saludar a Leo y a Pep y a acosar a Roberto, estuvimos un rato esperando a que saliesen los del otro equipo y

empezaron a jugar. Mi hermano no hacía otra cosa que bajar por la banda, intentar asistir, demostrando que Dani Alves era su gran ídolo. Pep acomsejaba a Roberto a

gritos, y es que siempre ha llevado madera de entrenador.
Durante el descanso Pep entró en el campo, después de haber estudiado a los chicos les corrigió y dijo lo que cada uno debería hacer. Puesto que iban 0-0. Mientras,

Leo y yo nos reíamos de la energía de Pep. Volvió a empezar y tras las anotaciones de Pep mejoraron mucho, hasta que mi hermano se inventó una jugada digna de

Xavi, y se acercó al área y a la portería casi tanto como el balón que se introdujo en la red.
Vino y me dedicó el gol saltándome encima.
pg-Grande nanu, grande.
Roberto lo celebró y entró en el campo.
pg-Está dentro. Y el mes que viene cuando cumpla los dieciseis, está jugando las pretemporadas y la copa con nosotros, sólo necesita resistencia.
i-¿En serio?-No lo podía creer, mi propio hermano.
pg-Jugando así, tenlo claro. Pero que sea un secreto.
Acabó el partido, 3-0, asistencia y gol de Rò.
ro-¡Tata, estoy dentro!-Gritó emocionado, nada más pitó el árbitro.
Se cambió y nos fuimos a casa, Leo y yo estábamos nerviosos, cada vez más porque él tenía partido, se fue una hora ya que quería "estar sólo" pero antes estuvo

conmigo hablando más de una hora, sobre la locura que para para él hubiera supuesto hacerme daño de la manera de la que yo pensé que me lo había hecho.

Capítulo 38 :)
Antes de irnos a la playa estuvimos hablando, sobretodo de mi hermano, y de lo que habíamos hecho aquellas dos semanas, todo se resumía en llorar, llorar y llorar,

en pasarlo mal, en mi orgullo, en sus ideas. Parecía que ninguno hubiese sonreído ni una sola vez desde esa tarde en la que ambos lo extropeamos todo, y era verdad.
l-Nunca me voy a perdonar lo que te hice ayer.
i-¿Qué me hiciste? Ah sí, llevarme al bosque a decirme en privado lo que sientes por mí.-Dije quitándole importancia a lo del secuestro y tal...
l-No, atarte y meterte en el maletero de un coche.
Miré al suelo.
i-Ya te he perdonado sonrías.
Sonrió y casi me mareé. Había necesitado tanto ver su sonrisa en momentos como ese...
A las ocho y media nos fuimos a la playa y no tardamos nada en llegar, por suerte no había nadie ya que estaba muy oscuro y hacía fresco. Pusimos las toallas.
Leo se quitó la rop,a quedándose en bañador.
l-¿No te quitas eso?
i-¿Quiéres verme en bikini en nuestra primera cita?
l-Te he visto mucho más desnuda.
i-Hace frío.
l-Déjame arroparte.-Susurró con la dulzura del caramelo más azucarado.
Me deshice de la ropa y me abrazó, rozando mis brazos con la yema de sus dedos. Temblando de amor entre sus brazos.
i-Me voy a bañar.
l-Yo te miro.-Se rio de su cobardía a la hora de meterse en el agua. Me soltó a desgana.
Entré en el agua, necesitaba helada, lo cual era perfecto, porque necesitaba un buen 'jarro' de agua fría para despertarme de ese sueño, o asegurarme de que aquello

estuviese siendo real. "¿Qué me he fumado" Pensé. "¿Un unicornio azul marino?" Entré, nadé un poco y volví. Leo me esperaba con una toalla abierta. Me la puso

cubriéndome entera y volvió a abraarme. Tropecé y caimos al suelo y él se puso a reir, y yo con él.
l-Nuestra primera cita y ya estoy encima de ti.
i-Pues no bajes, Leo.-Había momentos en los que, si nada externo nos llamaba, y nos concentrábamos, podíamos pasar horas mirándonos sin aburrirnos. Comimos

los sandwiches y luego dimos un paseo por la playa, de la mano. Llegamos a unas rocas, se sentó en una de ellas y me sentó a su lado.
l-Quería pedirte que todo vuelva a ser como antes. Yo no te mentiría, y menos de esa forma.
i-Nunca ha dejado de ser como antes porque en ningún momento he dejado de quererte.
Me levanté y eché a andar, pero él corrió y se puso justo delante de mi, creó que midió el centro y todo.
l-¿No pretenderás irte de rositas después de haber dicho eso, no?
i-¿A qué te refieres?
l-A nuestro primer beso.
Cogió mis manos y las colocó en su cuello y luego me rodeó por la cintura, antes de darme un segundo primer beso, que en nada se pareció al que había sido el

primero y que recordaba con detalle.
l-Por siempre.-Asentí, porque con aquel beso habíamos sellado más que nuestros labios, habíamos sellado nuestro amor.
Cogió su móvil y puso música.
i-¿El quinteto de cuerda de Boccherinni?
l-No lo sé, me lo pasó tu hermano, ayer.-Me cogió la mano y y su mano libre la colocó sobre mi cintura, yo, le puse mi mano libre sobre el hombro. Bailamos esa y

otras muchas canciones hasta que las piernas me desfallecieron. Cualquier excusa era buena para cogerle la mano y apoyar mi cabeza sobre su pecho.
Nos soltamos y continuamos nuestro paseo, corrimos, él detrás de mi la mayoría de las veces puesto que yo soy más rápida. jugamos, paseamos, y nos besamos

hasta tarde.
l-¿Vamos a casa?
i-No me acuesto con nadie en la primera cita. Además de que mi hermano está solo.
l-Nadie ha hablado de sexo. Y...si es por eso, podemos ir a tu casa y ver...una película.
i-Me apetece.-Recogimos las cosas y nos fuimos a mi casa.
Llamé al telefonillo.
ro-¿Quién es?
i-Rober, subo con Leo.
ro-Vale, campo despejado, me encierro.
i-No vamos a haber nada, vamos a ver una peli, ¡idiota!-Respondí antes las risas nerviosas de Leo.
ro-Vale. Os las voy preparando.
Subimos y entramos en casa.
ro-Aquí están las de miedo y aquí las románticas.-Dijo señalando dos montones de CD's.
No me acuerdo de cual vimos, sólo de que no le hicimos ni caso a la película. Yo me sentía demasiado ocupada para poder abarcar sus abrazos y besos a la vez, y

Leo demasiado abarrotado por la intensidad de mis besos y mis abrazos. Acabó la película y nos fuimos a dormir.
Era lo que más añoraba hasta esa noche. Dormir sin él no podía ser bueno.
Hola gentecilla, siento no haber escribo mucho últimamente, pero ya sabéis la locura, hola exámenes, adiós vida social. Así que para compensaros hoy subo dos. Os quiero, gracias a todos por leerla. :)