martes, 31 de julio de 2012

Capítulo 12 :Q
Algo confusa, por no saber si hacer caso al timbre o besar a Leo, devié la mirada al telefonillo, Leo se levantó para abrir. Era Gerard....
lm-Ya es la segunda vez.
Era cierto, era la segunda vez que Gerard nos interrumpía, aunque sin querer, pero el pobre no era muy oportuno. Era como...¿marcar un gol en el descanso? Leo me miró con gesto de réplica. Las cosas no se me antojaban fáciles. Aquello sólo ocurriría si se generaban más oportunidades. Gerard entró al par de minutos, le saludé contenta de verle, a pesar de lo que me había perdido por su puntualidad extrema.
da-¡Qué guapo y qué elegante! Y yo aquí de "sport".-Bromeé a cerca de mi atuendo escogido por Leo.
lm-¿A que está guapa?
gp-Claro ¡claro! Esa camiseta favorece mucho.
Sonó mi móvil, corrí a cogerlo y vi el nombre que se iluminaba en la tapa.
da-¿Papá?-Lo cogí rápidamente.
ra-Hola cielo. ¿Cómo estás?
da-Muy bien, aquí en casa...
ra-¿Estás con gente?-Preguntó dando por hecho la respuesta.-Si quieres llamo luego.
da-No te preocupes, sólo son Geri y Leo.-Ambos empezaron a reirse de la expresión "sólo son" hablando de dos de los mejores jugadores del mundo. Mi padre tamién empezó a reirse.
ra-¿"Sólo"? -Repitió con sequedad.-Bueno hija, seré rápido que veo que estás bien acompañada. El domingo iré a verte, te llevaré alguna cosilla y me enseñas tu piso. Llegaré a la hora de comer y me marcharé a las seis o así.
da-Bueno, pues en lugar de venir a mi casa ven a buscarme directamente a la ciutat esportiva.
ra-Y vos ¿qué haces allá?
da-¡Me han subido al primer equipo!-Grité emocionada, no me había acordado de contárselo...
ra-¡Oh! Daniela, eso es genial.
da-Dani pápá, D-A-N-I.
Leo y Gerard no habían parado con sus risas aun.
ra-Bueno, te dejo cielo que veo que tienes prisa. Adiós amor.
da-¡Te quiero!
Colgamos a la vez.
da-Dejad de reiros. ¡Os pego eh!
gp-Uh...Qué miedo, Daniela.-Puso intensidad en mi nombre.
da-¡No me llames así!
gp-¿Por qué no, Daniela?
Cuando empieza así es como un niño pequeño, lo mejor es dejarlo que se canse...si es que se cansa u.u
Leo se reía pero se mantuvo al margen de la discusión. Volvió a sonar el timbre y mirando a Gerard provoqué con mi garganta un "ejem".
Leo le miró sonriendo con malicia. Apagué las luces y encendí todas las velas que había comprado para el salón. Sara llamó a la puerta y yo abrí lo más rápida posible. Geri tragó saliva, dejando entrever su nerviosismo.
da-Hola, bienvenida.
sa-Hola, gracias por invitarme...veo que somos cuato. ¡Al final has venido!
gp-Sí...Dani me ha convencido.-Sonrió plácidamente.
da-Geri, enséñale la casa a Sara anda... Sobretodo la azotea. Sé que la va a gustar.
Gerard me miró intentando parecer enfadado, pero vi un sobrecogedor agradecimiento en su mirada.
da-De nada rubio.
sa-¿Qué...?
gp-Nada, es por una tontería nuestra.
Se acercó a Sara y la guió mostrando cada detalle del pasillo, e inventándose patéticas y divertidas historias sobre su proveniencia. Una vez acabado, abrió la puerta de la terraza y se perdieron escaleras arriba.
Me senté en el sofá, esperando no tener que esperar mucho a que Leo me acompañase, no tuve que esperar más de diez segundos. Me rodeó la cintura con su brazo y yo apoyé la cara en su hombro. Respiré hondo, olía a una mezcla entre miel y ¿romero? Mi padre hace así el asado.  Me resultó demasiado apetecible como para no darle un buen mordisco.
lm-Au! Esto...¡me has mordido!
da-No me digas, ¿de verdad? Esque con ese olor parece que lo pides a gritos. Así cualquiera se resiste.-Me sonrió alegre.
lm-¿Sabés qué? Ahora pienso vengarme. Va a ser muy duro para vos.
Salté del sofá y salí corriendo pero aquí el único que se pasaba la vida corriendo era él, me alcanzó en tres segundos, es mi record de salir huyendo de Leo, tres putos segundos. Me sujetó como si me fuese a abrazar, llevó sus labios a mi cuello y me hizo un chupetón bastante doloroso.
lm-Estamos en paz.
da-Sí, ya claro. Como te haga yo uno va a parecer que eres víctima de drácula.
lm-Ya, pero no puedes, porque soy futbolista y luego salgo en las revistas y...
da-Excusas.
Capítulo 11 :R
Daniela subió a casa, comió y empezó a colocarlo todo para la cena. Se duchó y buscó la ropa adecuada, una camiseta negra de tirantes, con una torera a juego, unos vaqueros y unas manoletinas. A las cinco empezó a preparar la cena. Croisants de jamón y queso a la plancha, pasta y de postre, una tarta de chocolate.
A las seis y media estaba todo preparado, por una vez en todo lo que llevaba allí encendió la tele y empezó a hacer zapping con poco interés. Dejó Polseres Vermelles, que ya estaba acabando, a las siete menos cuarto sonó el telefonillo. Abrió sin preguntar quién era, era esperable que Leo estuviese de los nervios por llegar, había prometido "molestar desde pronto". Llamó a la puerta un par de minutos después.
lm-Buenas.-Se dieron dos besos.-Vengo a molestar.
da-Ya lo veo.-Se rio por dentro.
lm-...-La miró de arriba a abajo y puso una cara extraña.-¡Qué fea vas!
da-Vaya...¿Gracias?
lm-No a ver...quiero decir...no me he explicado, me refiero a que...pues...a ver...¡Normalmente vas más guapa!
da-¿Y qué no te gusta?
lm-La camiseta, es horrenda. Yo que tu la quemaría.
Leo la sujetó por la muñeca y tiró de ella hasta su habitación, no dejó que se soltase hasta posicionarla en frente del armario.
lm-A ver qué te ponés...
Daniela abrió el armario y le enseñó la zona donde estaban las camisetas.
Leo observó un momento el armario y finalmente señaló la camiseta del Barça de Daniela.
lm-A ver esa.
Daniela la sacó de la percha y se la dio.
lm-Ejem...lleva mi nombre.-Daniela se puso roja como un tomate.
da-Es por ...mi jugador favorito.
lm-Pues esta.-Dijo al cabo de un rato, tras haber asimilado con una sonrisa en la cara.-Ponétela.
da-Vale. Sal de mi habitación.
Leo salió sonriente y cerró la puerta. Daniela se puso la camiseta y salió.
Narra Daniela:
Salí de la habitación con la camiseta que Leo me había pedido puesta. Sí, él tenía razón, me quedaba de muerte. Él estaba sentado en el sofá mirando la tele.
lm-Si Gerard estuviese aquí estaría en el suelo, llorando de la risa.
da-Vaya.-Sí, Crackovia era gracioso, pero hasta entonces no me había imaginado que a ellos les gustase.
lm-Tenía yo razón, estás mucho más guapa así.
da-Sí, eso lo dices porque pone tu nombre.
lm-Sí, bueno, eso también influye, pero creeme, que estás guapa.
Me ruboricé, estaba nerviosa. Me senté a su lado en el sofá e hice todo lo posible para que la televisión absorviera toda mi concentración.
Leo se fue reclinando con mucho morro hasta que apoyó la cabeza sobre mis piernas, mirando hacia mi, le sonreí y empecé a acariciarle el pelo mientras miraba a la tele para no tirar de él. Hablábamos de su próximo partido, un par de días después, le supliqué que no forzara, no se debía lesionar, y así me lo habían señalado tanto Pep como los altos cargos directivos del Club.
da-Si no puedes no juegues.
lm-Siempre puedo. Y no me piques que te he prometido un gol.-Volví a sonreirle animadamente.-Y además...
Se reclinó un poco hacia arriba acercando su cara a la mía, le acaricié un pómulo, casi animándole a que se siguiese acercando. Me miró a los ojos y me sonrió. Estabamos muy cerca, tanto, que podía sentir ya su temperatura facial, ardía.
Y entonces...parecía que el mundo nos odiaba, que las cosas no debían ser como tanto Leo como yo deseábamos que fuesen desde...no se sabía exactamente desde cuanto tiempo, puesto que ambos teníamos la certeza de conocernos de antes, sonó el timbre.
Capítulo 10
lm-¿Puedo llorar?-Preguntó sonriéndola, eso fue raro.
da-No, no puedes, y si lloras, que sea en tu tiempo libre, ahora trabaja.
lm-No me podés impedir que llore.
da-No preguntes entonces que si puedes, porque obviamente te diré que no lo hagas. No sería de gran ayuda que te pusieses a llorar ahora.
lm-¡Si decía de la emoción!
da-Leo, llora si es de la risa, sino, no llores nunca, me lo enseñó mi padre.
lm-Eso estará por ver.
Sonrió pícaramente, Leo el travieso le llamó en el momento en que le vio sonreirla de esa manera por primera vez. Se lanzó hacia ella como si la cazara y empezó a hacerla cosquillas. Daniela sólo intentaba huir, sabía que si se caía al suelo, para defenderse le daría una tremenda patada en la cara. No era buena idea pegar a Leo Messi en la cara y seguro que a Leo tampoco le hubiese hecho gracia, ya se llevaba sus recados en el campo.
da-¿Vas a venir? ¿A que si?
lm-Si una mujer te invita a una comida, por cortesía tenés que ir.
da-¿Vas a venir por cortesía? Pues para eso mejor no vengas.
lm-No, la cortesía me importa poco. Y vos también me importas poco, pero uno tiene que alimentarse, así que iré por la comida.
da-¡Qué ataque más gratuito!-Me sorprendió hasta a mí lo bien que interpreté el grito.-Si vas a venir por la comida soy capaz de no hacerla, o de dejarte sin cenar.
Leo se encogió de hombros.
lm-Tendré que arriesgarme. ¿No vas a pegarme, no?
da-Yo tendría miedo de mí.-Dijo con rabia.
lm-Boba...no voy por la comida, a demás, fijo que como seas vos la que cocina...
da-Vete a la mier...digo a entrenar, anda que tengo una sorpresa para cuando acabes.
Leo corrió a la bicicleta estática como si por llegar antes, antes fuese a recibir su sorpresa.
lm-¿Me la das ya?
da-No.
lm-Cómo jodes, ¡flaca!-Gritó.
Todos siguieron con los mismos entrenamientos que el día anterior, Daniela a demás ayudó un poco a Gerard a encajar el hueso del pie y les forzó con la cantidad de ejercicio a todos.
da-Bien chicos, hemos acabado por hoy.
Leo corrió con Daniela.
lm-Mi sorpresa, ahora.-Exigió.
da-¿Qué tal va el peroné?
lm-Muy bien.
da-Pues estás convocado para el sábado, y tal como he visto a Gerard, él también.
lm-Teníamos para el miércoles, como poco.-Me miraba como si fuese una loca.
da-Ya, por eso no sólo me han contratado sino que me han ascendido en mi segundo día. Marc e Isaac para el martes estarán perfectamente también.
lm-Entonces el domingo vos ya subes.
da-¿Vendrás a buscarme?
lm-Sabés que sí. Gracias por curarme...antes.
gp-Si no he oído mal, el domingo subes al primer equip.-Venía gritando desde la otra punta del gimnasio.
da-Has oído bien.
gp-Eso quiere decir que el domingo Leo y yo ya estaremos bien.
da-Ve el grano pesado, estás convocado el sábado.
gp-¡Toma!-Gritó como si jugar le llevase la vida.
lm-Oye, que yo también, bueno, yo más.
gp-¿Cómo que tu más?
lm-Seguro que yo salgo titular, vos puede que sí, o que no.-Gerard le sacó la lengua y se infló.-Y yo pienso meter.
gp-Bueno...cuando dice eso es como si su familia se muriese de hambre, y por cada gol les diesen un donuts.-La explicó. Leo se rio.
lm-Mentira, con tres me conformo, y en mi familia somos cinco.
gp-Y tu eres un pelotudo.-Volvió a reirse.-Me apuesto lo que sea a que no le marcas tres al Geta.
lm-Verás como sí, y el tercero te lo dedico a vos.-Me reí.-Y el segundo a Daniela por reirse.
da-¡Chicos!-Gritó.-¿Podéis recomendarme un bar para ver el partido?
gp-Si bueno...se llama Camp Nou, te llevamos y Pep te busca sitio.
da-En serio...yo quiero verlo en un sitio guay.
lm-Pareces boluda. El personal técnico puede acompañar a los jugadores en el banco, y yo creo que formás parte del personal.-Paró un par de segundos-Y por supuesto, espero que veas mi gol desde cerca. Que no tiene gracia sino dedicarlos.
da-Bueno, pues allí me tendrás.
gp-¡Eso espera!-Guiñó el ojo y Leo le miró con rabia.
El entrenamiento acabó completamente, Marc e Isaac ya se habían ido y Gerard salió pitando en cuanto tuvo la oportunidad.
Daniela y Leo se fueron al coche.
lm-¿A qué hora es la cena?
da-Ellos vienen sobre las ocho, tu puedes venir cuando quieras y me ayudas.-Bromeó.
lm-Iré pronto, así puedo molestarte desde antes que los demás.-Sonrió.
Leo la llevó a casa, antes de que Daniela bajase del Audi Leo cogió su mano. Daniela le miró a los ojos asustada, se miraron, el silencio era tan embriagador como incómodo, no supieron continuar.
da-Bueno yo...luego nos vemos, ¿vale?
lm-Sí, hasta luego.-Mostró los dientes con nerviosismo, aprentando la mandíbula.
Daniela bajó del coche y entró al portal, Leo dejó de verla, arrancó y se fue a la máxima velocidad a la que su coche le permitió ir, eso, hasta el siguiente semáforo, luego sólo deseó llegar a casa lo antes posible y darse una ducha de agua gélida para no pensar.

lunes, 30 de julio de 2012

Capítulo 9 :)
Leo y Daniela volvieron a mirarse a los ojos.Era cierto, se conocían. Daniela se despidió de todos con dos besos, menos de Leo y Gerard a los que abrazó con fuerza.
da-Gracias.
gp-¿Por qué?-Hubo unas risitas ante la pregunta y la entonación que le había dado, sobre todo de Pep y Leo.
da-Porque...gracias a vosotros dos acabo de subir de puesto en mi segundo día y...anda, iros que mañana hay entreno.
lm-¡Ah! ¿Nos echas?¡Muy bonito!
da-Si te quieres quedar...-Algunos silvidos interrumpieron su frase, en la que parecía que sólo Daniela y Leo estaban allí. Todos acabaron riéndose  mientras las mejillas de ambos se afrutaban por el comentario tergiversado y finalmente salieron.
Daniela suspiró. Se desmaquilló, se puso el pijama y se fue a dormir.
Por la mañana, nada más levantarse se dio una breve ducha de agua fría, se puso el uniforme y esperó a que llamaran al timbre.
Leo llamó diez minutos antes de tiempo, cosa que ella ya predijo, bajó y entró al coche de Leo, que no le costó nada identificar.
da-Buenos días.-Volvió a sonar cursi.
lm-Buenas.-Sonrió.
da-¿No viene contigo Gerard?
lm-Tenía que pasar por casa de su hermano a hacer no sé qué. Llegará un pelín tarde.
da-Vale...pues, vámonos.-Sonrió ella amablemente.
Llegaron y le pidieron a Sara el desayuno, Gerard (que ya había llegado) insistió bastante en que fuese ella la que se encargase de traerlo y no la camarera de siempre, cosa que me llamó la atención.
Ya estaban allí Marc e Isaac.
lm-A Gerard le gusta la chica que cocina.-Confesó explicativo.
da-¿Sara?
Leo se limitó a asentir.
mb-Dani, ¿no nos saludas?
Sí, eso esperaban.
da-Buenos días chicos.-Les dio dos besos.
ic-Lo pasastes bien ayer?
da-Mucho, sois muy...¿graciosos es la palabra?
mb-¿Y qué? ¿Has ascendido? Ahora nos veremos menos, porque paso poco por los dominios de Pep...
da-Si nos vemos menos, la culpa es tuya, no te esfuerzas suficiente, la calidad la tienes, trabaja y nos veremos siempre.-Le abroncó.
mb-Gracias...por llamarme vago.-Le sacó la lengua. Aún era un niño.
Leo se rio por lo bajo y se sentó al lado de Daniela.
Llegó nuestro desayuno. Gerard se sentó a mi otro lado y se guardó el móvil en el otro bolsillo.
Miró a Sara y la sonrió.
gp-Buenos días, Sara.-Ella le sonrió tímidamente. -Por favor, siéntate con nosotros.
sa-No puedo, tengo que trabajar.-Contestó ella, que no parecía tener claro qué contestar pero parecía irritada por negarse.
Sara se dio media vuelta y Gerard recibió unos cuantos codazos en el brazo y pataditas, que simbolizaban una complicidad risueña.
Leo murmuró alguna burrada que Daniela no llegó a entender, pero pilló por donde iban los tiros al oir las risas de Gerard.
da-¿Geri, sabes que es mi vecina?
gp-¿Eh?-Preguntó él girandose para ponerse en dirección a Daniela (llevaba un rato mirando la puerta de la cocina esperando a que Sara saliese).
da-Que Sara es vecina mía, esta noche la he invitado a cenar, ¿quiéres venirte?
gp-¿Qué dices? Yo no he dicho que me guste.
da-No,  he dicho que tu hayas dicho que te guste, sólo te he invitado a cenar.
Los chicos se rieron.
Gerard puso morritos de enfadado, llegó Sara con el desayuno de Gerard.
sa-Y esto para el futbolista más guapo del Barça.
gp-Del mundo.-La corrigió, rascándose la cabeza, nervioso.
da-Sara, ¿te importaría si viene Gerard a cenar esta noche?
sa-No, además de que es tu casa, que venga.-Me respondió sonriéndole, me sentí una sujetavelas.
da-Invitado quedas, me harías un feo muy grande si no vinieses.
gp-Vale, iré.-"te ha costado no llorar eh" Pensó Daniela.
Los chicos acabaron y se fueron a paso ligero hacia el gimnasio, menos Daniela y Leo que iban hablando más tranquilamente.
da-Oye, ven tu también a cenar, así no estoy yo de sujetavelas.
lm-Estareis mejor sin mi.
da-Lo dudo mucho, Leo, me sentiría mejor si vinieras.
Sí, es cierto, durante su corta estancia en Barcelona Gerard, Sara y Leo se habían convertido en sus amigos, y estaba genial con ellos cerca.
Si Gerard y Sara no iban a hacerla caso, tenía que encontrar alguien con quien estar.
Leo se quedó calladísimo ante las palabras de Daniela, probablemente dándoles más vueltas de lo necesario. Llegaron a gimnasio y cuando estaba seguro de que no había cámaras se volvió a acercar a Daniela desde detras como para asustarla, pero en lugar de eso, la sujetó.
lm-Ha sido un detalle bonito que me hayas dicho eso.
da-Es como yo lo siento, Leo, aunque seas...raro, me gusta.-Frunció los labios y sonrió y Leo se quedó meditando sus palabras por unos instantes
Capítulo 8 :)
lm-No sabía que se pudiesen ver tantas estrellas en Barcelona.
Daniela se sentó junto a Leo,
da-Esque...desde aquí arriba...stás un pelín más cerca de ellas, y además, no  hay luces por encima de este edificio, nada molesta.
lm-Tienes unas vistas preciosas...Barcelona.-Suspiró.
da-Sí, la verdad es que tengo una maravilla de casa.-Sonrió ella.
Volvió su mirada a Leo, miró la luz que rillaba en sus ojos. Leo empezó a mirarla, se le abrió la boca sin quererlo.
lm-Te conozco de antes. Estoy completa y locamente seguro.
Se rio de si pensamiento y lo soltó de sopetón.
da-Como no sea de escucharme gritar desde mi casa en cada partido...-Volvió a reir, él puso el semblante serio y la examinó, aquello acababa de cautivar sus sentidos, se interesó bastante por Daniela de repente, como si pensara cosas horribles de ella y se diese cuenta de que eran falsedades.
lm-¿Y qué gritas?-Arqueó una ceja.
da-Te resultaría una psicópata si te lo contara...pero cuando es a ti no va ningún insulto...
lm-Bueno...está bien si no te metes conmigo.-Rio y se le reiluminaron los ojos, unos ojos de los que Daniela se quedó prendada, y sí, se dio cuenta de que Leo tenía razón.
da-Yo también te conozco de algo.-Tartamudeó.-Pero nunca he estado antes en Barcelona.
lm-Ni yo en Teruel...
Se rozaron la mano involuntariamente y se volvieron a mirar a los ojos. Se acercaron...
gp-¡Por fín os encuentro! Os estábamos buscando abajo. Daniela se levantó.
da-Mira Gerard, tu Barcelona y sus estellas.
gp-No me extraña que estuvieseis aquí.-Miró hacia la ciudad y se asomó a la barandilla.-Es precioso. Podría pasarme horas aquí.
lm-Y yo acompañándote...
gp-¡Pues entonces ya no me quedo!-Bromeó. Contempló su ciudad natal.
da-No seais estúpidos, vamos abajo.
lm-Una cosa...por las mañanas...podemos venir a recogerte, nos pilla de camino.
da-Ya, pero vosotros para la semana que viene no venís a la misma hora que yo, no vais a estar lesionados toda la vida. Ni si quiera vais al mismo sitio, ...
Leo y Gerard se miraron, y enseñaron una media sonrisa cómplice que Daniela no comprendió.
Bajaron los tres al salón.
pg-Daniela, ven un segundo...
Ella fue con miedo, bueno, respeto, la llamaba su mayor ídolo.
da-Dígame señor.
pg-Me puedes llamar Pep, ni muerdo ni nada.
da-Díme, Pep...
pg-Que he revisado tu curriculum, realmente excelente.-Al grano, pensaba Daniela.-Y bueno...he pensado que...si quieres...te subo al primer equipo de aquí a una semana...el problema es que cambiarías de horario, no tratarías las lesiones, sólo hematomas y de...tendrías un sueldo bastante mayor. Eso es lo bueno.
da-¿Y qué es lo malo?-Se preguntó en voz alta. Encantada con la propuesta.
pg-Eso, cambiarías de horario, "oficina" ...
da-No tendría ningún inconveniente por levantarme una hora más tarde y ir a trabajar más cerca.
Pep se rio.
pg-Entonces, ¿subes?
da-¡Me encantaía!
pg-Pues todo arreglado.-La sonrió.
gp-¿Miestar, se lo has dicho ya?
pg-Sí pesao.
gp-Y...¿Qué dice?
pg-Preguntala a ella.
gp-¿Subes o qué?
da-...Sí, supongo, si vosotros quereis venir a recogerme.-Le guiñé el ojo.
lm-Que conste que lo hemos propuesto nosotros dos.-Dijo señalando a Gerard y luego a él.
gp-No la mientas, en realidad, Dani, ha sido Leo el que lo ha propuesto, yo te odio.-Se rio.
Daniela le sacó la lengua. Era extraño, en apenas un par de turnos ya tenía confianza suficiente como para meterse con ellos. Eso sí, con todo el cariño del mundo.
Gerard la sonrió.
gp-Es broma, pero ha sido Leo de todas formas. Pero no te odio, sólo que...no me caes nada bien.-Volvió a reirse y luego la abrazó.
cp-¡Oye oye oye! Menos mimos, y los que deis me los dais a mi que soy el capitán y sino no me motivo.-Bromeó.
Daniela miró a su alrededor, Leo la miraba con total concentración a los ojos. ¿Acaso eso no era de mala educación? ¿No sería más correcto que Leo hubiese apartado la mirada?
lm-Te conozco de antes, esque lo sé.-Concluyó.
Finalizando el examen que le hacía a su mirada, se dio la vuelta y se puso a parlotear con Cesc.
Ella intentaba buscar una respuesta y al no encontrar la adecuada abrió una pequeña sonrisa a Gerard, dejando entrever sus blancos dientes.
pg-Bueno chicos, nos tenemos que ir, mañana a las diez hay que entrenar. Para los lesionados también a las diez.
lm-Vengo a buscarte Dani.
Ella le sonrió cálidamente.
da-Gracias.-Su voz sonó dulce, casi cursi.

jueves, 19 de julio de 2012


Capítulo 7 :D
Llegó la hora de irse. Bajó, entró en su coche y se fue camino del bar donde le habían  indicado que fuese. No estaba demasiado lejos de su casa. Al llegar vio de lejos a Isaac, casi entrando. Gritó.
da-¡Isaac!
ic-Dani...¡Buenos noches!.-Se acercó a ella y se dieron dos besos.
da-¡Me presentas tu! Esque me da vergüenza.
ic-¡Claro profe!
Entraron en el local, lleno de sofás con mesas en medio, retro, pero muy bonito...todo lo blanco se iluminaba por la luz ultravioleta que había...y era caro, muy caro. Con esos precios seguro que no había mucha gente para molestarles.
Al fondo, vieron a un grupo de chicos haciendo tonterías, estaba clarísimo que eran ellos. Se acercaron y no hizo falta que Isaac la presentase. Para esas cosas, estaba Gerard allí.
ic-¿Somos los últimos?
gp-Sí, hay que ser más puntuales.¡Eh!-Se rieron los demás, ya que no es que nosotros llegásemos tarde, sino que ellos llegaban con mucho de adelanto, a todo los lados, como me decía mi padre cuando llegamos a España, las prisas europeas. 
gp-Chicos.-Gritó.-Esta es la preparadora física, se llama Daniela, llamadla Dani.-Le presentó a todos. Aunque ella lo vio un poco tontería, porque ella ya sabía quiénes eran y ellos, ahora sabían quién era ella.-Dani, esta es Dani, Dani, este es Dani.-Se acercó a Alves para darle dos besos y Gerard puso la manaza entre sus caras...-No, no os deis besos, dádmelos a mí y yo ya os los paso o los reparto por ahí...
Dani se rio y ella le seguió el juego a Gerard. Le dio dos besos a Gerard y a Dani también.-Has dado de más.-Se quejó Gerard.
da-Fijo que hay un montón de niñitas deseando que se los repartas.-Rio ella.
pg-¿A ti también te han dicho que vengas para vigilar que no beban?-Preguntó Pep, riéndose.
da-A mi me han dicho que venga a  vigilarles para que no bailen y no se lesionen, pero aun así...yo voy a bailar con ellos.
mb-¡Pues a bailar!-Tiró de su brazo y la arrastró a la pista.-¡Vamos!
da-¡Si no sé bailar esto!
mb-¡Haz lo que te salga!
Eso hizo, una mezcla entre la gracia y el ridículo, y sin embargo, todos menos Pep y Leo, se habían unido al espantoso ridículo, era muy extraño, pero fue así como empezó a llevarse bien con todo el grupo.
Cuando acabó la canción se fue a la mesa. Ellos se quedaron bailando y ella empezó a hablar con Pep, y lo intentó con Leo, como siempre, Leo se mantuvo callado, pero Pep parecía muy a gusto y eso dejaba a Leo en su salsa, le gustaba la compañía de Pep y que este se viese animado.
pg-Como tu les dejas bailar...yo les dejaré beber.-Se acercó una camarera.-¿Qué quiéres, Leo?
lm-Cerveza.
Pep me miró, esperando a que pidiera.
da-Bailis.
pg-Y...mantinni.
La camarera de retiró y continuaron su conversación.
Los chicos fueron volviendo a la mesa, se miraron. Cada vez más alegres, pero a partir de la una Pep decidió que debían continuar la fiesta en otro sitio, no querían fotos a esas horas.
da-Podemos ir a mi casa...está aquí cerca. Además de que nadie más que yo ha entrado aún y no sois malos para empezar...como suba el nivel...
gp-Si insistes...-Respondió riéndose.
Cogieron los coches y llegaron a casa de Daniela, entraron y se acomodaron entre los sofás y las sillas.
Daniela sirvió algunas copas y bebidas y las llevó a la mesa.
da-Servios vosotros...-Se dio cuenta de que faltaba alguien, no esque fuese lo más importante pero se sintió demasiado cómoda como para no darse cuenta de que faltaba algo de hostilidad.-¿Y Leo?
gp-Ha ido al baño hace un rato.
da-Pues en el baño no hay nadie.
Se empezaron a reir.
cf-Jaaaaaaaaaaaaaaja! El enano ¡Se ha perdido!
pg-No te metas con él Cesc!
cf-Es de forma cariñosa, mister.-Dijo poniendo voz de bueno.
da-Voy a buscarlo.-Cruzó el pasillo, vio una puerta abierta, la puerta que daba a su superazotea.
Pasó, cerró la puerta y subió las escaleras. Miró primero a la derecha y luego a la izquierda, allí estaba él, sentado sobre la cama/tumbona, mirando las estrellas, al cielo.


Capítulo 6 :)
 Como Daniela se quería integrar rápido, se puso a hablar con Gerard, que era el que más la podía ayudar.
gp-Y entonces...¿me puedes decir cuánto tiempo tengo de baja?-Intentó hacerla la trampa, pero Daniela ya estaba abvertida de cómo era Gerard, aunque se veía a la legua.
da-Pues...¿hasta que estés bien? No puedo decírtelo, y lo sabes...así que para un rato y sigue en unos diez minutos. Hay que descansar.-Comenté nerviosa.
gp-Oye...mañana vamos a salir con la gente del primer equipo y tal...¿te quiéres venir? Así vigilas que no bailemos más de la cuenta, podríamos tener alguna lesión por bailar....¿no?.-Guiñó un ojo
da-Igual, si me lo pide alguien más...en su sano juicio...¡pero que sepas que si voy no os voy a estar vigilando!
gp-Lo digo porque así te presento a más gente y a las chicas...si viene alguna, claro.
da-Vale. Me lo pensaré.-Respondió haciendo una mueca, ni siquiera se creía que fuese de verdad esa quedada, se la ocurrió que era alguna novatada de las de Gerard.
gp-Bueno...-Miró hacia Isaac y Marc, que estaban al lado, dándose conversación.-¿Vais a venir mañana?
mb-¿Si nos deja Daniela...?-Aquello la sorprendió, así que Gerard la invitaba en serio...Marc la miró poniendo ojitos de bueno.
da-No soy vuestra madre aunque sea mayor que tu...¿Cuánto? ¿Dos años?
ic-Puedes acompañarnos, si quieres...
gp-¡Ya te lo ha pedido otra persona, tienes que venir!-Se escuchó una risa tan nerviosa como irónica al otro lado del gimnasio.-¿Pasa algo, Leo?-Arqueó una ceja.-¿Tu vienes, no?
lm-Sí, sí, si vienen los demás...
gp-Los chicos casi todos van, y he invitado a Pep a ver si viene él también.-Se dirigía a Leo esperando que este sonriese, no falló, poco tardó Leo en estirar las comisuras de sus labios.
Al escuchar eso Daniela tuvo que cortar la conversación, que como siempre, era casi monótona cuando alguien hablaba con Leo.
da-¿Pep?-Preguntó casi gritando, ellos asintieron como si nada.-¿Josep Guardiola i Sala?
gp-Muy exacta has sido, pero vamos...tienes aquí al mejor jugador del mundo haciendo espalda a seis metros, y no te he visto emocionarte...-Lo soltó todo de golpe, como si se estubiese atragantando con las palabras, y luego guiñó un ojo, aunque su tono había sido algo extraño, estaba ofendido.
da-He meditado durante toda la noche para no ponerme a chillar como una barbie loca al verte.-Bromeó, aunque no estaba mintiendo del todo. Todos se rieron, menos Leo que parecía haberse propuesto ser lo más borde del planeta.
da-¿Qué le pasa?-Preguntó a Gerard, mirando a Leo, en un susurro casi inaudible.
gp-Nada, es así siempre con los nuevos, le cuesta soltarse...y además las chicas...Tú no te preocupes, que de aquí a nada estará muy normal contigo, Daniela.-Dijo fijándose en que yo tenía un especial interés por Leo.
da-Dani.-Dejó de susurrar.-Chicos, para todos, llamadme Dani, por favor. No me gusta mi nombre completo.-Expliqué.
gp-Vale, pues no te preocupes, Dani.-Volvió a guiñarla el ojo.-Y sí, viene el mister. Está casi confirmado. También Carles, Cesc, Alex...y...-Parecía pensativo.-Los pesaos estos (Leo, Isaac y Marc) y Víctor.
lm-Dani Alves, Pinto, Javi (Mascherano), Thiago...y yo.
gp-Tu entrabas en la órbita de "los pesaos estos".
lm-Boh.-Le ignoró.
da-¡Cuántas chicas!...
ic-¿Qué esperabas?
da-No sé, ¿Nadie tiene novia?, ¡no sois tan sosos!
mb-Yo tengo, pero no me dejan llevármela.
ic-¡Es una choni!-Se rio y Leo y Gerard con él.
gp-El mister, Pinto, Javi y Víctor, Cesc, Thiago y Alexis, tienen novia, pero son modelos y no vienen, o tienen niños y no pueden...esas cosas...así que seguramente serías la única, pero ven, anda.
da-Vale. Iré...
Por la tarde, quería contarle el día a todo el mundo, pero ahora era su vida diaria...Messi, Piqué...pero no podía. Si se enteraban los medios, iba a dar mala imagen con lo de las fiestas, y no era algo gracioso...a demás de que pensaba conservar el puesto.
Al día siguiente, ya sí, Daniela desayunó junto a ellos, ya la habían entregado su coche propio y tenía buen royo con los chicos, que estaban mejor, además, su liste de lesionados no había aumentado y todos se encontraban en prácticamente plenas condiciones físicas. 
Eso sí, Leo seguía ignorándola, y ni siquiera la saludaba cuando ella se acercaba, la miraba fíjamente a los ojos, y aquello incomodaba muchísimo a Daniela, pero no iba a ser borde, estaba segura de que Leo no tenía más que comentar algo por "arriba" y al día siguiente ella no tendría trabajo.
Por la tarde, a las ocho, se puso un vestido negro, unos tacones pequeños, que de muy poco la servían. Se alisó el pelo, se maquilló cuando faltaba un minuto, quería ser sútil.
Se miró al espejo, vestido impecable, mirada perfecta, sólo aumentada por el lápiz de ojos negro que resaltaba el azul de sus ojos.
Así como iba, podría haber conseguido lo que se propusiera, pero en lugar de eso, iba a mantanerse, ser educada y digna, después de todo sus acompañantes eran sus compañeros de trabajo.

domingo, 15 de julio de 2012


Capítulo 5 :)
A las cinco de la tarde llamó a su padre, seguro que estaba preocupado.
ra-¿Dígame?
da-¡Papi!
ra-¡Dani! ¿Cómo estás?
da-Muy bien papi. El avión ha llegado a su hora, tengo una casa preciosa, he comido y...ya sé con quién voy a trabajar mañana.
ra-Me alegro mucho amor mío.-Daniela, mientras hablaba con su padre, pensaba en el día siguiente, quería conocer su trabajo, y sobre todo la gente con la que iba a trabajar.
Por la noche cenó, se dio una ducha y se fue a dormir. No sin antes ir a ver las estrellas, la ciudad iluminada por cada pizca de luz que salía a través de las ventanas.
da-Bona nit, Barcelona.-Susurró Daniela antes de entrar en casa de su terraza.
Por fín setumbó y sólo tuvo que cerrar los ojos para quedarse dormida.
A las siete y media, sonó el despertador, ¿de dónde había salido eso? Suyo el despertador no era, pero ahora sí parecía serlo, y suya era la hora de levantarse, se arregló, se vistió con su uniforme amarillo con camiseta amarilla y el escudo de L'equip, y unos pantalones azules.
Bajó, un coche la esperaba. La llevó directamente al comedor del segundo equipo, Daniela entró a la cocina y habló con la encargada de la dieta que seguía cada uno de los lesionados. Aquella chica se llamaba Sara.
Era una chica gallega, muy simpática y era la primera conversación directa que había mantenio en unas veinte horas, así que agradeció mucho encontrar una persona de su edad en el trabajo.
A las ocho y media llegaron los chicos, vinieron por parejas, Marc e Isaac por un lado y Gerard y Leo por el otro.
Se sentaron y les sirvieron la comida que les había pedido y que Sara les había preparado. Comieron tranquilos, debatiendo sobre el partido de la semana siguiente, el que sí iban a poder jugar...
Daniela los observaba junto a Sara, que lo hacía de otra manera...ambas en la cocina.
Tras esto salieron directos al gimnasio, Sara tenía que preparar los desayunos para la segunda plantilla, que llegaba a las nueve y media.
Sara la indicó por dónde entrar al gimnasio y se despidieron.
Daniela salió corriendo en busca del gimnasio donde los chicos la esperaban: No quería llegar tarde.
Tuvo suerte, el pequeño gimnasio de preparación estaba al lado y ellos a penas llevaban un par de minutos allí calentando, esperándola, al menos un poco.
Cuando abrió la puerta, y entró, todos los chicos se giraron hacia Daniela, menos Lo que no se había dado cuenta de que Daniela estaba dentro. Gerard le dio un codazo, indicándole que Daniela estaba dentro, esperando a presentarse, o algo parecido. Leo se dio la vuelta y todos se colocaron muy formales, rectos, casi como colocan a los niños pequeños, de forma elegante y con las manos tras la espalda.
Entonces Daniela se dio cuenta de que la estaban esperando, esperaban una presentación, la suya, obviamente...
Se puso bastante nerviosa pero aún así intentó mantener las formas.
da-Holas, sé que estáis esperando saber mi nombre porque no me conocéis, porque soy nueva y nunca me habéis visto...-Su nerviosismo pasaba a mayores, Gerard y Bartra se miraron y explusaron una risita irónica, Leo e Isaac se mantubieron rígidos, tal vez se veían identificados con la timidez de Daniela.-...esto...me llamo Daniela.-Se aclaró la garganta.-Soy vuestra nueva preparadora física, vengo de Teruel, así que no me habléis en catalán porque no me voy a enterar...-Lo soltó todo de golpe y se quedó tranquila. Por fín.-Bueno, ya me he leído vuestras fichas así que...Messi, puedes empezar a forzar en las espalderas, vas bien.-Se fijó en cómo se apoyaba perfectamente en la pierna izquierda.-Cuenca...haz bici. Bartra, haz piernas también, el ejercicio que prefieras. Y tu, Piqué...estás bien, puedes hacer lo que prefieras, siempre y cuando sea piernas, despacio, eso sí, que no queremos teneros aquí por mucho tiempo.
Gerard y Leo se acercaron, y Gerard, que era muy extrovertido, la dijo:
gp-Sí...Daniela, ¿no?
da-Sí.
gp-Nos puedes llamar por nuestro nombre, a todos.
da-Ah...esque no quería tomarme confianzas tan rápido.
lm-No te preocupes, no nos vamos a sentir ofendidos.-Sonrió.
da-Vale, pues...Gerard, Leo, a trabajar.-Cada uno corrió hacia el elemento que yo les había ordenado hacer.
Como se quería integrar rápido, se puso a hablar con Gerard, que era el que más la podía ayudar.

sábado, 14 de julio de 2012


Capítulo 4 :)
da-Os voy a echar de menos, os quiero mucho...-A todos, incluso a ella se le escapó una lágrima.
 Daniela dejó su maleta y entró en el área de su avión, saludando a través del cristal gruso y firme que les separaba, acompañado de la distancia que iba aumentando.
Se veían sus lágrimas, a la carrera por encontrarse con el suelo, finalmente subió al avión, intentando mostrar más valentía de la que realmente tenía. Sus amigos dejaron de verla, y ella a sus amigos.
Se sentó donde la indicó la azafata, se relajó lo máximo que pudo, que no fue mucho.
Sabía que iba a ser envidiada por mucha gente. El miedo continuaba en ella por mucho que se autoconsolara, no creía en sí misma.
En media hora estaba aterrizando, a la salida, ya con su maleta recogida, la esperaba un taxi, la habían comunicado que un taxi la acompañaría a su aparcamiento, y que por la mañana, mientras la encontraban un coche de empresa, otro la llevaría al gimnasio donde trabajaría. 
tax-Bon dia.
da-Bon dia.-Repitió.
tax-¿Daniela Piatti?
da-Sí.
tax-Suba, la llevo a su apartamento.-Y la entregó unas llaves.
Su apartamento resultó estar a menos de treinta minutos del Prat, era un enorme ático con vistas al mar, muy moderno y bien equipado. Los muebles en rojo metalizado y negro.
Revisó todo su apartamento. Había luz, agua, y los electrodomésticos funcionaban, todo estaba perfecto.
Cuando se fijó en la mesa del salón se dio cuenta de que había un cuaderno sobre ella. Aunque era poco curiosa, generalmente, se percató de que si aquel cuaderno estaba allí era por algo.
Se sentó en el sofá y lo abrió.
Se equivocaba, no era un cuaderno, era un archivador con los datos de trabajo. En él se encantraban las fichas de todos los lesionados de sus primeros días. La lesión, gravedad, tiempo de recuperación máximo...
Ninguno más de diez días, y un nombre, el nombre de cada uno de los jugadores. Entre los cuatro que tendría que tratar hubo uno que la llamó más la atención que los demás:
Messi, Lionel.
Los otros tres nombres eran:
Piqué, Gerard; Bartra, Marc y Cuenca, Isaac.
El que más tenía era Piqué, ocho días si la cosa salía bien.
Eran las dos de la tarde, y el hambre me llamó con un caractarístico sonido estomacal.
Se levantó y abrió la nevera, no había nada que la apeteciese aquel día.
Cogió las llaves y bajó a probar el bar de enfrente, una hora después salió bastante contenta, todo hay que decirlo.
Volvió a casa y decidió colocar su maleta, pero no era un armario lo que abrió. Tras aquella puerta había unas estrechas escaleras, sintió que no debía subir, no sin preguntar...¿Pero a quién? ¡La casa era suya! Podía hacer lo que quisiera.
Despacio, tras las escaleras lo único que vio era una puerta, se escuchaba el silvido del viento a través de ella. ¡Era una terraza! Subió el pequeño tramo que quedaba de escaleras corriendo y abrió.
Era una gran terraza. Había un gran toldo rodeado de macetas con rosas rojas y...¿Una cama? ...un jacuzzi y una mesa de cristal, con sus sillas a juego...Aunque no fue nada de aquello lo que más la impresionó.
Se asomó a la terraza, sentía que estaba viendo absolutamente toda la ciudad condal, era increíble, pero desde luego era cierto, a lo lejos, aunque no más que otras cosas, vio la inmensa silueta del Camp Nou, y hacia el otro lado, los picos de las torres más altas de la Sagrada Familia. 
Se fijó en el cielo, ya comprendía para qué estaba la cama. Era más cómodo que una tumbona y...segura estaba que desde allí, por encima de las farolas y de las luces de casi todos los edificios, las estrellas se veían
impresionantemente bonitas, y pasó allí un par de horas. Ya estaba convencida, había perdido el miedo, se encontraba en la ciudad de sus sueños. 
Capítulo 3 :D
Llegó al bar la última, se subieron al coche de Lidia y pasó media hora hasta que llegaron.
Cuando eran pequeños iban a ese bosque con las bicicletas y se quedaban hasta el anochecer, sólo por el hecho de que les encantaba asustar a sus padres con la múltiple desaparición de aquellos infantes.
Salieron del coche, colocaron las tiendas, una de una habitación y otra de tres. Colocaron un par de mantas en cada una de las pequeñas habitaciones, escondieron de los animales los bocadillos y las bebidas y se sentaron en unas rocas, aquellas que, cuando eran pequeños, les servían de trampolín para saltar con las bicis, en sus recuerdos allí había tantísimos buenos momentos...
Caminaron durante horas y horas, comieron y más tarde volvieron a su "asentamiento".
Ya serían las siete cuando llegaron a sus tiendas. Con las piernas entumecidas se tumbaron en sus tiendas y empezaron a hablar, tras un rato llorando, se comieron su cena, se taparon y continuaron la conversación hasta altas horas de la noche, cuando uno por uno comenzaron a caer como moscas.
Quique salió de su tienda, la de una habitación, y se puso a charlar con Daniela, en privado. Después de decirla lo mucho que la echaría de menos la dio un precioso y tierno beso que sellaba su amistad, y recorrió de nuevo el espacio a su tienda, con Tania.
Poco a poco a lo largo de las horas, Daniela apagó a la hoguera y se fue quedando dormida ella también.
Como buenos "adolescentes", se levantaron a las doce y media de la mañana y volvieron a casa.
Daniela se despidió a base de besos y abrazos, y alguna lágrima. El día siguiente se iba.
Cuando abrazó a Quique, se le pasaron muchas cosas por la cabeza, pero las retiró todas para hundirse en el tierno abrazo copn su amigo, lo iba a añorar más que a nadie, debía sustituirlo pronto. Quique empezó a lagrimear discretamente, evitando lo inevitable, que Daniela no se diese cuenta de ello.
da-¡No, porfa, no llores!
qui-¡Pero esque...no puedo evitarlo!
da-Te voy a enviar mensajes cada día, así que no os preocupéis.
Quique se secó las lágrimas con la parte posterior de su mano.
qui-Te voy a echar de menos, mucho.
da-Y yo a ti, enano...
Lloraron los dos durante largo y tendido hasta que se separaron para irse.
Daniela volvió a casa, su padre la esperaba viendo la televisión. Él la abrazó con fuerza, sabía que era su último día con su niña.
Llegó la hora. Por fin se iba. Ella estaba muy ilusionada, pero en realidad no tenía ni idea de a lo que se enfrentaría. La vida siempre es dura y no sabía cuándo lo sería esta vez.
Al llegar al aeropuerto se despidió de Rafael abrazándose a él con fuerza. Cogió su maleta y al entrar se llevó una gran sorpresa.
Alguien la tapó los ojos desde detrás y empezó a pegar gritos.
da-¡Quique! ¡Suelta!
qui-¿Cómo lo sabías?
da-Te huelen las manos a tu colonia.-Sonrió.
Detrás corrían las chicas, Lidia tenía los ojos encharcados en lágrimas.
María y Laura corrían de la mano evitándole una caída inesperada la una a la otra y la otra a la una.
Tania no había venido, quería dejar la despedida a los demás, los verdaderos amigos desde pequeños.
Al llegar se fundieron en un abrazo en el que casi la hicieron explotar.
Se sentía presionada en los brazos de las personas a las que más quería, pero no deseaba que ese abrazo acabase, pensó que realmente lo iba a necesitar. Tal vez en sus próximos días, el afecto de su gente...


viernes, 13 de julio de 2012


Capítulo 2
ra-Bueno, pues enhorabuena por tu nuevo trabajo pero...te va a costar adaptarte.-Dijo intentando asustarme. -¿Qué día es hoy?
da-Jueves.
ra-¡Te vas dentro de tres días!
da-¡Sí!
ra-No puede ser...-Empezó a reirse, le hacía bastante gracia ver su reacción, demasiado recargada de mi padre, que ya se había ido a su habitación a quitarse los zapatos pegando gritos. "Mi niña se ha hecho mayor" "Me abandona mi niña" Gritaba el padre exagerando aún más su acento.
Aquel acento con el que recordaba aún la tierna voz de su madre, ella ya no lo tenía...a sus ocho años había empezado a imitar a la gente del país que realmente la acogió y se había olvidado del otro, claro que tampoco había tenido tiempo de recordarlo, ya que desde entonces no había vuelto a Argentina.
Daniela se levantó del nuevo de su sillón, esta vez decidida a a hacer algo de provecho. Llegó a su habitación, cogió una maleta y con pereza abrió su armario. Después de un largo rato, tenía las dos maletas llenas. El resto de ropa estaba claro que no le iba a hacer falta, iba a tener uniforme de trabajo (bueno, era un chadal amarillo fosforito, pero no pasa nada) y de momento, pocas personas con las que salir. Preparó un neceser con su pasta de dientes, cepillo y peine, maquillaje y cosillas.) Ya había acabado sus maletas. [.....................]
Después de comer llamó a su grupo de amigos para quedar. Tenía algo importante que contarles, se preparó y salió algo nerviosa, dirección "el Bar", así es como llamaban a la taberna más barata del pueblo, un bar muy cutre donde quedaban siempre. Ni ella ni sus amigos tenían aún mucho dinero. Y a sus veinte/veintiún años con aquello de conformaban.
Ella llegó la primera, se sentó y saludó a Manu, el tabernero.
da-Un batido.-Pidió. Raro en ella no haber pedido una cocacola. Supongamos que estaba nerviosa.
Empezó a llegar gente, primero la novia de su mejor amigo, con la que se llevaba muy bien. Después llegó su amiga Lidia, llegó su mejor amigo, Quique, y por último María y Laura.
Cada uno pidió un refresco y tras haber charlado un rato Daniela decidió que era hora de contárselo a todos.
qui-Y Dani, ¿qué es lo que nos ibas a contar que es tan importante?
da-Que me voy.
lid-¿A  Argentina?
da-No, a trabajar, he conseguido un buen puesto en Barcelona capital. No puedo rechazarlo...
la-Pero...¿no te vamos a ver?
da-Intentaré venir al menos una vez al mes para veros a todos.-María empezó a llorar.-¡Mery! ¿Qué te pasa? Que no me muero, sólo me mudo.
ma-Ya pero...-La abrazó.
Esa noche intentaron olvidarse de aquello, con tranquilidad.
Se despidieron y cada uno volvió a su casa. Pensando en el día siguiente. Habían quedado para hacer una excursión al monte, María y Laura prepararían los bocadillos, Quique se encargaría de las bebidas, su novia, Tania, llevaría un par de tiendas de campaña y Daniela las mantas.
Llegó a casa a la una. Su padre se acababa de levantar, este mes le tocaba turno de noche y se estaba preparando para "desayunar" mientras veía la tele. Le saludó y se fue a la cama.
[..........................].
Por la mañana, a las nueve y media se vistió: Cogió una mochila y la llenó de mantas, y salió al punto de encuentro, "El bar" supercutre mientras pensaba qué sería lo primero que haría al llegar a Barcelona.

miércoles, 11 de julio de 2012

Capítulo primero:
Se escuchaba el goteo de la lluvia a través de la ventana, Daniela observaba la calle, oscurecida por una espesa niebla que rodeaba la ciudad aquella triste mañana de abril. Daniela estaba sentada en el sillón, sola. En una mano, sostenía su matutina taza de café, y en la otra tenía su peluche favorito. Lo tenía desde que era muy pequeña, no era una adolescente más bien adulta, reprimida ni nada parecido, pero cuando estaba sola, hacía mal tiempo y quería compañía se abrazaba a aquel perrito desde que nació la había acompañado en su soledad: Dody. A sus veintiún años, acababa de terminar sus estudios y en muy pocos días, tendría que prepararse para ir a su nueva casa, nueva ciudad e incluso nueva provincia. Ella era argentina, nacida en Rosario, pero a sus ocho años se había mudado a Aragón (Teruel, concretamente). Todo fue por su padre, los problemas económicos les habían perseguido por muchísimo tiempo, pero cuando murió Mercedes, su madre, todo empeoró y lo que hasta entonces había sido una idea para la humilde familia argentina, se había convertido en un hecho para ella y Rafael, su padre, que necesitó año para superar por completo la pérdida de su bella esposa, la única mujer de la que había estado enamorado, pero no tuvo tiempo de lamentaciones, apenas un mes después de la muerte de Mercedes, cogieron un avión a España, dispuesto a perderse por completo, olvidar y separarse de todo lo que le recordase a Mercedes.
Su hija Daniela, sí, ella fue la que hizo que adoptara la idea de irse por completo, él sabía que en su país y sin madre, no tendría un futuro muy prometedor, ¿y qué si no tenía trabajo? Allí tendrían una vida mucho más digna.
Bueno, al grano, Daniela estaba a poco de contarle a su padre que se iba por, quizás, mucho tiempo, que debería coger un tren para verla. Así es la vida, se había ganado un buen puesto un muy buen puesto que no podía desperdiciar porque era una gran oportunidad que le daba la vida.
Después de tantos años de sacrificio, al fin conseguía esos resultados tan esperados.
A las doce su padre llegó del trabajo. Ella seguía acurrucada en el sillón admirando la lluvia, aunque ahora no con la taza de café.
da-Buenos días papi, ¿qué tal el turno de noche?
ra-Bien hija, bien. He tenido que operar dos urgencias...nada demasiado grave.
da-Me alegro.-Respondió, se levantó y dio un beso a su padre.-Papi, tengo dos noticias, una buena y otra mala.
ra-Empieza por la mala.
da-Me voy.
ra-¿A dónde?
da-A Barcelona.
ra-No sabes Catalán! Además...¿Dónde vas a vivir?
da-No te preocupes, me las arreglaré sola.
ra-Dame la buena noticia anda...
da-Me voy porque he conseguido un trabajo en el que cobro casi tres mil euros al mes.
ra-¿Entonces....cuándo dices que te vas?.-Sonreí.
da-El lunes me voy, el martes empiezo y...
ra-¿De profesora de gimnasia en un colegio privado o algo así?
da-No, de preparadora física de futbolistas lesionados, ¡en el Barça!
ra-De verdad...¿te contrataron?
da-Papá, no he estudiado preparación física medicinal para ser profesora en un colegio.
Hola chic@s, aquí empiezo mi nueva novela, espero que os guste, aunque no sé si subiré muy a menudo lo intentaré, Un beso y como siempre, gracias por leerla :)

jueves, 5 de julio de 2012

Capítulo 44 Últimos Capítulo :)

En pocos segundos se abrió la puerta y la canción de bodas comenzó a sonar. Gerard volvió a temblar por última vez, antes de sumirse en una tremenda alegría que se vio reflejada en su cara, y su sonrisa se fue ampliando según entraba Shakira.
Ella estaba resplandeciente, las mangas de su vestido la cubrían hasta los codos era muy blanco y ceñido, cosa que realzaba (más aún) su figura. Llevaba unos tacones bastante altos aunque no se la veían a causa de la longitud de la cola del vestido. Tenía poco vuelo y en la espalda, tenía una apertura desde el cuello hasta la cadera que se iba cerrando según bajaba. Tenía también un moño que la recogía casi todo el pelo, menos el flequillo que la caía a ambos lados de la cara, y una peineta plateada junto al moño. Entre las manos, bien sujeto un enorme ramo de hortensias blancas.
A la cola del vestido, sujetándolo, la seguían dos niños de no más de ocho años, ambos vestidos de empresario, o algo así, les faltaba el maletín (?). Delante de Shakira aparecieron dos niñas rubias con los anillos y las arras y una morena, que se colocó en medio de ellas y fue tirando pétalos de rosa que llevaba en su cestita. Las niñas balbucearon "uno, dos...y tres" aunque sin emitir sonido y comenzaron a andar al mismo tiempo, mientras la preciosa morena del medio echaba los pétalos de rosa con arte a su paso.
Cuando las pequeñas ya habían dado siete pasos, Shakira empezó a seguirlas, y los niños que sujetaban la cola de su vestido se pusieron alerta, y la siguieron.
Gerard se quedó entonces, y sólo entonces, totalmente rígido, tragó saliva y esperó espectante la llegada de su comprometida. Obviamente, después de aquello todo fue como en el resto de bodas de los mortales, muy aburrido.
Blablabla "pueden sentarse" blablabla "pueden levantarse" blablabla "pueden volver a sentarse..."
Llegó la hora de los votos, empezaba Gerard.
gp-Mi waka...pequeña rubia.-Se ruborizaron.-Quiero que sepas, ante todas estas personas, que te querré, cuidaré y respetaré para siempre, que celebraré todos mis goles dedicándotelos a ti, con un veintidós...y que siempre seré tuyo.-Gerard la colocó el anillo, riéndose.
Turno de Shakira.
sha-Mi rubio grandote...quiero lo primero pedirte perdón por..ir vestida de blanco hoy,-Todos nos reimos de una forma absolutamente extrema.-Prometo amar tus errores, tanto personales como futbolísticos, todos los días de nuestras vidas, hasta que la muerte nos separe.-Le puso el anillo. Gerard no pudo evitar besarla antes de que el cura lo dijese.
Leo apretujó mi mano, en el momento del "Sí quiero" y me besó.
La boda acabó y Leo cada vez se veía más nervioso, temblaba más y más, durante el banquete, miraba a todos lados, buscando una salida a sus propios pensamientos.
Por fín llegó la hora de los discursos.
Primero salieron la madre de Shakira, después el hermano de Gerard, después la hermana de Shakira, luego habló Shakira, luego Cesc y por último, Leo. Subió al pequeño escenario, y se tambaleó antes de agarrarse al atril.
l-Quería darles la enhorabuena a Geri y Shakira, por haber reivindicado su amor como merecía ser reivindicado. Yo...-Me miró y le sonreí.-Yo sé que van a ser muy felices y que se quieren demasiado, porque...Gerard se pone tan nervioso cuando no la ve a ella como yo me pongo cuando no veo a Iria.-Sonrió tímidamente y yo me sonrojé. Mientras los invitados silvaban y las mujeres suspiraban, envidiándonos. Leo abrió la mano y leyó lo que le quedaba por decir, sí, era una chuleta.-Quería aprovechar este momento, con el obtenido permiso de los novios, para comentar, o...para anunciar oficialmente mi futuro enlace con Iria.-Todo el mundo aplaudió y cuchicheó mirando en mi dirección, pensé que me caería redonda, pero aguanté. Leo volvió a coger el micrófono, esta vez con fuerza, ya se lo había quitado de encima.-Os quiero. Sean felices.-Miró a los novios y luego a mí.-Te quiero.
Me salió una sonrisa involuntaria a la vez que Leo bajaba del escenario saltando y recorría la sala para volver a su sitio con rapidez, esquivando las mesas de la gente que conocía, que sólo le retrasarían en su llegada dándole palmadas en la espalda. Llegó y me levanté para besarle, cosa que hice durante a saber cuánto tiempo, hasta que me di cuenta de que medio equipo se situaba detrás de él esperando a que acabásemos el beso.
gp-Carles, Cesc, Rober-Sí, llamó a mi hermano.-Pep, Dani...-Hizo gestos con los dedos y nos rodearon.
i-Sí sí, tomadlo...-Me solté de Leo y me aparté de ellos, lo cogieron y gritando lo mantearon, mientras Leo reía a carcajadas. Le bajaron y se sentó de nuevo.
l-¿Estás bien?
i-Mejor que nunca.-Le abracé y él me dio un fraternal beso en la frente, mientras los chicos aplaudían y gritaban "Leeeeeo Leeeeo Leeeeeeeeeo".
La boda acabó perfecta y desde aquel día no dejamos de hacer planes para la nuestra.
Tres meses después, o mejor dicho, el día que hacía un año desde que nos conocíamos, en la playa y con los mínimos invitados posibles, nos casamos bajo la luz de la luna, él en bañador y yo con un vestido blanco de algodón y el bikini debajo.
Nos fuimos de viaje de novios a New York, para poder estar tranquilos.
Ya hace cinco años de aquello de la boda, os contaré lo que he hecho esta mañana.
Leo me ha levantado a base de besos y cariñosos susurros.
l-Despierta dormilona, tenemos que irnos al médico.-Recitaba como en una cancioncilla mientras me acariciaba la barriga.
Fuimos al hospital, es un niño, no sabía cómo llamarle hasta esta noche.
Hace más o menos una hora y media que llegué a casa y me puse a acabar de escribir mi historia con Leo, llegábamos del Camp Nou, de la semifinal de la Champions, Leo ha marcado el gol que nos ha clasificado, con una asistencia de Roberto, que tiene ya veintidós añazos. Nada más entrar el balón en la portería han saltado fuera del terreno de juego: a mi asiento, me han levantado lo necesario la camiseta y me han besado la barriga, mientras todo el estadio cantaba con euforia "Messi, Messi" y rivalizaba con otra parte del estadio que gritaba "Robeeerto Robeeerto". Después, ambos me han abrazado y han vuelto al campo.
Así que ya sé cómo llamar al pequeño.
Os dejo, que llega Leo a la cama.
l-Buenas noches amor.
i-Buenas noches Leo.
"Buenas noches, mi pequeño, y futuro, Lionel Roberto Messi Beltrán. Os amo"
Fin/The End :)

miércoles, 4 de julio de 2012


Capítulo 43 :)
Recogimos todo, fuimos juntos a un restaurante para desayunar y más tarde fuimos a ver cómo le quedaba el traje.
i-¿Pero cómo se puede ser tan guapo?-Salté en cuanto salió del probador.
Gerard al ver mi reacción se irguió con exceso de orgullo, se puso de puntillas, levantó los cuellos de la camisa y arrugó los labios, a la vez que se concentraba en poner su mirada más seductora, y creedme, le salió.
Sara y yo empezamos a reirnos al unísono mientras él, contento de haber causado nuestras risas, volvió a colocar los cuellos en su sitio.
i-Estás muy guapo, para que lo sepas, Geri. ¿Te pinto los labios?
gp-¿No?
sa-Es una de las opciones.-Rio ella con él.
Gerard nos acompañó a casa y entró para hablar con Leo y Rò.
gp-No duermas con esa víbora.-Me señaló.-Te quiere maquillar, y mañana tienes que estar guapo que no quiero que vallas dando el cante.
l-Pues, lo siento, pero no tengo tanta fuerza de voluntad como para no dormir con ella...lo intentaré.-Rio Roberto, que esa misma tarde sería mi objetivo de pruebas estilísticas, aunque él no lo sabía.
i-Rober, cariño, no te rias tanto.-Gerard y Leo retrocedieron compadeciéndose del pobre chico, Sara se rio a mi lado.
Gerard se fue y llevó a Sara a casa, cosa que hizo mucha ilusión a Ibi porque empezaba a preocuparse.
Por la tarde, después de comer, até a Roberto a una silla y le maquillé, me quedó perfecto, así me haría yo al día siguiente, a todo esto debemos sumarle a Leo haciéndole fotos.
l-Cuando seas balón de oro...subiré estas fotos a twitter...te va a encantar.
Después de desmaquillarse se fue a la cama. Leo y yo nos quedamos hablando.
Mientras cenábamos temblaba y me daba respuestas lacónicas "sí, no ...no lo sé..." entonces creí entender lo que le ocurría.
i-¿Te ha pedido Gerard que hables en la boda?
l-No, él no me haría algo así, pero es mi amigo, y ...ya sabes, quiero hacerlo.-Se le daba tan mal mentirme que supe que me ocultaba algo, pero preferí esperar. Le miré como se mira a los niños pequeños, con esa mezcla de ilusión por lo que les queda por vivir y compasión, obviamente por la misma razón. Él me contestó con una risita nerviosa.
i-Lo harás perfecto, como siempre.
Leo se fue a la cama también, aunque no a la nuestra porque no le "apetecía" ser maquillado...aunque yo no tenía ninguna intención de maquillarle mientras dormía.
Por la noche, no podía dormir así que le busqué por las habitaciones hasta que él me oyó y salió al pasillo a mi encuentro. Todo estaba oscuro y no veía nada, me cogió en brazos y grité, aunque me tapó la boca, chitó en mi oído.
l-Soy yo.-Susurró. Mi corazón se relajó y le abracé.-¿Qué te pasa?-Preguntó sin dejar de abrazarme.
i-Quería estar contigo...y no te encontraba...estaba asustada.-Hizo un esfuerzo horroroso por no reirse.
l-Podrías haber dado la luz.-Me encogí de hombros ante mi despiste.
Me apretó entre sus brazos y volvió a la cama conmigo. Cuando nos tumbamos me aferré a él como si fuese un osito, él se rio, le encantaba que me asustase, dadas las ya sabidas consecuencias de aquello, el hecho de abrazarle con tanta fuerza como mis brazos y piernas me permitiesen y después, el hecho de que me quedase dormida junto a él, que era mi héroe, y me sacaba de todas las pesadillas a base de besos por las mañanas.
l-Te quiero.-Susurró el mi oido poco antes de que me quedase profundamente dormida, y yo nunca supe si era un sueño, y aún estaba despierta, aunque sentí la calidez de sus palabras en mi oreja.
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l-Baja ya.-Gritó por la tarde.-Son menos cuarto.-Volvió a gritar mientras yo acababa de colocarme los pendientes, y Roberto tiraba de mi vestido cual niño pequeño, sin darse cuenta de que así solamente me retrasaba aun más.
Por fín acabé, y cuenta de ello me di al echarle la última ojeada a la mujer del espejo.
i-Voy.-Grité con suficiente fuerza como para saber que mi grito llegaba a oídos de Leo, atravesando la distancia de la casa.
l-Bueno, si llegamos al desayuno de mañana en lugar de a la cena de esta noche, al menos te nutrirás de algo que no sea de maquillaje.-Se burló.
i-O te como a ti.-Me había hecho gracia, pero evité reirme, cuando Leo no me veía risueña se esforzaba más para que le sonriese...
Los dos iban impecables y yo...divina (?). Anduvimos hasta la iglesia en un paseo que se hizo muy largo, cuando llegamos una concentración de famosos, aguardecidos por una hambrienta jauría de paparazzis nos esperaban.
Entramos dentro para resguardarnos y nos sentamos a la espera de la novia. Me senté con Sara a un lado y Leo al otro, para poder comentar con Sara el vestido, nos sentamos en la séptima fila, al otro lado de Sara, estaba Ibrahim, como siempre, aunque de algún modo, teníamos a ambos marginados porque Sara y yo nos interponíamos a sus conversaciones de hombres como una gran muralla. La música comentó y todos nos pusimos de pie, me fijé en Gerard, le temblaban las piernas y la nuez.



Capítulo 42 :D
Al contrario de lo común, no hubo "boy" aquella noche, sólo fuimos a un karaoke y luego Shaki nos enseñó a bailar el Waka Waka.
Volví a las tres, me metí en internet, la prensa no hacía más que baticinar bodas, por un lado, la de Geri y Shaki, y por otro, la mía con Leo, y obviamente, no se equivocaban, a demás de que había imágenes de Leo poniéndome el anillo en el Camp Nou, lo cual evidenciaba lo evidente. Leo y Rò llegaron a casa después de que yo me duchase, con los ojos entrecerrados por efecto del sueño, en el caso de Leo y con las pupilas dilatadas por efecto del alcohol, Roberto...
Leo tumbó a Roberto en el sofá y este intentó levantarse, pero se desviaba demasiado.
i-¿Qué le habeis...?
l-Se ha empezado que decir que ganaba a chupitos a Puyol...y no está acostumbrado...
ro-Aún así he ganado.
Leo empezó a reirse y asintió...
i-Roberto, te has pasado.-Le abronqué, aunque pronto supe que a la mañana siguiente su propio cuerpo le daría una buena charla...lo dejé estar.
Algo celosa me acerqué a preguntarle algo a Leo que me picaba bastante.
i-¿Ha habido chicas?
Leo rio con picardía para asustarme un segundo y después colocó de nuevo un semblante más serio y adecuado a la pregunta.
l-¿Por quién me tomas? Con una tengo de sobra...-Me guiñó el ojo. Suerte...se refería a mí.-¿Y chicos?
i-Tu eres un chico...y que sepas que eres el más guapo que he visto esta noche...Hemos ido a un karaoke.-Cambié de tema.
l-Nosotros a los cars y luego de copas, y le hemos disfrazado de hada.-Inhaló aire para soltar más tarde una grave carcajada, estaba algo afónico.
Empezamos a acaramelarnos y Roberto se levantó del sofá y tambaleándose, hizo mutis por el pasillo, no sin antes decir alguna de sus frasecitas...
ro-Vale, no miro, buenas noches.-Gritó tapándose los ojos. Entró en la habitación de color azul de la casa de Leo, donde había decidido instalarse hacía ya unos días.
Leo y yo nos dormimos tran un ratito de "mimos".
Me levanté tan pronto como el sol, Sara y yo habíamos quedado con Gerard para ver cómo le quedaba su traje y que descargase sus chorradas con amigas, que era lo que necesitaba antes de la boda.
Llegué a casa de Ibrahim, me abrió el la puerta.
ia-¿Vienes a secuestrar a mi niña?-Tartamudeó un poco ante la complejidad de la palabra "secuestrarla".
i-Espero no tardar mucho en devolvértela.-Asintí con una sonrisa.
Sara apareció por detrás de él con una camiseta blanca unas mayas grises y el bolso colgado del hombro.
sa-¿Nos vamos?
La saludé con bastante efusividad a pesar de que apenas llevaría cinco horas sin verla. Ibrahim la besó antes de cerrar la puerta.
Nos dirigimos andando a la playa, que no estaba lejos, donde Gerard nos esperaba bastante ansioso, mirando al mar sentado sobre su toalla, ya extendida, sólo estábamos nosotros porque eran las ocho menos cuerto de la mañana.
Sara y yo nos sentamos a su lado sin hablar, Gerard se mantuvo un minuto serio, mirando al horizonte con un brillo apagado y muerto en los ojos.
El silencio desaparecía cada vez que una ola rompía contra la orilla y cada vez lo hacías con más fuerza, pero Gerard seguía sin inmutarse.
Decidí ser yo la primera en hablar puesto que la tensión ya se podía cortar con tijeras.
i-¿Te vas a afeitar?
Gerard me dedicó una sonrisa traviesa que rozaba lo malévolo.
gp-Me caso mañana y a ti lo que más te preocupa es mi barba. Nunca cambiarás.-Rio con ironía y yo le miré afendida, él leyó la ofensa en mis ojos y muy cortés respondió antes de que le mandase a la mierda.-Ni quiero que lo hagas.-Terminó la frase pellizcándome la barbilla.
sa-Entonces...¿Vas a afeitarte?-Gerard se rio por fín y esta vez sin ironías.
gp-No, pero he pensado en cortarme el pelo mucho, como cuando...
sa-Cuando llegaste de Manchester.-Gerard asintió en respuesta.
i-Estás más guapo así.-Agachó la mirada como si hubiese visto una moneda en el suelo.-¿Qué te preocupa?
gp-Me voy a casar...no es eso lo que me preocupa pero...¿tu crees que ella quiere?
sa-Nunca he visto a nadie tan emocionado con la idea de casarse, como a ella.-Sara le sonrió tranquilizadoramente, y él respiró tranquilo.
Yo me reí de la afirmación de Sara, sabiéndome la mujer más feliz del mundo, por el hecho de ir a casarme, una boda que por cierto, aún no habíamos anunciado más que a Roberto, mi madre y sus padres.
De la manera más racional posible, concienciamos a Gerard de que Shaki le quería tanto como él a ella y de ahí sacó fuerzas para recoger la toalla.
Capítulo 41 :)

Me desperté al ver cómo la luz del sol iluminaba la habitación a través de las rendijas de las persianas. Observé el nuevo elemento que vestía la parte inferior de mi dedo anular, el anillo ya de por sí era precioso y sin embargo su

significado realzaba su belleza. Yo quería amar a Leo para siempre y él había resultado tener ese mismo propósito, y es que, si en algún momento había sentido que mi vida era óptima, había sido con Leo a mi lado.
Muy despacio, para que no me diese cuenta, abrió los ojos y me encontró examinando mi sortija.
l-Tienes...dudas.-Lo afirmó, y aquella afirmación me dolió bastante.
i-No.-Negué con rotundidad, casi riéndome de la barbarie que se le acababa de ocurrir. ¿Cómo se atrevía si quiera a pronunciar la palabra "dudas" respecto a nuestra relación?-Te voy a contar una cosilla, que va a hacer que no se te

vuelva a pasar eso por la cabeza. A ver, yo te conocía realmente antes de que tu me conocieses a mí, y eso es obvio, te admiraba, como a nadie. El día que bajaste del coche de Pep, tenías un rostro tan...hosco, era

verdaderamente duro mirarte a la cara ese día, sin apartar la mirada rápido, y cualquier otra persona te hubiese ignorado, pero a mí me dolió verte así, más de lo que te dolía a ti en ese momento, y desde aquel día, me propuse

hacerte sonreir, y sólo se me ocurrió esperar a mi manera, a que te acercases para charlar, y...algo se encendió dentro de mí y me obliga a protegerte como a un hijo, agradecerte como a un padre y confiar en ti como en un

hermano, divertirte como a un amigo y...y amarte, como sólo a ti se te puede amar. Nunca creí en el amor verdadero, en la fidelidad, hasta que te vi.
Leo me miró callado, sin capacidad de respuesta por un instante, hasta que lo abracé y sin dejar de mirarme a los ojos, lloró lágrimas de amor junto a mí durante un largo rato.
Unos días después llegó a casa una invitación de bodas, preciosa, aunque algo cursi...
"Hola queridos amigos/familiares tenemos el honor de invitaros al enlace entre Gerard Piqué y Shakira, que se celebrará el día siete de mayo a las 20:00 en el parque de la rambla (Barcelona) Un abrazo. Fdo Gerard y Shakira."
A todo esto, las letras estaban hechas con trocitos de flor y la invitación, rosa, perfumada en fragancias tropicales.
l-Puede que nos apetezca salir de compras.-Rio.
ro-Sí, más que nada porque necesitamos un traje.
i-Para el carro, ¿tu estás invitado a la boda?
ro-Obviamente, ahí pone queridos amigos" y que yo sepa, soy amigo de Gerard.
Leo me miró para confirmarlo con otra de sus graciosas sonrisas.
i-Entonces nos vamos de compras.
Leo llamó al centro comercial (su agente le dio el número de teléfono) y pidió que lo cerraran para nosotros solos, lo cual resultó muy caro, pero fue divertido.
Yo me compré un vestido azul marino de noche con un cinturón marrón y zapatos bajos (evito acomplejar a Leo) del mismo color que el cinturón.
A Leo le probé miles de smockings hasta verle perfecto...o hasta que Roberto le vio perfecto realmente, porque yo no soy voz objetiva. De tanto modelito parecía que le trataba como a una barbie y decidió mirar por su cuenta, eligió

una nogro con pajarita, aunque no demasiado elegante, para no quitarle importancia a Gerard, con la camiseta de debajo rosa.
Roberto, al tener aún pintas de niño, no quiso llevar chaqueta y aquello me pareció opcional, pero eso sí, de la corbata no se escapó.
Una vez nos vi perfectamente perfectos, nos fuimos a casa.
i-¡Estais tan guapos!
ro-Yo siempre.
i-Creído de mierda.
l-Hombre, si se parece a su hermana, es normal que lo diga.-Me rodeó por la cintura antes de besarme.
i-No me parece bien que le defiendas.-Dijo medio grogui aún por los efectos de su beso.
Pasaron los días y cada vez se acercaba más la fecha de la boda.
i-Me voy a la despedida de soltera de Shaki.-Grité para que los dos me oyesen.
l-Ya te echo de menos...-Paró y empezó un tono más serio.-Ten mucho cuidado, ¿vale?
i-Vale, cruzo en verde, me llevo la chaqueta, no mastico hielo, y no hablaré con desconocidos...
ro-Nosotros nos vamos a la despedida de Gerard...tranquila hermanita, le vigilaré para que no haga nada de lo que se tenga que arrepentir.
i-¡Qué peligro!-Reí.
Les di un beso a cada uno y me fui.

martes, 3 de julio de 2012

Capítulo 40 :)
Nada más llegar Leo, me puse la camiseta que me regaló la primera vez que quedamos, cosa que provocó que su sonrisa se iluminase. Nos fuimos con Roberto también. Llegamos al Camp Nou y Leo salió corriendo al vestuario al mismo tiempo que Ró y yo corríamos a coger sitio en el banquillo para esperarles.
ro-Mañana es mi cumple tata.
i-Sí, y no se lo has contado a Pep.
ro-No quiero molestarle, a demás de que nunca me ha subido el b, y es normal porque sólo llevo un partido.
i-Un gol.
Pep salió en ese momento y se sentó al lado de Roberto.
pg-¡Hola Rober! ¿Cómo vas?
Antes de que a Roberto le diese tiempo a responder aprobeché la oportunidad y salté a producirle un futuro a mi hermanito.
i-Mañana es su cumpleaños.
Pep me miró, sonrió y asintiendo le miró, alegre.
pg-Mañana llamo al b y les pido que te hagan la prueba, ya, que no podemos desperdiciar una calidad, ya tenemos bastante con que tu hermana sea chica.
Miré mal a Pep.
i-Ya te dije que no quería...
Pep sonrió sacando a relucir su encanto, gimió una leve risita y me respondió sin dejarme pensar peor de lo que debería.
pg-Bromeaba, no discrimino, y lo sabes, aunque...es una pena que no juegues...
Roberto me miró animado, las lágrimas casi se acumulaban en sus ojos, felices, luchaban por caer, y formaban una capa vidriosa en sus ojos.
ro-Gracias.-Correspondió Rober a Pep con una sola palabra, casi susurrada. Luego tragó saliva y continuó mirándome, pero ahora había un fondo de miedo en su mirada, miedo a no estar a la altura, a fracasar, a no caer bien, por ser el niño mimado.
i-Te irá bien.-Reconocí. Realmente él era distinto, no era solamente entrenamientos, él era pura magia, por ello no iba a necesitar más entrenamientos con su grupo.
Leo salió del vestuario junto al resto, calentaron y empezó el partido, no recuerdo cómo quedaron, sólo que Leo se pasó nervioso todo el partido, entró muy rápido al vestuario, incluso, sin mirarme, miraba al suelo, y al menos no fue por el resultado, porque habíamos ganado...Roberto corrió a hacerse una foto con Dani Alves así que por un momento me quedé sola y asustada con lo que le pasaba a Leo...
Esperé fuera, cuando se fue casi todo el mundo, y la prensa que había en el campo, el último en salir fue Leo, ya no había más que un par de aficcionados, ignorando su anterior enfado, me cogió a caballito lo antes posible y me paseó por todo el campo, me recordó al último partido al que me había llevado anterior a ese, el del Madrid.
l-Estoy apurado...-Tosió a la vez que hablaba.
i-No has marcado...¿es eso?-Me extrañó mucho.
l-No, a demás, no he marcado porque estaba apurado y temblaba...hubo un momento en el primer tiempo en el que pensé que me caía...
i-Tranquilo, respira hondo...y siéntate...-Salté de su espalda, le di la mano y le ayudé a sentarse en el suelo.
Leo cogió una gran bocanada de aire, se levantó de golpe y sosteniendo mi mano, sonrió.
l-Iria...quiero decirte que...bueno, ya sé que hace nada más ocho meses que nos conocemos, que acabamos de superar una crisis...pero haber estado quince días sin poder verte, hablarte...besarte, me ha hecho darme cuenta de que quiero pasar a tu lado toda la eternidad...yo contigo, tú...tu conmigo. ¿Qué me dices? ¿Te casarías conmigo?-Rio al hacer la pregunta, casi creyéndose un idiota por pensar que tenía posibilidades. Giró la cabeza y se dio cuenta de que faltaba algo en su proposición, sacó de su bolsillo una cajetilla roja que abrió y de la que sacó un sencillo anillo dorado.
i-Leo, llevamos juntos muy poco tiempo y no sé si realmente te conozco lo suficiente y tampoco si tu me conoces lo suficiente como para que...-Leo miró al suelo.
l-¿Es un no?
i-Es un ¿tu estás seguro?
l-No tengo nada tan claro como esto, de verdad, yo quiero.
i-Yo también.-Contesté.
Él se quedó paralizado, de no haber sido por su sonrisa hubiese pensado que estaba petrificado. Lo abracé y él reaccionó a tiempo para estrujarme contra su cuerpo, con suficiente fuerza como para haberme roto una costilla, pero me daba igual, me había pedido que me uniese a él y de alguna forma yo lo hacía al abrazarle...
l-Te amo.-Suspiró.
i-Te amo.-Repetí.
Me puso el anillo, me besó y dimos un último paseo antes de entrar al vestuario. Recogimos a Roberto, que parloteaba con algunos en el vestuario...nos fuimos a casa, pero claro, él se fija en todo.
ro-Iria, ¿y ese anillo?-Curioseó.
Miré a Leo sin saber si contárselo.
l-Se va a casar conmigo.-Respondió con orgullo.
ro-Dios, mi cuñado mola mazo.
i-Y tu hermana más.-Mentí.
l-Cierto.
ro-Ejem...no.
l-Estúpido.-Leo se sintió ofendido.-No por ser famoso tengo que ser mejor.
i-Pero tú sí eres mejor.-Le cogí la mano y él frenó el coche para besarme.
Nada más entrar en casa nos fuimos a la habitación entre miradas, besos y abrazos.