sábado, 24 de noviembre de 2012


Capítulo 33.

Las visiones.
Acabé por ponerme a ver la tele. Me sorprendió a mi misma lo bipolar que podía llegar a ser de un día para otro, y todo por culpa de Leo. Fue un día especialmente aburrido. Vi un par de películas y después hablé con mi padre por teléfono y con mi abuela que no sé cómo había conseguido mi teléfono.
Me fui a dormir, por la noche recibí una llamada de Leo.
da-¿Si?
lm-Por favor, ven, te necesito.
da-No puedo.
lm-Sí, ven, yo te quiero...
da-Pero no, yo no.-Y mentirle me dolió en el alma.
Me mareé, todo me daba vueltas, se me mezclaban los colores de la habitación, chillé y se me abrieron los ojos, era todo un sueño...o más bien una pesadilla, pero entonces me pregunté lo más difícil, ¿era una pesadilla cualquiera o mi subconsciente quiere decirme algo? Presentía algo y entonces cuadró.
Mis esperanzas de que me quisiese llevar, mis ganas de irme de compras de repente y meterlo todo en una maleta y sobretodo la pesadilla en la que Leo me pedía que me fuese con él me lo dejaban todo claro, sólo había dos razones por las cuales podría ocurrirme aquello, la primera, Leo quería que fuese, y la segunda, me había vuelto completamente majara. Eran las tres de la madrugada, me vestí, cogí la maleta y salí directa al aeropuerto.
Hacía mucho que no conducía porque con la escayola me costaba un poco coger el volante, pero como no había nadie por la calle, no suponía ningún peligro público. Nada más entrar corrí a una recepción, estaba casi vacío, por las horas, el día que era etc...
da-Dígame cuánto queda para el próximo vuelo a Santa Fe, Argentina.
x-Tres horas, y tienes muchas suerte porque normalmente sólo sale uno al día, y no sé por qué hoy van dos, chica, así que...
da-Vale, pues cóbreme.-Puse mi tarjeta sobre la mesa y saqué el pasaporte, la pasó por su máquina.
x-¿Quiéres billete de vuelta?
da-No hace falta, no sé cuándo volveré.
x-¿Llevas maleta?
da-Menos de veinticinco kilos.
x-Factúrala ya, que luego viene más gente y hay cola.
da-Sí, muchas gracias.-Dije sin aliento, buscando dónde facturar la maleta con la mirada.
x-¿Es por amor, verdad?-Curioseó la regordeta mujer que me atendía.
da-Sí.-Respondí sin pensármelo dos veces.
x-Pues mucha suerte, ya me contarás si es que vuelves.
Asentí sonriendo, cogí la maleta y corrí para facturarla, tenía la necesidad de estar ya subida en el avión, para poder salir lo antes posible, aunque eso no dependía precisamente de mí.
Tardé media hora en facturar la maleta, y luego pasé al área de mi avión, aunque aún quedaban dos horas para salir.
estuve sentada y sola más de una hora hasta que la terminal empezó a llenarse de empleados que notificaban el estado del avión, antes de que nadie pudiera subir, era un viaje largo y no tendría ninguna gracia sufrir una averia cruzando el océano.
Pusieron la escalera y se abrieron las puertas.
"Pasajeros del vuelo 061 con salida Barcelona, destino Santa Fe, Argentina, las puertas de su avión están abiertas a la espera de sus tripulantes, pasen por la terminal número 11, el vuelo tendrá salida en 50 minutos". Fui la primera en subir, poco a poco se empezó a llenar, me senté en mi sitio y me quedé dormida. Me levantó una voz dulce de mujer, miré al pasillo, una mujer alta, rubia y esbelta, con un impecable uniforme sostenía una especie de micrófono.
"Buenas noches señores pasajeros, les doy la bienvenida al vuelo 061, debo recordarles que está prohibido levantarse en los aterrizajes y despegues, las instrucciones podrán escucharlas con sus cascos ya conectados o leerlas en el folleto pegado al asiento delantero, si tienen alguna duda o me necesitan para algo pulsen el botón verde de su mando, gracias y que les sea agradable."
jai-Pues qué mierda.
No me había percatado hasta entonces que tenía un joven a mi lado, lo cual era raro porque mi asiento daba al pasillo y el suyo estaba junto a la ventanilla, y sin embargo no me había despertado cuando él pasó a su asiento. Era rubio y tenía un rostro infaltil bastante dulce.
da-¿Qué dices?
jai-Que este vuelo es una mierda, mi padre se volvió a equivocar y me pilló en vuelo que para varias veces. Es injusto.
Me fijé en la ropa del chico y por lo que pude comprobar, era la persona más pija que había visto en mi vida.
da-¿Y sabes dónde para?
jai-Estás un poco perdida en esto.-Rio.
da-Llevo sin salir de España, ocho años...
jai-Entonces estás muy verde.
Se me había olvidado mencionaros que el chico tenía un encandilador acento argentino.

sábado, 17 de noviembre de 2012


Capítulo 32

Pocos segundos después de que Gerard hablase con el chico que pinchaba, la canción cambió y empezó a sonar 'Dígale', Leo sonrió pensando que era casualidad, y yo sabiendo lo que había pasado, y llevó sus manos a mi cintura, y yo las mías a su cuello.
Gerard corrió a la mesa a por Sara, y al pasar delante de mí le di las gracias sin emitir sonido, me guiñó un ojo y sacó a Sara a bailar.
Apoyé la cabeza en el hombro de Leo y él acarició mi brazo izquierdo que ahora se había vuelto el bueno.
da-¿Vas a ir de vacaciones a...?
lm-A Rosario.-Me cortó la frase antes de que pudiese decir nada.
da-¿Cuándo te irás?
lm-Pasado mañana, me voy a ir casi dos meses...
Se me paró el corazón al oir que estaría dos meses sin poder abrazarle, otros dos malditos meses...aunque mi corazón albergó la mínima posibilidad de que me llevase con él, puede que no estuviésemos como antes, pero eso no quería decir que no quisiésemos que fuese así, y yo tenía claro que quería volver a estar con él en cada momento, sin que resultase un agobio o me pusiese nerviosa al hablarle... Además, si salía mal yo allí tenía casa.
lm-Me alegro mucho de que hayas venido, no quería irme sin saber cómo estabas, y cómo estaba todo entre nosotros, ...ya sabes, para saber si todo sigue igual. -Supe por lo que había dicho que no pensaba llevarme y me derrumbé.
da-Y ¿para ti lo está?
lm-Yo a tu lado me siento como siempre, para mí todo es igual. Sólo que es lógico que hace mucho que no nos vemos, y tendremos que vernos más a menudo, así que cuando vuelva te prometo que volverá a ser como siempre.
Me di cuenta de que la canción había acabado, quizás fue un gesto de locura, o tal vez sólo de valentía, levanté la mirada para aguantársela a Leo, movió su cara para adelante, confirmando que estaba de acuerdo, una figura se movió detrás de Leo y perdí toda mi concentración. Geri esperaba con la palma de la mano tendida a que me separase de Leo para bailar conmigo. Obviamente lo hizo a posta. Le miré mal, pero con una sonrisa me costaba mucho enfadarme con él. Leo me soltó la cintura. Se rio.
lm-Aquí te la dejo...
gp-Espero que no hayas sido muy pesado, porque no la gustan los pesados y siempre la acabas enfadando y...
lm-Callate, qué pesado sos, ¡la concha!
da-Estoy perfectamente...sois unos...niños.
gp-¡Puede, pero él más!
Leo se fue con los chicos a la mesa y yo bailé con Gerard y Sara.
Al acabar me senté con Pep, él era como...la paz de todo eso, en un grupo lleno de pasiones, sentimientos y lamentaciones estaba Pep con esa tranquilidad que distribuía.
Leo y yo intentábamos hablar más o menos en privado, pero Alex siempre acababa metido en nuestra conversación, y tres o cuatro más, qué personajillo...
Nos fuimos, Gerard me dejó en casa.
da-Muchas gracias, enano, por lo de la canción.
gp-No sé de qué canción me hablas.
da-No vas a cansarte de disimular...
gp-Soy Gerard Piqué, he nacido para ganar Mundiales, Champions, torneos de pin pong, Óscars, Grammys,...
sa-Vale don perfecto, quieto ahí. ¡Frena!
gp-Oye, que sepas que hacía mucho que no veía a Leo reirse así...
Me encogí de hombros fingiendo no darle importancia.
da-Y yo hacía mucho que no veía a Leo.
gp-Exactamente, a eso me refiero. Tienes su corazón en las manos, y sé muy bien que no lo vas a tirar...esto acabará bien.
da-Dios quiera oirlo...
Gerard se rio, nos abrazamos y se fue con Sara de nuevo.
Aquella noche soñé con Leo, hacía casi dos semanas que eso no me ocurría y sustituyendo a los preciosos sueños que tenía con él sólo me veía a mí en una sala totalmente oscura, y yo gritaba hasta que la angustia misma me despertaba.
Me levanté de buen humor, salí de compras, tres vestidos, bikinis, conjuntos de ropa, sombreros...algo me decía que tenía que comprar, fiebre consumista...
Sin entenderme a mí misma, junté todo lo que había comprado y lo metí en una maleta. Quedé con Sara, salimos a tomar algo y volví pronto a casa.
Al día siguiente me despertó el estrepitoso sonido del timbre, tras sonar cuatro o cinco veces. Me levanté enfadada, pensando que era el cartero. El timbre volvió a sonar.
da-Cabrón insensible...¿no sabe que no son horas de despertar gente?-Dije en voz baja antes de llegar a la puerta.
Abrí la puerta esperando que el horrible sonido del timbre no hiciese explotar mi cabeza.
Era Leo, cerré de golpe.
lm-Dani...
da-Un sengundo.
"Mierda mierda mierda, me ha visto así..." Corrí al baño, me peiné y me lavé los dientes. Sus dedos golpearon en la puerta.
lm-¿Pasa algo? ¿Danielaaaaaaaa?
Abrí la puerta.
da-Siento el retraso.
Sonrió y se abrazó a mí. Me sorprendió.
lm-Que sepas que se te ve linda sin peinar también...
da-Gracias, pero me siento mejor así.
lm-Precioso tu pijama.-Llevaba la camiseta que me regaló.
da-Ya, tu lo sabes bien.
lm-Eso ha sonado latinísimo.
da-Leo Messi inventando adjetivos "latinísimo".-Reí.
lm-Si bueno, yo venía a despedirme.
da-Te voy a echar de menos.
lm-No lo harás, estaré en tu puerta antes de lo que te pensás. Ni notarás que me fui.-Me dio un beso en la mejilla.-Me tengo que ir, o perderé el vuelo...
da-Pásalo bien.-Le deseé cogiéndole la mano.
Pensé en volverme a la cama, pero estaba claro que no conseguiría dormirme con la certeza de que no vería a Leo en lo que a mí se me antojaba como una eternidad.