sábado, 17 de noviembre de 2012


Capítulo 32

Pocos segundos después de que Gerard hablase con el chico que pinchaba, la canción cambió y empezó a sonar 'Dígale', Leo sonrió pensando que era casualidad, y yo sabiendo lo que había pasado, y llevó sus manos a mi cintura, y yo las mías a su cuello.
Gerard corrió a la mesa a por Sara, y al pasar delante de mí le di las gracias sin emitir sonido, me guiñó un ojo y sacó a Sara a bailar.
Apoyé la cabeza en el hombro de Leo y él acarició mi brazo izquierdo que ahora se había vuelto el bueno.
da-¿Vas a ir de vacaciones a...?
lm-A Rosario.-Me cortó la frase antes de que pudiese decir nada.
da-¿Cuándo te irás?
lm-Pasado mañana, me voy a ir casi dos meses...
Se me paró el corazón al oir que estaría dos meses sin poder abrazarle, otros dos malditos meses...aunque mi corazón albergó la mínima posibilidad de que me llevase con él, puede que no estuviésemos como antes, pero eso no quería decir que no quisiésemos que fuese así, y yo tenía claro que quería volver a estar con él en cada momento, sin que resultase un agobio o me pusiese nerviosa al hablarle... Además, si salía mal yo allí tenía casa.
lm-Me alegro mucho de que hayas venido, no quería irme sin saber cómo estabas, y cómo estaba todo entre nosotros, ...ya sabes, para saber si todo sigue igual. -Supe por lo que había dicho que no pensaba llevarme y me derrumbé.
da-Y ¿para ti lo está?
lm-Yo a tu lado me siento como siempre, para mí todo es igual. Sólo que es lógico que hace mucho que no nos vemos, y tendremos que vernos más a menudo, así que cuando vuelva te prometo que volverá a ser como siempre.
Me di cuenta de que la canción había acabado, quizás fue un gesto de locura, o tal vez sólo de valentía, levanté la mirada para aguantársela a Leo, movió su cara para adelante, confirmando que estaba de acuerdo, una figura se movió detrás de Leo y perdí toda mi concentración. Geri esperaba con la palma de la mano tendida a que me separase de Leo para bailar conmigo. Obviamente lo hizo a posta. Le miré mal, pero con una sonrisa me costaba mucho enfadarme con él. Leo me soltó la cintura. Se rio.
lm-Aquí te la dejo...
gp-Espero que no hayas sido muy pesado, porque no la gustan los pesados y siempre la acabas enfadando y...
lm-Callate, qué pesado sos, ¡la concha!
da-Estoy perfectamente...sois unos...niños.
gp-¡Puede, pero él más!
Leo se fue con los chicos a la mesa y yo bailé con Gerard y Sara.
Al acabar me senté con Pep, él era como...la paz de todo eso, en un grupo lleno de pasiones, sentimientos y lamentaciones estaba Pep con esa tranquilidad que distribuía.
Leo y yo intentábamos hablar más o menos en privado, pero Alex siempre acababa metido en nuestra conversación, y tres o cuatro más, qué personajillo...
Nos fuimos, Gerard me dejó en casa.
da-Muchas gracias, enano, por lo de la canción.
gp-No sé de qué canción me hablas.
da-No vas a cansarte de disimular...
gp-Soy Gerard Piqué, he nacido para ganar Mundiales, Champions, torneos de pin pong, Óscars, Grammys,...
sa-Vale don perfecto, quieto ahí. ¡Frena!
gp-Oye, que sepas que hacía mucho que no veía a Leo reirse así...
Me encogí de hombros fingiendo no darle importancia.
da-Y yo hacía mucho que no veía a Leo.
gp-Exactamente, a eso me refiero. Tienes su corazón en las manos, y sé muy bien que no lo vas a tirar...esto acabará bien.
da-Dios quiera oirlo...
Gerard se rio, nos abrazamos y se fue con Sara de nuevo.
Aquella noche soñé con Leo, hacía casi dos semanas que eso no me ocurría y sustituyendo a los preciosos sueños que tenía con él sólo me veía a mí en una sala totalmente oscura, y yo gritaba hasta que la angustia misma me despertaba.
Me levanté de buen humor, salí de compras, tres vestidos, bikinis, conjuntos de ropa, sombreros...algo me decía que tenía que comprar, fiebre consumista...
Sin entenderme a mí misma, junté todo lo que había comprado y lo metí en una maleta. Quedé con Sara, salimos a tomar algo y volví pronto a casa.
Al día siguiente me despertó el estrepitoso sonido del timbre, tras sonar cuatro o cinco veces. Me levanté enfadada, pensando que era el cartero. El timbre volvió a sonar.
da-Cabrón insensible...¿no sabe que no son horas de despertar gente?-Dije en voz baja antes de llegar a la puerta.
Abrí la puerta esperando que el horrible sonido del timbre no hiciese explotar mi cabeza.
Era Leo, cerré de golpe.
lm-Dani...
da-Un sengundo.
"Mierda mierda mierda, me ha visto así..." Corrí al baño, me peiné y me lavé los dientes. Sus dedos golpearon en la puerta.
lm-¿Pasa algo? ¿Danielaaaaaaaa?
Abrí la puerta.
da-Siento el retraso.
Sonrió y se abrazó a mí. Me sorprendió.
lm-Que sepas que se te ve linda sin peinar también...
da-Gracias, pero me siento mejor así.
lm-Precioso tu pijama.-Llevaba la camiseta que me regaló.
da-Ya, tu lo sabes bien.
lm-Eso ha sonado latinísimo.
da-Leo Messi inventando adjetivos "latinísimo".-Reí.
lm-Si bueno, yo venía a despedirme.
da-Te voy a echar de menos.
lm-No lo harás, estaré en tu puerta antes de lo que te pensás. Ni notarás que me fui.-Me dio un beso en la mejilla.-Me tengo que ir, o perderé el vuelo...
da-Pásalo bien.-Le deseé cogiéndole la mano.
Pensé en volverme a la cama, pero estaba claro que no conseguiría dormirme con la certeza de que no vería a Leo en lo que a mí se me antojaba como una eternidad.

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