viernes, 31 de agosto de 2012


Capítulo 20

Llegamos bastante tarde porque había algo de atasco en la zona circundante al estadio.
Leo se sentó en el sofá, cansado y yo rápida entré en mi habitación a ponerme el pantalón del pijama. Me quité la chaqueta y me quedé sólo con el pantalón y la camiseta que Leo me había regalado.
Salí de la habitación y Leo expresó todo lo que le fue posible con un "bffff".
lm-Tenés unos pantalones de pijama re-lindos.
da-¡Y la camiseta?
lm-Y los ojos.-Sonrió pícaramente.
da-Y el choffer...
Se acercó con curiosidad.
lm-¿El choffer? ¿Para vos soy "el choffer"?
da-Bueno, el choffer barra mejor amigo.
lm-¿Sólo eso?
da-¡Te quejarás! ¿Qué más quieres?
lm-Un poco más...-Susurró y se acercó a mí. Mucho.
Un ataque de pánico me sacudió y el cerebro empezó a hervir dentro de la cráneo, me palpitaron las sienes,
estaba asustada, le abracé huyendo del beso que estuvo a punto de darme. Hubo un silencio incómodo.
Me dio un beso en la mejilla, irritado.
lm-Me voy, hasta mañana, princesa.-En su voz podía escucharse camuflada la decepción, no quería irse, pero yo casi no podía moverme.
da-Que duermas bien.-Traqué saliva y me dolió, me sentí a punto de llorar.
Leo salió, asomó la cabeza por el umbral, me guiñó un ojo y desapareció por completo.
Me fui a la cama, el corazón aún me palpitaba sobre las sienes y me sentía mareada, aún así, me dormí
muy rápido, esa noche soñé con él.
Me levanté a las siete y me duché, esperé sentada a que llegase mi choffer, que tardó algo más de lo normal, bajé las escaleras corriendo, estuve a poco de rodar escaleras abajo.
Entré en el coche, sin decirnos nada, nos miramos a los ojos, no estaba enfadado, ni yo tampoco aunque sí había cierta tensión, estuvimos callados, arrancó y nos fuimos directos al trabajo.
Entramos al comedor y pasé a la cocina a saludar a Sara. Ella estaba muy muy nerviosa, después de todo era domingo y nada más acabar su jornada había quedado con Gerard, y aquello la ponía realmente
histérica.
Leo se sentó en la mesa con los chicos y sobretodo con Gerard que no dejaba de hacer comentarios extraños, se le veía afectado por los nervios. Su pie tamborileaba sobre el suelo a un ritmo frenético.
La mayoría, sin embargo, no se pusieron en la mesa de Gerard porque sabían que estaba inaguantable.
Me di cuenta de que a partir de aquí a Isaac y Marc les vería más de tarde en tarde, porque ellos aún entrenaban con el filial la mayoría de días, y yo había subido de puesto en mi rango particular.
Salí de la cocina y me senté en la mesa de la mayoría de gente, ya tendría tiempo de estar con Gerard y Leo y con ellos me sobraba la confianza.
pg-¡Bon día Daniela!
gp-¡No la gusta que la llamen Daniela, mejor Dani!-Respondió gritando Gerard, que estaba más atento de lo que hacíamos y decíamos que de su desayuno.
pg-¡Es que ya tenemos un Dani!...chicos, a pensar, buscadla un mote.
viv-No mister, pensar a estas horas no, por fa...
gp-¡La señorita repipi!-Le miré con cara de asesina psicópata, pero eso no evitó que los chicos estuviesen de acuerdo.
da-No no, podeís llamarme Daniela, no me enfado. Mejor Daniela.
Los chicos se rieron.
gp-Jo, pues para una buena idea que tengo...
Nada más acabar, fuimos a entrenar directamente al campo, Leo se acercó con gesto de dolor y la mano
en el hombro a Pep y le dijo algo al oído.
pg-Daniela, entra con él al vestuario y miras a ver qué tiene, si es grave os vais a casa a ver qué recuperas de este chico.-Pep le dio una palmada en el culo y le mandó al vestuario conmigo.
da-Sí.-Estaba muy preocupada, ¿dos lesiones en dos semanas? La situación me indignaba realmente.
Entramos en el vestuario.
da-¡A ver, quítate la camiseta!-Exigí.
lm-¡Qué viciosa! ¿No puedes esperar a llegar a tu casa al menos?-Se rio con fuerza mientras se quitaba lacamiseta.
da-Ni de coña estoy para bromas en este momento.
lm-Lo siento.
da-¿Puedes levartar el brazo y bajarlo despacio?
lm-Sí, pero duele.-Respondió mientras lo hacía.
da-¿Como ha sido?
lm-Una carga contra Carles.
da-Tú lo has dicho, es una sobrecarga, no es grave.
lm-¡Ya sabía lo que era!
da-¿Y por qué no me lo has dicho antes?-Me desesperaba.
lm-Porque me encanta cuando te preocupas así...
Me cabreé un poco, aunque no estaba segura de cómo debía reaccionar.
da-¿Tienes a todos preocupados ahí arriba porque te apetece que yo me preocupe?
lm-No, le he dicho a Pep lo que era para que no se asustaran.
Me di la vuelta enfada. Su mano presionó mi muñeca y la redujo a otro hueso inutil antes de que pudiera quejarme siquiera.
lm-Siento mucho enfadarte, señorita, pero no ha dejado de dolerme.
da-Pues...tumbate ahí.-Señalé una camilla de cuero negro. Me hizo caso, le cogí la mano para moverle el brazo.
lm-Perdóname, pero no sabes lo guapa que te pones cuando te preocupas.-Sonreí, intentando disimularlo.-¡ Sonreíste! Estoy perdonado.
da-Estira el brazo lerdo.-Esta vez saqué la más amplia de mis sonrisas con la que Leo se alegró mucho.

jueves, 30 de agosto de 2012


Capítulo 19

Fue en el sexto minutos de la segunda parte cuando Leo alcanzó un rebote que chutó con potencia, el balón entró a la portería por la escuadra, desde fuera del área.
Corrió y cuando estuvo justo frente a una cámara se levantó la camiseta y la agarró con los dientes, dejando ver lo que ponía en la de debajo. "Gracias Daniela" Luego miró al banquillo y me guiñó el ojo. Pep me dio con el codo en el brazo.
pg-¡Lo tienes loquito eh!
Me reí con un casi gemido nervioso.
Al rato, Leo se quedó sólo contra el portero, miró para atrás y se la pasó a Gerard, que marcó y cogió a Leo en brazos para agradecérselo. Gerard también llevaba una camiseta debajo. "Mañana es domingo" decía.
La mayoría de gente obviamente no lo entendió, pero sí Leo y yo. Era su forma de recordarle a Sara que el día siguiente tenían una cita, aunque seguro que ella nunca se olvidaría de eso.
Ya en el último minuto, Leo no quiso faltar a su promesa, y volvió a marcar, esta vez de cabeza.
El partido terminó con un cómodo 4-1 y unos enormísimos despuntes de calidad.
Entré la primera en el vestuario esperando a Leo, que entró cantando, con el balón en las manos. Buscó un rotulador en su bolsa, firmó el balón y se lo lanzó a Gerard a la cara.
gp-¿Pero qué...?
lm-Te lo dedico.-Se rieron a carcajadas.
Los chicos fueron educados y no se quitaron más que la camiseta delante de mí.
Leo me dio la que llevaba debajo "Gracias Daniela".
da-Ya sabes que no me gusta que me llames Daniela.-Dije casi llorando de la emoción. :')
lm-Es porque si ponía Dani iban a creer que era por ese pavo.-Contestó señalando a Alves.
Dani le dio una colleja al escuchar "ese pavo".
alv-¡Mira cómo ha espabilado el pibe! Si ahora dice hasta insultos.
lm-No era un insulto, era una descripción.
alv-Nada de eso. Soy una persona.
lm-Qué discutible es eso...
Dani se rio y siguió andando.
da-Gracias por todo Leo, ha sido un partido increíble.
Sonreímos a la vez.
gp-¿Estarás contento, no?
lm-Yo mucho, pero me debes una, que lo sepas, te he regalado un gol.
gp-Sí, ¡una colleja!-Le dio y salió corriendo.
Leo corrió detrás saltando bancos y trotando.
lm-Morirás entre terrible sufrimiento.
gp-No no, que te puedo.-Eso decía, pero se escondía.
Todos gritaban.
Pep entró en el vestuario.
pg-A ver, las estrellas del equipo, ¿podeís dejar de pegaros?
da-El término correcto sería "intentar pegaros" porque tu Leo no consigue alcanzar a Gerard.
pg-En realidad es más rápido que él, pero no creo que quiera pelearse con una persona que le saca más de veinte centímetros.
da-Seguro que es eso.
pg-Bueno Daniela, se tienen que duchar y eso, ...
lm-Espérame en la puerta, en dos minutos estoy ahí.
da-Prefiero que te duches bien y salgas en quince minutos.
lm-Ocho y ni para ti ni para mí.
Salí y me senté en el suelo, cercana a la puerta, esperando a que salieran.
cp-Cuidado los que estéis en las duchas que entra el piquetón.-Gritó Puyol y empezaron a gritar los demás.
varios-Cuidadín con el jabón chavales. ¡Que a nadie se le caiga!
Eran un grupo demasiado entrañable y se veía de lejos que llevaban juntos toda la vida.
El mejor amigo de Valdés, era Iniesta, el de Gerard, Cesc, el de Leo, Pinto, de Dani, Adriano...
Puede que ese fuese el secreto del Barça, esa compenetración entre ellos.
Leo salió del vestuario con su mochila en la mano y me buscó con la mirada. Arqueó una ceja y me ofreció una mano para ayudarme a levantarme.
lm-¿Querés despedirte de alguien?-¿De quién narices querría yo despedirme si me voy contigo? Sería como perder el tiempo.
da-¡Adiós!-Grité.-¿Ves, ha sido una despedida rápida e indolora, nos vamos?
Leo parecía cabreado.
lm-¿Y la camiseta?-Buscaba en mis manos la camiseta que me había regalado.
Me desabroché la chaqueta y le enseñé que me había puesto la camiseta encima de la mía.
lm-Vale,...nada malo qué decir.
da-Yo te diré que voy a dormir con ella puesta...si te vale de algo, eso pensando en que consiga quedarme dormida con ella puesta.
lm-Esto, yo creo que antes deberías lavarla.
da-¡No!-¡Sacrilegio! pensé. "Huele a ti".- No voy a lavarla.
lm-Está toda sudada.
da-¡Qué bobaino eres! Huele a tu desodorante y tu colonia. A hombre.
lm-Bueno, eso será por el hecho de que yo sea un hombre, pero lávala.
da-Un hombre normal no huele así de bien.
lm-Pues gracias.-Rio.-¿Nos vamos?
da-¡Vámonos!
Me abroché la chaqueta y salimos andando por el pasillo, bajamos las escaleras del parking y fuimos a su coche.
Fuimos directos a casa.




martes, 28 de agosto de 2012


Capítulo 18  0--',---<
Al día siguiente me levanté de los nervios, incluso pensé que había perdido dos kilos de tanto moverme por la noche. Era mi primer partido y no sabía cómo tomármelo. Nunca había entrado en un estadio y mucho menos visto un gol tan de cerca como los tres que confiaba en meter Leo.
Podía resultar complicado de creer, pero ya estában todos acostumbrados, y yo le creía firmemente.
Estuve dando vueltas por la casa toda la mañana sin saber qué hacer, o dónde meterme, ¡o qué hacer!
Realmente era aburrido y no tenía más que mirar a mi alrededor para darme cuenta de que la casa estaba muy sola, más de lo normal.
Me duché, comí y empecé a prepararme para por la noche, me alisé el pelo, me puse la camiseta del Barça, me maquillé un poco y esperé sentada haciendo zapping a que llegase la hora de salir.
Después de mucho esperar, llegaron las siete. Salí, cogí el coche y me fui directa al estadio, muy nerviosa, me temblaban los pies y tenía miedo de ir dando acelerones y frenazos, pero canalicé mi energía apretando con más fuerza el volante.
Una vez en el estadio, saqué mi carnet y me dejaron pasar por la puerta del túnel de vestuarios, la oficial.
Me indicaron qué hacer, dónde ubicarme etc.
Cuando salieron y le vi fue como...como beber agua helada en el desierto, es una emoción tan intensa que no tiene nombre. Llevaba más de veinticuatro horas sin verle, cosa que no había ocurrido desde que llegué a Barcelona. Me sonrió al verme y acercándose y tapándose la boca para que no le leyesen los labios las cámaras me dijo:
lm-Tengo un regalo para vos.
da-Y...¿No vas a dármelo ahora?-Pregunté impaciente.
lm-Luego.-Respondió contento.
da-Suerte.
lm-No la necesito, te tengo aquí. No hay más.
da-No te pongas tan chulo que te lesionará el karma.
lm-Pues juego a la pata coja. Pero hoy se llevarán tres goles. Lo necesito.
da-No me parece mal del todo.-Sonreí y se adelantaron al terreno de juego.
Busqué a Pep para que me indicara qué hacer, con la altura de los jugadores, no fue difícil ya que él es de los más altos.
da-Mister, y yo ¿qué hago?
pg-Pues ponerte al lado mío y de Tito, Daniela.
Los chicos se saludaron con los jugadores del Getafe y salieron al campo a calentar.
A mí los minutos de calentamiento se me pasaron infinitamente rápidos porque aquello era tan colosal, tan lleno...me producía hasta ansiedad, me hacía sentir minúscula.
Empezó el partido y todos se colocaron en sus posiciones, hasta Leo que estaba muy nervioso se colocó y mantenía la cabeza girada hacia detrás, espectante a la espera de que le llegase un buen balón, pero había algún problema en el centro, quizás porque no jugaba Iniesta, y no le llegaba ese balón.
Cuando llevaban ya veinte minutos, aún seguían empate a cero, hasta que algo en el cerebro de Leo dijo "basta", y corrió a la carrera hacia la portería, se dejó atrás a dos defensas y regateó al portero en una de esas que se le dan tan bien a él, y por supuesto, no iba a fallar después de eso, solo tuvo que empujarla.
Primero miró al banquillo para encontrar su mirada con la mía, después a Pep para asegurar su aprobación en la cara y luego vaciló un instante antes de girarse a abrazar a los chicos, Gerard estaba serio pero finalmente no pudo evitar reírse. Cogió a Leo y lo levantó lo más alto que pudo.
Siguió el partido, todos un poco más tranquilos por ese gol de Leo que nos daba la victoria por la mínima, Leo miró a Pep esperando un asentimiento que le indicase que podía torturarse hasta conseguir mil goles, y Pep, riéndose, asintió.
pg-Ahí va el pichichi.-Comentó a Tito con entusiasmo, como si aquella fuese una frase clave, ¿quién no querría serlo?
En unos segundos vi a lo que se refería Pep, Leo regateaba a la gente como si fuesen farolas, parecía estar llevando todo el equipo a sus espaldas, y no le pesaba. Fue una de esas inéditas demostraciones que dejaban a la grada con la boca abierta, e hizo unas cuantas más en la primera parte, pero no llegó más a la portería.
En el descanso entraron al tunel y se sentaron, Leo no dejaba de reírse y se sentó junto a Gerard y junto a mí.
lm-Pues ya me queda uno menos para llevar tres.
No hablaron más, entraron al vestuario y yo esperé en la puerta a que saliesen, salieron diez minutos después, bantante nerviosos, seguramente por el rapapolvo que Pep les debió dar.


domingo, 26 de agosto de 2012


Capítulo 17 ^.^
Escuché el pitido de un coche que consiguió llamar mi atención sobre el resto y se acercó despacio por el camino que el parking le permitió hacia mí.
Sin mirar hacia los lados para evitar ver periodistas que no quisiese ver entré en el coche y cerré la puerta de un golpe. Me puse el cinturón mientras él arrancaba y cogía camino de salida a la carretera principal de esa calle.
lm-Tranquila, no me han visto.
da-Me parece que a mí tampoco.
lm-Por cierto, ¿qué tienes de comer?
da-¿Cuál era tu dieta hoy?
lm-Vale...ya llamo a un chino mejor.-Rio cabeceando hacia los lados, ese típico gesto de "no cambiará, pero no quiero que lo haga".
Llegamos a mi casa, estábamos buscando aparcamiento cuando Leo divisó un paparazzi en el portal.
da-¿Mejor en el parking?
lm-Lo siento, te han pillado la casa...son un poco pesados.
da-Ya...un poco.-Reí yo algo agobiada.
Subimos rápido a casa y una vez dentro hicimos todo lo posible para no acercarnos a ninguna ventana, evitando así fotos...
lm-Si no quieres que te vean no te acerques a la ventana, ni salgas a la terraza.
da-Joder Leo, ni que fuesen francotiradores, ¡no saben cual es mi ventana!
lm-Por si acaso.-Respondió riéndose.
Leo llamó y pidió la comida y luego, al verme empapada vino a abrazarme con todo su cuerpo.
lm-Cambiate ya anda...te lo exijo.
da-Es que...si no me sueltas tengo muy complicado lo de cambiarme...
lm-Perdona...-Dijo asustado, como si por un momento hubiese dejado de ser consciente de que yo no podía moverme.-Ve a cambiarte, sí.-Y me soltó a disgusto de ambos.
da-¿Te importa si me pongo cómoda?
lm-Tu casa, tus reglas, además...yo me he paseado en calzoncillos...no es una gran diferencia.
Me puse unos pantalones cortos rosas de estar por casa y una camiseta de tirantes blanca, me solté el pelo y me lo aloqué frente al espejo de mi habitación.
da-¿Qué tal estoy?-Arqueé las cejas dos veces.
lm-Muy linda.-Dijo abriendo los brazos, dando a entender que debía volver a ellos.
Me colé entre su cuerpo y él me dio un cálido beso en la mejilla, con suavidad, qué dulce. Me apretó contra su pecho, apoyé mi cara en su hombro y mis brazos acariciaron su espalda dirección sur, buscando su cintura.
lm-¡Eh! A ver dónde tocas, que eso es un sitio para privilegiadas y aún no lo sos.
Me paré tratando de asumir ese "aún".
da-¡Qué chulo te pones conmigo! ¿no?
lm-Sí, bueno, supongo que a cada uno le doy lo que quiere...
da-Supones...¿cómo eres tan bobo?
lm-¿Te picaste porque no te dejé tocarme el culo?-Rio.-Tengo que autodefenderme, estabas a poco de llegar a la zona peligrosa, seguro que me quisiste violar y...
da-Si quieren los dos no es violación.-Le saqué la lengua.
lm-Y ahí está el problema. Que yo no quería.
da-¡Qué ataque más gratuito!-Volvió a reirse, me encantaba que se riese, a cualquier precio.-Además...Pep y el resto te dan una palmada en el culo cada vez que les da la gana.
lm-¡Pero son hombres!
da-Eso no me quita la razón, más bien me la da.
lm-No vas a convencerme si es lo que querés...
da-Uy...qué pena.-Grité sarcástica dehaciéndome de su abrazo.
lm-No te vayas.-Pidió con voz de niñito.
da-Adiós.-Dije dando un paso atrás.
lm-Vuelve anda...-Dijo con voz seductora, y tras esto se mordió el labio, yo estaba segura de que lo hacía a propósito y aún así no podía resistirme a sus armas, deshice el paso que había dado y avancé de nuevo y decidida hacia él para volver a abrazarlo.
Sonó el timbre. Le solté cabreada y abrí.
El repartidor chino subió rápido, nos dio la comida, pagamos, se hizo una foto con Leo y se fue lo antes posible.
Pusimos la mesa y nos hinchamos a comer (yo más, que él se tenía que cuidar mucho). Tras esto pusimos una película y nos echamos al sofá con una manta encima, Leo se durmió sobre mi pecho.
Serían las seis cuando decidí despertarle.
da-Despierta-Le susurré en el oído. Me hizo caso.
lm-¿Qué hora es?
da-Tarde. Mañana hay partido y hay periodistas abajo esperando a que salgas, no seas malo y no les hagas esperar más anda...
lm-De acuerdo, me estás echando.-Dijo serio. Me asusté.
da-No, no, lo hago por tu bien, pero puedes quedarte hasta cuando quieras...por mí como si quieres quedarte para siempre, bueno, no, pero que esta es tu casa, eso, mi casa es tu casa, no, no literalmente, eso seria una tontería...-Estaba a punto de petarme un ojo, él se rio.
lm-Tranquila, que no me he enojado...¿para siempre dices? No lo veo a corto plazo. Pero no te preocupes, que nos veremos pronto.-Dijo cogiéndome una mano y acariciándola.
da-Sí, pronto...-Respondí confundida, relajándome y tomando aire.
lm-¿Cómo te dedico el gol mañana?-Preguntó aun riéndose de mi exagerada reacción.-¿Le hago una pistola a la cámara?
da-Eso es demasiado poco original, ¿no?
lm-Se me ha ocurrido algo.
da-¿Qué?
lm-Sorpresa.
Me dio un beso en la nariz entre risas y se fue.


sábado, 25 de agosto de 2012

Capítulo 16 :D

lm-¿Te enojaste conmigo por tirarte?-Preguntó con voz de bueno.
da-Muchísimo, no te hablo.
lm-¿Y si te pido perdón?
da-Pues...te hablo.
lm-¿Me perdonas?-Preguntó girando para mirarme a los ojos.
da-Bueno...vale.-Respondí sonriéndole, no podía evitar sonreírle cuando me miraba así.
Mientras esto ocurría, Gerard y Sara se salpicaban mutuamente, pero nosotros no estábamos atentos, era como si, cada pareja estuviese en un mundo, como si un gran muro de hormigón armado nos separase de ellos. Cuando estaba con Leo, el resto del mundo me parecía menos interesante, más
profundo, más oscuro, más lejano, las voces las oía menos agudas, más dispersas, como si fueran un eco. Los recuerdos de los momentos que pasaba con Leo y otras personas, eran difusos porque nada
más lo recordaba a él.
Apenas me acordaba de las estupideces de Gerard o las anécdotas de Sara, porque Leo estaba presente cuando ocurrían, y yo ya no les prestaba demasiada atención, me concentraba en él, en su sonrisa, su mirada posada en la mía, como un cisne en un lago, ...en los besos que lamentablemente, aún no le había dado.
Amor. Luché contra mis instintos para no besarle, no era el momento más adecuado, pero le abracé.
Escuché a Sara de fondo.
sa-Lo que te quiero bobo.
gp-Normal...todo el mundo me quiere.
da-Si eres el jugador que más se mete en propia. ¿Quién te va a querer a ti?
lm-Lo tengo en la punta de la lengua.-Miramos a Leo.-¡Ah no! Era una pelusa.
Nos echamos a reir, menos Gerard que se mantuvo serio y puso cara de enfadado.
Rápido se cortó la conversación y volvimos a separarnos en parejas.
lm-Tienes los labios morados.Salí fuera del agua.
da-No, estoy bien.
lm-No lo estás. Sal fuera.-En cuanto lo dije me di cuenta de que tenía razón, tenía mucho frío, pero si no me lo hubiese dicho, no me habría dado cuenta, "tengo que aprender a concentrarme".
Me acompañó fuera del agua y entró en un habitación que había junto a la orilla.
Volvió con una pila de toallas en los brazos, que yo cada vez sentía más fuerte. Cogió una, la abrió y me la echó encima mientras me frotaba los brazos para que me secase antes.
da-No tengas prisa en secarme, no podemos irnos hasta dentro de mucho, tengo la ropa empapada.
Se agachó y se puso de cuclillas para quedarse a mi altura (debo recordaros que estaba en calzoncillos).
lm-No pasa nada, te llevo, que mañana tenemos partido, es muy importante y tienes que secarte, porque...te podés enfermar, y mañana no podés fallarme.
Lo había dicho como si yo fuese una vitamina esencial e imprescindible para que él jugase su partido, su droga más potente. Amor. Qué preciosa palabra para referirse a alguien como él. Eso era lo que yo quería llamarle "amor".
Se inclinó hacia mi y me dio un beso en la frente, sobreprotector.
Se levantó y me ofreció la mano para ayudarme a levantarme, pero no me soltó cuando me hube levantado.
lm-Nos vamos.-Gritó hacia el fondo del recinto donde se encontraban Sara y Gerard, y su voz hizo un divertido eco contra las paredes de cristal.
gp-Vale, pues que no os vean así al salir.
Leo empezó a vestirse.
da-No te preocupes Geri, yo salgo a parte para que no me vean con él.
Leo y yo pasamos al gimnasio, ya vestidos.
lm-No me importa nada que me vean contigo...es más, así tengo pruebas de que sos real.
da-No me apetece liarla, perder mi trabajo cuando a penas lo he empezado, yo saldré en un par de minutos, espérame dentro de el coche.
Sonrió de forma bastante teatral.
lm-Me esperaba algo como "también te quiero" o algo así...
da-Claro, pero no me gusta mentir.-Me reí...mentir, diciendo que le quería, "Daniela, estás haciendo el ridículo". Me sacó la lengua.
lm-¡Ah! Muy bonito esto, encima de que te llevo a tu casa...
da-¡Me has tirado vestida a una piscina de agua verde!
lm-¡Sos rencorosa eh!
da-Te perdono el comentario que acabas de hacer si te quedas a comer en mi casa.
lm-No creo que me estés dando a elegir, así que...si insistes...-Me guiñó el ojo.
Leo salió al aparcamiento y yo esperé contando los segundos mi momento de salir.
118, 119 y 120. "Voy" me dije.
Salí, busqué su coche con la mirada, era complicado porque todos los coches eran iguales, blancos y enormes...


Capítulo 15 :)

Leo carraspeó absorbiendo la poco atención que aún no me absorbía a mí.
da-Dígamelo.
lm-Gerard y yo...vamos a saltarnos una de tus absurdas normas.
Yo no entendía nada, ¿por qué me diría eso si  no tenía ningún sentido contármelo?
De repente noté cómo unas manos se posaban en la parte trasera de mis rodillas, otra en mi espalda y
empecé a levitar.
da-Suéltame, ¡Gerard Piqué!-Grité zarandeándome para intentar tirarme de sus brazos.
gp-Corre Leo. ¡Ábreme!
Al fondo del gimnasio había unas puertas bloqueadas desde que yo estaba allí con unas cajas llenas de piezas para las bicis estáticas, pesas y demás. Leo abrió las puertas.
Aquello era demasiado lógico para que a mí no se me hubiese ocurrido antes. En todos los gimnasios hay una piscina, y sí, eso era un gimnasio.
Leo se acercó a Gerard, que aún me mantenía pataleando en sus brazos, me cogió de los brazos
mientras Gerard me cogía de las piernas y empezaban a columpiarme, me llevaron a la orilla y aun me columpiaban.
da-¡No!
gp-Una...
da-No, ¡ni se os ocurra!
gp-¡Y tres!
Totalmente vestida, y sin una toalla cerca, me soltaron al aire, y bajo él, una piscina verdosa.
Vi como el agua se acercaba a mí y ...mierda.
Cerré los ojos y me puse a chapotear, una vez segura de tener la cabeza fuera del agua, abrí los ojos.
da-¡Seréis cabrones! ¡Está helada! ¡Os odio mucho!-Chillé mientras me secaba los ojos con las manos mojadas.
gp-No salgas, ahora ya volvemos.
da-¿Pero qué pelotas dices? No voy a quedarme aquí.
Aparecieron Marc e Isaac como perritos, riéndose mientras me señalaban y se pusieron a vigilar las
escaleras, para que yo no pudiese salir.
Al par de minutos Gerard traía a Sara tapándole los ojos desde detrás con extremo cuidado, mientras Leo tiraba de ella con menos delicadeza de la que utilizaba Gerard.
Quise ayudarla, chillé.
da-¡Sara! Agua, fría, y verde, y ¡fría!
Gerard la levantó él solo, tenía mucha fuerza, se puso de puntillas para dar impulso, y
la soltó cerca de donde estaba yo.
sa-Te voy a meter un hierro candente por el ano, Gerard.-Gritó al asomar la cabeza.
da-Yo la voy a ayudar a meteros el hierro candente por el culo, bueno, a los dos.-Grité mirando a Leo, que no se libraba de mi cabreo.
lm-¿Podemos hacer algo para evitarlo?
da-Podéis tiraros al agua.
Leo nos  miró y deshaciendose de la camiseta gritó.
lm-No hay dos sin tres. Se quitó los pantalones, zapatillas y calcetines y saltó.
da-Parece raro, pero es la segunda vez que te veo hoy en este estado. Lamentable.-Reí.
lm-Tranquila, que no volverás a verme así en la vida.
da-Muy agudo, pero es mentira.
Gerard no quiso quedarse corto ante el nivel de valentía/amor/estupidez de Leo, y después de desprenderse de la ropa, se tiró al agua.
gp-¡Dios!-Nadó hasta Sara.-¡Yo pensaba que a partir de los cero grados, el agua se congelaba!
sa-Yo no soy una floja como Daniela, yo sigo teniendo planeado meterte un hierro por el culo.
gp-¡Qué guay!...podemos hacer una foto y subirla a twitter...¡un hierro por el orto!-Miró a Leo intentando desquiciarlo con el grito con acento, pero este estaba demasiado ocupado cogiéndome a caballito, o al menos, intentándolo. El pobre se negaba rotundamente a reconocer que el agua le llegaba por la barbilla con suma facilidad, y estando de puntillas, y aun así, me intentaba coger.
gp-Enano, échate para allá, ¡que te ahogas!
lm-¡Qué está todo bien!-Contestaba él, cabezota como siempre.
da-Pues como te ahogues llamaré a Marc para que te haga el boca a boca.-Dio dos pasos instintivos
hacia la zona donde menos cubría con rapidez.
Gerard y Sara soltaron una enorme carcajada. Yo acaricié las mejillas de Leo desde encima suya.
da-Es todo por hoy-Grité a Marc e Isaac que esperaban impacientes para poder irse.
Salieron corriendo fuera echándose una carrera.
Nos quedamos los cuatro solos, chapoteando en el agua sucia y helada de la piscina.
Bajé de la espalda de Leo y me abracé a su torso. Él buscaba mis mejillas con sus labios cada vez que se giraba para hablarme.

sábado, 18 de agosto de 2012


Capítulo 14 :)
Leo era muy extraño, o eso me parecía, con todo el mundo era tímido y humilde, y temía las preguntas privadas. Sólo había dos personas a las que yo conociese con las que Leo se comportase de forma distinta. Esas personas éramos Pep y yo. Pep le daba tanta autoconfianza que él mismo se veía obligado a comportarse como alguien como Messi debería comportarse. Conmigo...los dos primeros días conmigo fue como lo es con los demás...pero desde ese momento en el que frustré su intento de huida de la realidad sobre mi azotea, y me senté a su lado a observar las estrellas, desde aquella latente mirada, todo había cambiado, su adversión hacia mi persona se había vuelto completamente inexistente, hasta el punto de pasearse en ropa interior por mi casa como si nada.
Mi despertador sonó, le di un golpe para apagarlo, asustada y grité.
da-Hora de prepararse.
Leo sonrió. Salté de la cama y abrí el armario, cogí mi uniforme y saqué a Leo de la habitación, con cuidado de no mirarle mucho. Me vestí y fui al baño a lavarme los dientes.
lm-No tengo ropa para el entrenamiento...
Abre el tercer cajón de la cómoda de mi habitación.-Dije con el cepillo de dientes en la boca.-Es la ropa del entrenamiento, era un regalo para mi padre, te quedará grande, pero...
lm-No, Dani, puedo aguantar sin entrenar, o ir así.
da-Irás como diga yo, que soy tu preparadora. Además, tu verdadero problema es que pone Rafa atrás, pero no pasa nada, esta tarde las tiendas están abiertas e iré a comprarle otra.
lm-Y tu padre...¿ya tiene la primera equipación?
da-No, es que esa estaba de oferta y con el sueldo de entrenador de lisiados y teniendo que mandarle pasta pues...-Leo me echó una mirada cargada de rabia.
lm-Lo de lisiados decilo por otros.
da-Por...¿Arbeloa?
lm-Mejor.
Entró en mi habitación, cogió el chandal, cortó la etiqueta y se lo puso.
lm-Me está bien, el problema es que a ver como le explico a Gerard y compañía lo de que ponga Rafa atrás.
da-Di que fue por una apuesta.
Salimos camino al trabajo y en diez minutos llegamos al comedor, todo estaba igual excepto una cosilla.
da-¿Dónde está Gerard?
ic-Está en la cocina.
Me acerqué a la cocina en su busca. Gerard estaba sentado en una encimera charlando pasivamente con Sara. Al verme Sara, sonrió y vino a saludarme, Gerard sin embargo no se tomó de tan buena forma mi entrada.
"Mierda, le he cortado el rollo"pensé.
gp-Buenos días por la mañana.
da-Y por la tarde, nanu. Ve a desayunar con Leo que es tarde eh.
gp-Joder, vienes mandona, cuidadito que se te suben los humos y...
da-¿Me vas a hablar tú de humos? Si eres un enorme pavo real culé...
Me sacó la lengua y le guiñó el ojo a Sara un segundo antes de salir de la cocina e irse a desayunar a su mesa.
sa-Es tan genial...-Suspiró.
da-Sí, a veces.-Dije metida hasta el fondo en su suspiro primaveral.-¿Nos mandas el desayuno para allá? No quiero dar mal ejemplo en mi primera semana, aún no he firmado el contrato.
sa-En tres minutos os lo mando.
Me retiré de la cocina, Leo estaba muy concentrado, dialogando con su móvil, Gerard, Isaac y Marc bromeaban acerca del por qué del nombre de la camiseta de Leo.
Colgó y se sentó con nosotros, a mi lado.
gp-¿Con quién hablabas?
lm-Con mi asistenta, quería ver si podía traerme...-Desvió la mirada hacia mí.-...unas zapatillas.
mb-Sí, mejor, porque por muy Messi que seas, es complicado entrenar con zapatos.
da-No sé por qué, pero por una vez creo lo que dice Marc...
Llegó el desayuno a la mesa. Los chicos lo enguyeron, debían estar faltos de nutrientes.
Cuando estuvimos en el gimnasio, un chaval entró con una bolsa y se la entregó a Leo.
Él sacó con rapidez una caja de zapatos, los suyos, claro, y se los puso. Seguidamente observó el interior de la bolsa, que seguía llena y me la entregó.
Yo miré dentro sin entender nada, era la primera equipación del Barça, cogí la camiseta, leí su inscripción, Rafa.
"No te vas a poner a llorar", pensé, pero cuando toqué mis mejillas ya estaban encharcadas.
lm-¡Si llego a saber que ibas a llorar no te la hubiera pedido eh! Llorona...
da-Es que...gracias.-Sonreí limpiándome las lágrimas.
lm-Vení.-Dijo extendiendo los brazos.-No tienes que dármelas, sólo te devuelvo el favor.
da-Te lo tengo que agradecer.
gp-
¡Oh! Qué bonito Leo.-Gritó.
da-Gerard, tú a lo tuyo.
Gerard empezó a pedalear en su bici estática con velocidad.
gp-¿Así?
da-Perfecto.
Abracé a Leo.

viernes, 3 de agosto de 2012


Capítulo 13 :)
Gerard y Sara bajaron por fín de su tour por mi casa, bajaban haciéndose bromas.
Gerard me miró y empezó a reírse.
da-¿De qué te ries, niñato?
gp-Menuda marca te va a quedar del chupetón...en dos semanas no se te va a ir. Leo, has hecho un gran trabajo, me siento orgulloso de ti.
sa-¿Orgulloso?
gp-Yo le enseñé todo lo que sabe.-Rio a carcajadas.
da-¿Marca? ¿Dos semanas?
Corrí con toda mi energía al baño y me miré al espejo.
da-Mierda...-Grité.
lm-¿Qué pasa, no te gusta? Te puedo hacer otro mejor...-Dijo riéndose a la vez desde la puerta del baño.
da-No, no me gusta, y menos me gusta que vaya a verlo mi padre el domingo.-Se escuchó la tremebunda risotada de Gerard desde el salón.
lm-Ponte un pañuelo, y le decí que estás enferma. Podemos pasarnos Gerard y yo por aquí a ver cómo estás casualmente...
gp-Yo no puedo.
lm-Calla pelotudísimo, que la iba a convercer.-Le gritó.
gp-Es que Sara y yo acabamos de hacer planes.-Se rió.
Leo buscó mi mirada en el reflejo del espejo y me guiñó un ojo, yo me giré para verle directamente y se lo devolví.
lm-Pues yo acabo de hacer planes, vendré a ver a la enfermita.
da-Te odio.-Fruncí los labios, aunque obviamente me hacía ilusión su forma de arreglarlo.
lm-No es verdad.-Se acercó y me abrazó con fuerza, yo me quedaba a su disposición cada vez que se acercaba, notaba cómo me hormigueaban las manos y me temblaban las piernas. Me dio un beso en la mejilla.-¿Me perdonas?-Preguntó, frotando la cara con la mía.
da-Ya veré...-Contesté separandome, su olor...me atraía indescriptiblemente.-Bueno, vamos a cenar ya.
Saqué la cena y Leo abrió la botella de vino que había traído.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa y empezamos a cenar mientras hablábamos, aunque el centro de la conversación siempre es Gerard, acabamos sobre la 1.
sa-Bueno, yo me tengo que ir. Que mañana  trabajo.-Gerard se levantó rápido de la mesa.
gp-Yo te llevo, no está bien que andes por ahí sola a estas horas.
sa-Pero si vivo aquí al lado.
gp-Bueno pues...pues...
lm-Se quedó sin excusa.-Me dijo al oído.
gp-¡Qué demonios! Yo también trabajo mañana.
Recogimos la mesa y se fueron.
Leo y yo nos quedamos sólos junto a la puerta, yo no quería que se marchara y él no quería marcharse.
da-Oye...has bebido, y mañana tienes que venir a recogerme así que...te puedes quedar a dormir...si quieres, claro.
lm-Bueno...no me apetece conducir hasta tan lejos ahora mismo, podrían estar haciendo controles por la carretera o...
Sonreí. Le puse la televisión y me fui corriendo a poner el pijama y a desmaquillarme...
Quizás tardé demasiado porque al volver Leo estaba tirado en el sofá y dormido como una marmota.
da-Pobre...
Le hice levantarse, aunque dudo que fuese consciente, le llevé a mi cama, le quité los zapatos, la chaqueta y el cinturón y lo tapé.
Yo me fui al sofá...lo abrí y me dormí allí mismo, no tardé demasiado.
Por la mañana me desperté en mi cama antes de que sonase el despertador, más arropada de lo que yo me habría arropado jamás, me puse a pensar...¿Todo había sido un sueño? Estaba segura de haberme acostado en el sofá y haber dejado a Leo en mi habitación, o quizás me quedé con él y...no podía ser.
Ante la duda llamé a Leo para ver si estaba en casa.
da-¿Leo?
Asomó su cabecita por la puerta de la habitación, estaba empapado, al verme despierta, entró. Estaba completamente mojado,llevaba unos calzoncillos blancos con la tira roja y asumía su casi desnudez con naturalidad, claro que... ¿qué hay más natural que la desnudez?
 Ahora sí que no sabía qué narices pensar. Me quedé impactada mirando, no era capaz de preguntar.
Al ver mi expresión se mordió el labio para no reirse y se acercó un poco.
Me llevé las manos a los ojos y me los froté.
lm-Me he duchado, espero que no te importe.
da-¡No jodas! Pensé que te había salpicado el lavavajillas.-Reí.-No me importa, puedes ducharte las veces que quieras. Bueno, no, quiero decir, si te vuelves a quedar...
Él se rio de mí, ¿Dónde estaba mi carácter para meterme con él por reírse? Lo busqué, se había escabullido.
lm-¿Me has llamado, no?
Para poder contestarle con normalidad, decidí centrar toda mi atención en alguna zona que no me atrajese. Le miré el pie, el derecho, obviamente, con el izquierdo hace obras de arte.
da-Sí, quería saber...qué hago yo aquí.
lm-Por la noche me levanté y me di cuenta de que yo estaba en la cama y vos en el sofá, y como eso no debe ser, porque es tu casa, te llevé y no te diste ni cuenta.-Volvió a reírse de mí.
¡Agh! Qué rabia me daba no poder contestarle.
lm-Me resultaría más fácil hablar contigo si mirases mi cara...-Lo hice.-Mejor así.
da-Has inflingido dos de mis normas. Primero, está mal que duermas en un sofá, tendrás la espalda hecha trizas, y segundo, has cogido peso.
lm-La culpa es tuya.-Y me lo decía con todo su descaro, que será tímido, pero un argentino tiene mucho de eso.
da-¿Mía?
lm-Tuya. Y si te hubieses dormido en la cama conmigo nada de esto habría pasado.
Ahora sí que no tenía ni idea de qué responderle.
Leo frunció los labios y se colocó el pelo, mirándose en el espejo de la puerta de mi armario.
da-La próxima vez que te quedes procuraré...
lm-De procurar nada, yo me encargaré de que salga bien.-Me interrumpió.
da-¿Y sino, qué pasa?
lm-Pues que te muerdo.
da-Me has convencido.