Capítulo 13 :)
Gerard y Sara bajaron por fín de su tour por mi casa, bajaban haciéndose bromas.
Gerard me miró y empezó a reírse.
da-¿De qué te ries, niñato?
gp-Menuda marca te va a quedar del chupetón...en dos semanas no se te va a ir. Leo, has hecho un gran trabajo, me siento orgulloso de ti.
sa-¿Orgulloso?
gp-Yo le enseñé todo lo que sabe.-Rio a carcajadas.
da-¿Marca? ¿Dos semanas?
Corrí con toda mi energía al baño y me miré al espejo.
da-Mierda...-Grité.
lm-¿Qué pasa, no te gusta? Te puedo hacer otro mejor...-Dijo riéndose a la vez desde la puerta del baño.
da-No, no me gusta, y menos me gusta que vaya a verlo mi padre el domingo.-Se escuchó la tremebunda risotada de Gerard desde el salón.
lm-Ponte un pañuelo, y le decí que estás enferma. Podemos pasarnos Gerard y yo por aquí a ver cómo estás casualmente...
gp-Yo no puedo.
lm-Calla pelotudísimo, que la iba a convercer.-Le gritó.
gp-Es que Sara y yo acabamos de hacer planes.-Se rió.
Leo buscó mi mirada en el reflejo del espejo y me guiñó un ojo, yo me giré para verle directamente y se lo devolví.
lm-Pues yo acabo de hacer planes, vendré a ver a la enfermita.
da-Te odio.-Fruncí los labios, aunque obviamente me hacía ilusión su forma de arreglarlo.
lm-No es verdad.-Se acercó y me abrazó con fuerza, yo me quedaba a su disposición cada vez que se acercaba, notaba cómo me hormigueaban las manos y me temblaban las piernas. Me dio un beso en la mejilla.-¿Me perdonas?-Preguntó, frotando la cara con la mía.
da-Ya veré...-Contesté separandome, su olor...me atraía indescriptiblemente.-Bueno, vamos a cenar ya.
Saqué la cena y Leo abrió la botella de vino que había traído.
Nos sentamos todos alrededor de la mesa y empezamos a cenar mientras hablábamos, aunque el centro de la conversación siempre es Gerard, acabamos sobre la 1.
sa-Bueno, yo me tengo que ir. Que mañana trabajo.-Gerard se levantó rápido de la mesa.
gp-Yo te llevo, no está bien que andes por ahí sola a estas horas.
sa-Pero si vivo aquí al lado.
gp-Bueno pues...pues...
lm-Se quedó sin excusa.-Me dijo al oído.
gp-¡Qué demonios! Yo también trabajo mañana.
Recogimos la mesa y se fueron.
Leo y yo nos quedamos sólos junto a la puerta, yo no quería que se marchara y él no quería marcharse.
da-Oye...has bebido, y mañana tienes que venir a recogerme así que...te puedes quedar a dormir...si quieres, claro.
lm-Bueno...no me apetece conducir hasta tan lejos ahora mismo, podrían estar haciendo controles por la carretera o...
Sonreí. Le puse la televisión y me fui corriendo a poner el pijama y a desmaquillarme...
Quizás tardé demasiado porque al volver Leo estaba tirado en el sofá y dormido como una marmota.
da-Pobre...
Le hice levantarse, aunque dudo que fuese consciente, le llevé a mi cama, le quité los zapatos, la chaqueta y el cinturón y lo tapé.
Yo me fui al sofá...lo abrí y me dormí allí mismo, no tardé demasiado.
Por la mañana me desperté en mi cama antes de que sonase el despertador, más arropada de lo que yo me habría arropado jamás, me puse a pensar...¿Todo había sido un sueño? Estaba segura de haberme acostado en el sofá y haber dejado a Leo en mi habitación, o quizás me quedé con él y...no podía ser.
Ante la duda llamé a Leo para ver si estaba en casa.
da-¿Leo?
Asomó su cabecita por la puerta de la habitación, estaba empapado, al verme despierta, entró. Estaba completamente mojado,llevaba unos calzoncillos blancos con la tira roja y asumía su casi desnudez con naturalidad, claro que... ¿qué hay más natural que la desnudez?
Ahora sí que no sabía qué narices pensar. Me quedé impactada mirando, no era capaz de preguntar.
Al ver mi expresión se mordió el labio para no reirse y se acercó un poco.
Me llevé las manos a los ojos y me los froté.
lm-Me he duchado, espero que no te importe.
da-¡No jodas! Pensé que te había salpicado el lavavajillas.-Reí.-No me importa, puedes ducharte las veces que quieras. Bueno, no, quiero decir, si te vuelves a quedar...
Él se rio de mí, ¿Dónde estaba mi carácter para meterme con él por reírse? Lo busqué, se había escabullido.
lm-¿Me has llamado, no?
Para poder contestarle con normalidad, decidí centrar toda mi atención en alguna zona que no me atrajese. Le miré el pie, el derecho, obviamente, con el izquierdo hace obras de arte.
da-Sí, quería saber...qué hago yo aquí.
lm-Por la noche me levanté y me di cuenta de que yo estaba en la cama y vos en el sofá, y como eso no debe ser, porque es tu casa, te llevé y no te diste ni cuenta.-Volvió a reírse de mí.
¡Agh! Qué rabia me daba no poder contestarle.
lm-Me resultaría más fácil hablar contigo si mirases mi cara...-Lo hice.-Mejor así.
da-Has inflingido dos de mis normas. Primero, está mal que duermas en un sofá, tendrás la espalda hecha trizas, y segundo, has cogido peso.
lm-La culpa es tuya.-Y me lo decía con todo su descaro, que será tímido, pero un argentino tiene mucho de eso.
da-¿Mía?
lm-Tuya. Y si te hubieses dormido en la cama conmigo nada de esto habría pasado.
Ahora sí que no tenía ni idea de qué responderle.
Leo frunció los labios y se colocó el pelo, mirándose en el espejo de la puerta de mi armario.
da-La próxima vez que te quedes procuraré...
lm-De procurar nada, yo me encargaré de que salga bien.-Me interrumpió.
da-¿Y sino, qué pasa?
lm-Pues que te muerdo.
da-Me has convencido.
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