viernes, 31 de agosto de 2012


Capítulo 20

Llegamos bastante tarde porque había algo de atasco en la zona circundante al estadio.
Leo se sentó en el sofá, cansado y yo rápida entré en mi habitación a ponerme el pantalón del pijama. Me quité la chaqueta y me quedé sólo con el pantalón y la camiseta que Leo me había regalado.
Salí de la habitación y Leo expresó todo lo que le fue posible con un "bffff".
lm-Tenés unos pantalones de pijama re-lindos.
da-¡Y la camiseta?
lm-Y los ojos.-Sonrió pícaramente.
da-Y el choffer...
Se acercó con curiosidad.
lm-¿El choffer? ¿Para vos soy "el choffer"?
da-Bueno, el choffer barra mejor amigo.
lm-¿Sólo eso?
da-¡Te quejarás! ¿Qué más quieres?
lm-Un poco más...-Susurró y se acercó a mí. Mucho.
Un ataque de pánico me sacudió y el cerebro empezó a hervir dentro de la cráneo, me palpitaron las sienes,
estaba asustada, le abracé huyendo del beso que estuvo a punto de darme. Hubo un silencio incómodo.
Me dio un beso en la mejilla, irritado.
lm-Me voy, hasta mañana, princesa.-En su voz podía escucharse camuflada la decepción, no quería irse, pero yo casi no podía moverme.
da-Que duermas bien.-Traqué saliva y me dolió, me sentí a punto de llorar.
Leo salió, asomó la cabeza por el umbral, me guiñó un ojo y desapareció por completo.
Me fui a la cama, el corazón aún me palpitaba sobre las sienes y me sentía mareada, aún así, me dormí
muy rápido, esa noche soñé con él.
Me levanté a las siete y me duché, esperé sentada a que llegase mi choffer, que tardó algo más de lo normal, bajé las escaleras corriendo, estuve a poco de rodar escaleras abajo.
Entré en el coche, sin decirnos nada, nos miramos a los ojos, no estaba enfadado, ni yo tampoco aunque sí había cierta tensión, estuvimos callados, arrancó y nos fuimos directos al trabajo.
Entramos al comedor y pasé a la cocina a saludar a Sara. Ella estaba muy muy nerviosa, después de todo era domingo y nada más acabar su jornada había quedado con Gerard, y aquello la ponía realmente
histérica.
Leo se sentó en la mesa con los chicos y sobretodo con Gerard que no dejaba de hacer comentarios extraños, se le veía afectado por los nervios. Su pie tamborileaba sobre el suelo a un ritmo frenético.
La mayoría, sin embargo, no se pusieron en la mesa de Gerard porque sabían que estaba inaguantable.
Me di cuenta de que a partir de aquí a Isaac y Marc les vería más de tarde en tarde, porque ellos aún entrenaban con el filial la mayoría de días, y yo había subido de puesto en mi rango particular.
Salí de la cocina y me senté en la mesa de la mayoría de gente, ya tendría tiempo de estar con Gerard y Leo y con ellos me sobraba la confianza.
pg-¡Bon día Daniela!
gp-¡No la gusta que la llamen Daniela, mejor Dani!-Respondió gritando Gerard, que estaba más atento de lo que hacíamos y decíamos que de su desayuno.
pg-¡Es que ya tenemos un Dani!...chicos, a pensar, buscadla un mote.
viv-No mister, pensar a estas horas no, por fa...
gp-¡La señorita repipi!-Le miré con cara de asesina psicópata, pero eso no evitó que los chicos estuviesen de acuerdo.
da-No no, podeís llamarme Daniela, no me enfado. Mejor Daniela.
Los chicos se rieron.
gp-Jo, pues para una buena idea que tengo...
Nada más acabar, fuimos a entrenar directamente al campo, Leo se acercó con gesto de dolor y la mano
en el hombro a Pep y le dijo algo al oído.
pg-Daniela, entra con él al vestuario y miras a ver qué tiene, si es grave os vais a casa a ver qué recuperas de este chico.-Pep le dio una palmada en el culo y le mandó al vestuario conmigo.
da-Sí.-Estaba muy preocupada, ¿dos lesiones en dos semanas? La situación me indignaba realmente.
Entramos en el vestuario.
da-¡A ver, quítate la camiseta!-Exigí.
lm-¡Qué viciosa! ¿No puedes esperar a llegar a tu casa al menos?-Se rio con fuerza mientras se quitaba lacamiseta.
da-Ni de coña estoy para bromas en este momento.
lm-Lo siento.
da-¿Puedes levartar el brazo y bajarlo despacio?
lm-Sí, pero duele.-Respondió mientras lo hacía.
da-¿Como ha sido?
lm-Una carga contra Carles.
da-Tú lo has dicho, es una sobrecarga, no es grave.
lm-¡Ya sabía lo que era!
da-¿Y por qué no me lo has dicho antes?-Me desesperaba.
lm-Porque me encanta cuando te preocupas así...
Me cabreé un poco, aunque no estaba segura de cómo debía reaccionar.
da-¿Tienes a todos preocupados ahí arriba porque te apetece que yo me preocupe?
lm-No, le he dicho a Pep lo que era para que no se asustaran.
Me di la vuelta enfada. Su mano presionó mi muñeca y la redujo a otro hueso inutil antes de que pudiera quejarme siquiera.
lm-Siento mucho enfadarte, señorita, pero no ha dejado de dolerme.
da-Pues...tumbate ahí.-Señalé una camilla de cuero negro. Me hizo caso, le cogí la mano para moverle el brazo.
lm-Perdóname, pero no sabes lo guapa que te pones cuando te preocupas.-Sonreí, intentando disimularlo.-¡ Sonreíste! Estoy perdonado.
da-Estira el brazo lerdo.-Esta vez saqué la más amplia de mis sonrisas con la que Leo se alegró mucho.

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