sábado, 1 de septiembre de 2012


Capítulo 21 :-D
Leo estiró el brazo y le cogí la mano para poder movérselo bien.
Se lo doblé y estiré varias veces para poder contraer sus músculos.
da-Sé que quieres hacerte el machote, pero esto te debe estar doliendo, grita si quieres...
lm-¡Aaaaaaaah!-Gritó, y su grito hizo eco en las paredes.
da-Sé que se pasa mal si te haces el duro...
Con suavidad y muy despacio le hice un masaje en el hombro, me puse nerviosa, le recorrió un escalofrío y otro a mí, el silencio era incómodo.
Acabamos y le mandé no hacer más ejercicios de choque, y mucho menos con Puyol que tenía mucha fuerza.
Salimos fuera y él se sentó a mi lado, esperando que llegase la hora de irnos. Tuve que ayudar también a Dani que se dolía de un golpe en la pierna derecha.
pg-¡Vamos a casa chicos, que estáis agotados...! Buen trabajo.
Cogimos las bolsas, los chicos se ducharon y corrimos al aparcamiento, a lo lejos, apoyado en una valla, distinguí una figura muy familiar, y tanto, claro. Casi no lo recirdaba.
da-¡Papi!-Grité.
Corrí hacia él como si llevase años sin verle, y él, vino a paso ligero, dejé la bolsa tirada en el suelo y lo abracé.
ra-Mi pequeña...¡Qué guapa estás! Pero, ¿para qué tenés el movil? ¡Tuve que estar por ahí preguntando por una técnico linda!-Los chicos con los que mejor me llevaba se acercaron para conocer a mi padre, se quedaron quietos, rodeándonos a un par de metros.
Abracé a mi padre.
da-Papi, tengo que presentarte a bastante gente.-Reí. Estaban Dani, Leo, Gerard, Mascherano, Isaac y Pep.
ra-Soy Rafa...
Mi padre les miró a todos asombrado, y lo primero que hizo fue ofrecer su mano a Leo y Mascherano, que era a los que más admiraba por ser argentinos.
ra-Los mejores de la albiceleste...sin ustedes...no sería nada.-Luego se dirigió a Pep.-Y vos...¡El mejor entrenador del mundo!-Le ofreció su mano con mucho respeto.
Después ya les dio la mano a Isaac, Dani y Gerard con picaresca.
ra-Daniela, te veo tan bien acompañada...
da-Pues ya ves papi...
ra-Es que...cuando eras así de chiquita,-puso la mano a la altura de su cintura.-no imaginaba que vos fueses a ser amiga de los mejores jugadores del mundo y... ¡Hacías cosas de niña!
Leo y Javi llevaban un buen rato mirándose de reojo, Dani le había ofrecido su brazo a Leo para sujetarse, y Leo parecía sujetarse con fuerza. Se le veía muy nervioso.
lm-Bueno...yo tengo que marchar... encantado.-Le dio la mano a mi padre y salió corriendo sin decir nada más. Hubo un momento incómodo de esos que se resuelven con esa risa que te alegra el día que tiene Gerard.
gp-Bueno Dani, ya sabes que tengo un plan importante, me tengo que ir.-Se despidió y se fue.
El que más tiempo estuvo con mi padre fue Pep, con el que pareció hacer muy buenas migas. Acabaron hablando de política, para mi sorpresa.
da-Bueno papi, nos tenemos que ir.-Cogí su mochila y la mía, él se despidió de Pep y nos fuimos al coche, que yo había dejado allí cerca a propósito el día anterior.
Le llevé a mi casa, se la enseñé entera, sobretodo fue la azotea lo que le encantó...como a todos.
Hablamos, comimos y finalmente sacó de su mochila unos álbumes de fotos.
da-Son...¿de cuando era pequeña?
ra-Prefiero que los tengas vos...hay muchas fotos de mamá, te dará fuerza.-Papá, nunca la olvidó.-Sin embargo a mí a penas me venía su imagen a la cabeza, sólo deseaba que papá la olvidara, pero eso era imposible.
Entré en la habitación, emocionada y cogí la bolsa con su regalo.
da-Yo también tengo algo para ti, menos bonito, pero es mucho más caro.-Reí y le lancé su regalo mientras él empezaba a gritar.
ra-¡La concha de la lora!-Ahora sí que me reí.-¿Cuánto te costó esto?
da-No te preocupes papi, que llego a fin de mes.-Le guiñé el ojo.
ra-Más te vale...
Llevaba un pañuelo en el cuello para que no me viera el chupetón, y claro está, yo esperaba que Leo viniese a verme por eso de que  yo estaba "enferma" y por eso llevaba el pañuelo...
Sobre las seis y media mi padre se fue, y yo no entendía nada, ¿por qué no había venido Leo? ¿Lo habría olvidado? ¿Por qué miraba de reojo a Javi cuando estaba mi padre delante? ¿Por qué sujetaba a Dani con fuerza el brazo? Entonces sí me di cuenta de que se sentía engañado, no llevaba con él ni una semana y yo ya sabía lo que le ocurría, cogí el móvil y le llamé, casi llorando, tenía miedo a su reacción, a una mala contestación, a que no me cogiese el teléfono e incluso a que me lo cogiese una chica.
El teléfono dio tres pitidos y no me lo había cogido aún, empecé a temblar y me aparté el móvil de la oreja para colgar, pero entonces escuché su voz, cálida y tímida como siempre.
lm-¿Sí?
da-Leo, soy yo, es que...no has venido...
lm-No, no he ido, ¿Querés que valla?
da-Sí, ¡estaba muy preocupada!
lm-Bien, voy para allá.




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