martes, 4 de septiembre de 2012


Capitulo

En apenas veinte segundos escuché un puño aporreando la puerta de mi casa. Ahí se encontraba Leo, tan perfecto como siempre, tan nervioso como siempre...tan silencioso como siempre, y sin embargo, se expresaba tan bien como siempre, pero claro, con la mirada.
da-No has llamado al telefonillo, y hace menos de un minuto que te dije que vinieses, ...¿qué eres? ¿Un extraterrestre? ¿Debería asustarme o...?
lm-Llevaba más de media hora sentado en el rellano del cuarto piso, el portal me lo abrió Antonia, 1ºB...le dije que era el cartero...-Se rio solo.
Me dio muchísima felicidad verlo bromear como si no hubiese sucedido nada, y para mí todo seguía igual, lo abracé con más fuerza de la que solía utilizar. Las lágrimas empezaron a brotar. Leo se burló de mí con muchas ganas.
lm-¡No seas pava! Si he venido, no debes llorar...
da-Es que estoy muy contenta de que hayas venido...-Balbuceé.
lm-Todavía me tienes que explicar alguna cosilla.
da-¡Claro! Sí, ¡todo lo que quieras...!
lm-Pues primera pregunta, y que sepas que no aceptaré un no por respuesta. ¿Bailas conmigo?
Me sujetó por la cintura y y jugueteó con mi muñeca antes de sujetar mi mano. Le seguí el juego con el que trataba de animarme y coloqué mi mano libre sobre su hombro. Cerramos la puerta, nos pusimos a dar vueltas al rededor de nosotros mismos, apoyé mi cara sobre su hombro y giramos en dirección al sofá, donde acabamos cayéndonos, Leo encima de mí. Indecentemente, se sentó a mi lado casi tirado y por fín se atrevió a preguntar.
lm-¿Y de qué zona de Argentina es tu papá?
da-Somos.
lm-¿Vos también?-Le tembló la voz.
Asentí.
da-De Rosario.-Me miró a los ojos mientras en su rostro se abría una enorme y lúcida sonrisa.
lm-¡Si es que cada día te descubro algo mejor! Sos argentina.
da-¡Y tu un idiota!-Le di un pequeño puñetazo en el brazo.
Leo miró a la mesa y señaló los álbumes.
lm-¿Son fotos?
da-Soy yo de pequeñita...
lm-¡Eso no lo pierdo de vista!-Saltó del sofá como un ninja a coger mis álbumes.
Empezó a pasar fotos rápidamente.
lm-Eras muy mona...yo jugaba en este parque al fútbol...¡Ahí al lado está la fuente del ciervo!-Se emocionaba al ver los paisajes de su ciudad...
Empezaron a salir fotos de esas que te hacen en las funciones del colegio y yo, muerta de vergüenza, empecé a pasarlas rápidamente.
lm-¡Espera, pasa dos páginas atrás!-No le hice caso.-Por favor.-Colocó sus manos sobre las mías para pararme, su calor fundió mis sentidos. Paré de pasar hojas. Leo las pasó para atrás.
Sacó una de las fotos de debajo del plástico protector, salía yo con unos siete años, sonriendo, me faltaban los dos paletos, a mi lado había un niño poco mayor que yo al que también le faltaban unos cuantos dientes, miré al niño y luego a Leo.
lm-¡Joder!-Le brillaban los ojos.
da-Eras muy guapo de pequeño, ¿no?
lm-Vos lo seguís siendo, ¿no?
da-Pues tu...tu estás mil veces más guapo.-Dije tirándole del moflete.
Apoyó la cabeza sobre mi regazo y se abrazó a mi cintura, mientras respiraba con fuerza, le costaba.
da-¡Levanta de ahí anda! Que nos vamos a preparar la cena.
Levantó la cabeza, se secó los ojos, húmedos y se puso en pie.
lm-¡Podemos hacer una barbacoa argentina!
da-Sí, de sartén.-Bromeé.
Hicimos pasta. Cenamos en el sofá acurrucados el uno sobre el otro. Eran ya las diez cuando se levantó del sofá.
lm-Bueno, yo me tengo que ir.-Dijo con un poco de pena, aunque intentando disimularla.
da-No tienes por qué irte. Quédate a dormir.-Le pedí.
lm-No, no quiero molestar, a demás, luego te enfadarías conmigo por haber dormido en un sofá.
Leo cruzó el umbral de la puerta y yo me aferré a mi última esperanza, la que me hacía pensar que esa noche no tendría que alejarme de Leo, pero esa esperanza sólo se haría realidad si cumplía cierta antigua promesa.
da-Podemos dormir arriba, en la cama de la azotea.
lm-¿En serio? ¿Te refieres a tu y yo juntos? ¿En la misma cama?
da-Tienes aire de prensa hoy, ¡Cuántas preguntas! Y sí, juntos, te lo había prometido.
lm-Sí, es verdad...-Dijo antes de que a mí se me quitasen las ganas.
da-¿Te quedas entonces?
lm-Sí, pero porque se te da bien esto de ser chantajista profesional.-Rio.
Busqué en mi habitación el pantalón de chandal más ancho que vi y se lo di, acompañado de la camiseta que él me regaló, seguro que le valía ;).
lm-No voy a ponerme el pantalón de chica.
da-No tengo otra cosa.
lm-Pues dormiré con la camiseta y ya...
da-Bueno, voy a ponerme el pijama.
Entré en la habitación y me puse mi pantalón corto y mi camiseta de tirantes.
Salí de la habitación.
lm-Eso que llevas puesto...es tentación. Lo juro.
da-No, es un pijama. Pi-ja-ma.
lm-Pues me encanta tu pijama.-Sonrió pícaramente.






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