martes, 31 de julio de 2012

Capítulo 11 :R
Daniela subió a casa, comió y empezó a colocarlo todo para la cena. Se duchó y buscó la ropa adecuada, una camiseta negra de tirantes, con una torera a juego, unos vaqueros y unas manoletinas. A las cinco empezó a preparar la cena. Croisants de jamón y queso a la plancha, pasta y de postre, una tarta de chocolate.
A las seis y media estaba todo preparado, por una vez en todo lo que llevaba allí encendió la tele y empezó a hacer zapping con poco interés. Dejó Polseres Vermelles, que ya estaba acabando, a las siete menos cuarto sonó el telefonillo. Abrió sin preguntar quién era, era esperable que Leo estuviese de los nervios por llegar, había prometido "molestar desde pronto". Llamó a la puerta un par de minutos después.
lm-Buenas.-Se dieron dos besos.-Vengo a molestar.
da-Ya lo veo.-Se rio por dentro.
lm-...-La miró de arriba a abajo y puso una cara extraña.-¡Qué fea vas!
da-Vaya...¿Gracias?
lm-No a ver...quiero decir...no me he explicado, me refiero a que...pues...a ver...¡Normalmente vas más guapa!
da-¿Y qué no te gusta?
lm-La camiseta, es horrenda. Yo que tu la quemaría.
Leo la sujetó por la muñeca y tiró de ella hasta su habitación, no dejó que se soltase hasta posicionarla en frente del armario.
lm-A ver qué te ponés...
Daniela abrió el armario y le enseñó la zona donde estaban las camisetas.
Leo observó un momento el armario y finalmente señaló la camiseta del Barça de Daniela.
lm-A ver esa.
Daniela la sacó de la percha y se la dio.
lm-Ejem...lleva mi nombre.-Daniela se puso roja como un tomate.
da-Es por ...mi jugador favorito.
lm-Pues esta.-Dijo al cabo de un rato, tras haber asimilado con una sonrisa en la cara.-Ponétela.
da-Vale. Sal de mi habitación.
Leo salió sonriente y cerró la puerta. Daniela se puso la camiseta y salió.
Narra Daniela:
Salí de la habitación con la camiseta que Leo me había pedido puesta. Sí, él tenía razón, me quedaba de muerte. Él estaba sentado en el sofá mirando la tele.
lm-Si Gerard estuviese aquí estaría en el suelo, llorando de la risa.
da-Vaya.-Sí, Crackovia era gracioso, pero hasta entonces no me había imaginado que a ellos les gustase.
lm-Tenía yo razón, estás mucho más guapa así.
da-Sí, eso lo dices porque pone tu nombre.
lm-Sí, bueno, eso también influye, pero creeme, que estás guapa.
Me ruboricé, estaba nerviosa. Me senté a su lado en el sofá e hice todo lo posible para que la televisión absorviera toda mi concentración.
Leo se fue reclinando con mucho morro hasta que apoyó la cabeza sobre mis piernas, mirando hacia mi, le sonreí y empecé a acariciarle el pelo mientras miraba a la tele para no tirar de él. Hablábamos de su próximo partido, un par de días después, le supliqué que no forzara, no se debía lesionar, y así me lo habían señalado tanto Pep como los altos cargos directivos del Club.
da-Si no puedes no juegues.
lm-Siempre puedo. Y no me piques que te he prometido un gol.-Volví a sonreirle animadamente.-Y además...
Se reclinó un poco hacia arriba acercando su cara a la mía, le acaricié un pómulo, casi animándole a que se siguiese acercando. Me miró a los ojos y me sonrió. Estabamos muy cerca, tanto, que podía sentir ya su temperatura facial, ardía.
Y entonces...parecía que el mundo nos odiaba, que las cosas no debían ser como tanto Leo como yo deseábamos que fuesen desde...no se sabía exactamente desde cuanto tiempo, puesto que ambos teníamos la certeza de conocernos de antes, sonó el timbre.

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