sábado, 14 de julio de 2012

Capítulo 3 :D
Llegó al bar la última, se subieron al coche de Lidia y pasó media hora hasta que llegaron.
Cuando eran pequeños iban a ese bosque con las bicicletas y se quedaban hasta el anochecer, sólo por el hecho de que les encantaba asustar a sus padres con la múltiple desaparición de aquellos infantes.
Salieron del coche, colocaron las tiendas, una de una habitación y otra de tres. Colocaron un par de mantas en cada una de las pequeñas habitaciones, escondieron de los animales los bocadillos y las bebidas y se sentaron en unas rocas, aquellas que, cuando eran pequeños, les servían de trampolín para saltar con las bicis, en sus recuerdos allí había tantísimos buenos momentos...
Caminaron durante horas y horas, comieron y más tarde volvieron a su "asentamiento".
Ya serían las siete cuando llegaron a sus tiendas. Con las piernas entumecidas se tumbaron en sus tiendas y empezaron a hablar, tras un rato llorando, se comieron su cena, se taparon y continuaron la conversación hasta altas horas de la noche, cuando uno por uno comenzaron a caer como moscas.
Quique salió de su tienda, la de una habitación, y se puso a charlar con Daniela, en privado. Después de decirla lo mucho que la echaría de menos la dio un precioso y tierno beso que sellaba su amistad, y recorrió de nuevo el espacio a su tienda, con Tania.
Poco a poco a lo largo de las horas, Daniela apagó a la hoguera y se fue quedando dormida ella también.
Como buenos "adolescentes", se levantaron a las doce y media de la mañana y volvieron a casa.
Daniela se despidió a base de besos y abrazos, y alguna lágrima. El día siguiente se iba.
Cuando abrazó a Quique, se le pasaron muchas cosas por la cabeza, pero las retiró todas para hundirse en el tierno abrazo copn su amigo, lo iba a añorar más que a nadie, debía sustituirlo pronto. Quique empezó a lagrimear discretamente, evitando lo inevitable, que Daniela no se diese cuenta de ello.
da-¡No, porfa, no llores!
qui-¡Pero esque...no puedo evitarlo!
da-Te voy a enviar mensajes cada día, así que no os preocupéis.
Quique se secó las lágrimas con la parte posterior de su mano.
qui-Te voy a echar de menos, mucho.
da-Y yo a ti, enano...
Lloraron los dos durante largo y tendido hasta que se separaron para irse.
Daniela volvió a casa, su padre la esperaba viendo la televisión. Él la abrazó con fuerza, sabía que era su último día con su niña.
Llegó la hora. Por fin se iba. Ella estaba muy ilusionada, pero en realidad no tenía ni idea de a lo que se enfrentaría. La vida siempre es dura y no sabía cuándo lo sería esta vez.
Al llegar al aeropuerto se despidió de Rafael abrazándose a él con fuerza. Cogió su maleta y al entrar se llevó una gran sorpresa.
Alguien la tapó los ojos desde detrás y empezó a pegar gritos.
da-¡Quique! ¡Suelta!
qui-¿Cómo lo sabías?
da-Te huelen las manos a tu colonia.-Sonrió.
Detrás corrían las chicas, Lidia tenía los ojos encharcados en lágrimas.
María y Laura corrían de la mano evitándole una caída inesperada la una a la otra y la otra a la una.
Tania no había venido, quería dejar la despedida a los demás, los verdaderos amigos desde pequeños.
Al llegar se fundieron en un abrazo en el que casi la hicieron explotar.
Se sentía presionada en los brazos de las personas a las que más quería, pero no deseaba que ese abrazo acabase, pensó que realmente lo iba a necesitar. Tal vez en sus próximos días, el afecto de su gente...


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