Capítulo 10
lm-¿Puedo llorar?-Preguntó sonriéndola, eso fue raro.
da-No, no puedes, y si lloras, que sea en tu tiempo libre, ahora trabaja.
lm-No me podés impedir que llore.
da-No preguntes entonces que si puedes, porque obviamente te diré que no lo hagas. No sería de gran ayuda que te pusieses a llorar ahora.
lm-¡Si decía de la emoción!
da-Leo, llora si es de la risa, sino, no llores nunca, me lo enseñó mi padre.
lm-Eso estará por ver.
Sonrió pícaramente, Leo el travieso le llamó en el momento en que le vio sonreirla de esa manera por primera vez. Se lanzó hacia ella como si la cazara y empezó a hacerla cosquillas. Daniela sólo intentaba huir, sabía que si se caía al suelo, para defenderse le daría una tremenda patada en la cara. No era buena idea pegar a Leo Messi en la cara y seguro que a Leo tampoco le hubiese hecho gracia, ya se llevaba sus recados en el campo.
da-¿Vas a venir? ¿A que si?
lm-Si una mujer te invita a una comida, por cortesía tenés que ir.
da-¿Vas a venir por cortesía? Pues para eso mejor no vengas.
lm-No, la cortesía me importa poco. Y vos también me importas poco, pero uno tiene que alimentarse, así que iré por la comida.
da-¡Qué ataque más gratuito!-Me sorprendió hasta a mí lo bien que interpreté el grito.-Si vas a venir por la comida soy capaz de no hacerla, o de dejarte sin cenar.
Leo se encogió de hombros.
lm-Tendré que arriesgarme. ¿No vas a pegarme, no?
da-Yo tendría miedo de mí.-Dijo con rabia.
lm-Boba...no voy por la comida, a demás, fijo que como seas vos la que cocina...
da-Vete a la mier...digo a entrenar, anda que tengo una sorpresa para cuando acabes.
Leo corrió a la bicicleta estática como si por llegar antes, antes fuese a recibir su sorpresa.
lm-¿Me la das ya?
da-No.
lm-Cómo jodes, ¡flaca!-Gritó.
Todos siguieron con los mismos entrenamientos que el día anterior, Daniela a demás ayudó un poco a Gerard a encajar el hueso del pie y les forzó con la cantidad de ejercicio a todos.
da-Bien chicos, hemos acabado por hoy.
Leo corrió con Daniela.
lm-Mi sorpresa, ahora.-Exigió.
da-¿Qué tal va el peroné?
lm-Muy bien.
da-Pues estás convocado para el sábado, y tal como he visto a Gerard, él también.
lm-Teníamos para el miércoles, como poco.-Me miraba como si fuese una loca.
da-Ya, por eso no sólo me han contratado sino que me han ascendido en mi segundo día. Marc e Isaac para el martes estarán perfectamente también.
lm-Entonces el domingo vos ya subes.
da-¿Vendrás a buscarme?
lm-Sabés que sí. Gracias por curarme...antes.
gp-Si no he oído mal, el domingo subes al primer equip.-Venía gritando desde la otra punta del gimnasio.
da-Has oído bien.
gp-Eso quiere decir que el domingo Leo y yo ya estaremos bien.
da-Ve el grano pesado, estás convocado el sábado.
gp-¡Toma!-Gritó como si jugar le llevase la vida.
lm-Oye, que yo también, bueno, yo más.
gp-¿Cómo que tu más?
lm-Seguro que yo salgo titular, vos puede que sí, o que no.-Gerard le sacó la lengua y se infló.-Y yo pienso meter.
gp-Bueno...cuando dice eso es como si su familia se muriese de hambre, y por cada gol les diesen un donuts.-La explicó. Leo se rio.
lm-Mentira, con tres me conformo, y en mi familia somos cinco.
gp-Y tu eres un pelotudo.-Volvió a reirse.-Me apuesto lo que sea a que no le marcas tres al Geta.
lm-Verás como sí, y el tercero te lo dedico a vos.-Me reí.-Y el segundo a Daniela por reirse.
da-¡Chicos!-Gritó.-¿Podéis recomendarme un bar para ver el partido?
gp-Si bueno...se llama Camp Nou, te llevamos y Pep te busca sitio.
da-En serio...yo quiero verlo en un sitio guay.
lm-Pareces boluda. El personal técnico puede acompañar a los jugadores en el banco, y yo creo que formás parte del personal.-Paró un par de segundos-Y por supuesto, espero que veas mi gol desde cerca. Que no tiene gracia sino dedicarlos.
da-Bueno, pues allí me tendrás.
gp-¡Eso espera!-Guiñó el ojo y Leo le miró con rabia.
El entrenamiento acabó completamente, Marc e Isaac ya se habían ido y Gerard salió pitando en cuanto tuvo la oportunidad.
Daniela y Leo se fueron al coche.
lm-¿A qué hora es la cena?
da-Ellos vienen sobre las ocho, tu puedes venir cuando quieras y me ayudas.-Bromeó.
lm-Iré pronto, así puedo molestarte desde antes que los demás.-Sonrió.
Leo la llevó a casa, antes de que Daniela bajase del Audi Leo cogió su mano. Daniela le miró a los ojos asustada, se miraron, el silencio era tan embriagador como incómodo, no supieron continuar.
da-Bueno yo...luego nos vemos, ¿vale?
lm-Sí, hasta luego.-Mostró los dientes con nerviosismo, aprentando la mandíbula.
Daniela bajó del coche y entró al portal, Leo dejó de verla, arrancó y se fue a la máxima velocidad a la que su coche le permitió ir, eso, hasta el siguiente semáforo, luego sólo deseó llegar a casa lo antes posible y darse una ducha de agua gélida para no pensar.
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