Nada más llegar Leo, me puse la camiseta que me regaló la primera vez que quedamos, cosa que provocó que su sonrisa se iluminase. Nos fuimos con Roberto también. Llegamos al Camp Nou y Leo salió corriendo al vestuario al mismo tiempo que Ró y yo corríamos a coger sitio en el banquillo para esperarles.
ro-Mañana es mi cumple tata.
i-Sí, y no se lo has contado a Pep.
ro-No quiero molestarle, a demás de que nunca me ha subido el b, y es normal porque sólo llevo un partido.
i-Un gol.
Pep salió en ese momento y se sentó al lado de Roberto.
pg-¡Hola Rober! ¿Cómo vas?
Antes de que a Roberto le diese tiempo a responder aprobeché la oportunidad y salté a producirle un futuro a mi hermanito.
i-Mañana es su cumpleaños.
Pep me miró, sonrió y asintiendo le miró, alegre.
pg-Mañana llamo al b y les pido que te hagan la prueba, ya, que no podemos desperdiciar una calidad, ya tenemos bastante con que tu hermana sea chica.
Miré mal a Pep.
i-Ya te dije que no quería...
Pep sonrió sacando a relucir su encanto, gimió una leve risita y me respondió sin dejarme pensar peor de lo que debería.
pg-Bromeaba, no discrimino, y lo sabes, aunque...es una pena que no juegues...
Roberto me miró animado, las lágrimas casi se acumulaban en sus ojos, felices, luchaban por caer, y formaban una capa vidriosa en sus ojos.
ro-Gracias.-Correspondió Rober a Pep con una sola palabra, casi susurrada. Luego tragó saliva y continuó mirándome, pero ahora había un fondo de miedo en su mirada, miedo a no estar a la altura, a fracasar, a no caer bien, por ser el niño mimado.
i-Te irá bien.-Reconocí. Realmente él era distinto, no era solamente entrenamientos, él era pura magia, por ello no iba a necesitar más entrenamientos con su grupo.
Leo salió del vestuario junto al resto, calentaron y empezó el partido, no recuerdo cómo quedaron, sólo que Leo se pasó nervioso todo el partido, entró muy rápido al vestuario, incluso, sin mirarme, miraba al suelo, y al menos no fue por el resultado, porque habíamos ganado...Roberto corrió a hacerse una foto con Dani Alves así que por un momento me quedé sola y asustada con lo que le pasaba a Leo...
Esperé fuera, cuando se fue casi todo el mundo, y la prensa que había en el campo, el último en salir fue Leo, ya no había más que un par de aficcionados, ignorando su anterior enfado, me cogió a caballito lo antes posible y me paseó por todo el campo, me recordó al último partido al que me había llevado anterior a ese, el del Madrid.
l-Estoy apurado...-Tosió a la vez que hablaba.
i-No has marcado...¿es eso?-Me extrañó mucho.
l-No, a demás, no he marcado porque estaba apurado y temblaba...hubo un momento en el primer tiempo en el que pensé que me caía...
i-Tranquilo, respira hondo...y siéntate...-Salté de su espalda, le di la mano y le ayudé a sentarse en el suelo.
Leo cogió una gran bocanada de aire, se levantó de golpe y sosteniendo mi mano, sonrió.
l-Iria...quiero decirte que...bueno, ya sé que hace nada más ocho meses que nos conocemos, que acabamos de superar una crisis...pero haber estado quince días sin poder verte, hablarte...besarte, me ha hecho darme cuenta de que quiero pasar a tu lado toda la eternidad...yo contigo, tú...tu conmigo. ¿Qué me dices? ¿Te casarías conmigo?-Rio al hacer la pregunta, casi creyéndose un idiota por pensar que tenía posibilidades. Giró la cabeza y se dio cuenta de que faltaba algo en su proposición, sacó de su bolsillo una cajetilla roja que abrió y de la que sacó un sencillo anillo dorado.
i-Leo, llevamos juntos muy poco tiempo y no sé si realmente te conozco lo suficiente y tampoco si tu me conoces lo suficiente como para que...-Leo miró al suelo.
l-¿Es un no?
i-Es un ¿tu estás seguro?
l-No tengo nada tan claro como esto, de verdad, yo quiero.
i-Yo también.-Contesté.
Él se quedó paralizado, de no haber sido por su sonrisa hubiese pensado que estaba petrificado. Lo abracé y él reaccionó a tiempo para estrujarme contra su cuerpo, con suficiente fuerza como para haberme roto una costilla, pero me daba igual, me había pedido que me uniese a él y de alguna forma yo lo hacía al abrazarle...
l-Te amo.-Suspiró.
i-Te amo.-Repetí.
Me puso el anillo, me besó y dimos un último paseo antes de entrar al vestuario. Recogimos a Roberto, que parloteaba con algunos en el vestuario...nos fuimos a casa, pero claro, él se fija en todo.
ro-Iria, ¿y ese anillo?-Curioseó.
Miré a Leo sin saber si contárselo.
l-Se va a casar conmigo.-Respondió con orgullo.
ro-Dios, mi cuñado mola mazo.
i-Y tu hermana más.-Mentí.
l-Cierto.
ro-Ejem...no.
l-Estúpido.-Leo se sintió ofendido.-No por ser famoso tengo que ser mejor.
i-Pero tú sí eres mejor.-Le cogí la mano y él frenó el coche para besarme.
Nada más entrar en casa nos fuimos a la habitación entre miradas, besos y abrazos.
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