Capítulo 30 :)
Leo se quedó dormido, bajo mi atenta mirada que no lograba encontrar explicación alguna al milagro que tenía a escasos centímetros.
i-Te amo, te amo.-Repetía en mi cabeza.
Todos acabamos sucumbiendo al sueño, y por la mañana fuimos los últimos en despertarnos, Pep llamó a la puerta. Pero a pesar de que todos éramos conscientes de
ello nadie contestó.
pg-Vamos.-Volvió a llamar y un momento después abrió la puerta, encontrándose con el panorama. Ibi y Sara compartían una cama individual y Leo y yo otra.
Pep nos miró sorprendido, yo levanté la vista y alcé la mano a modo de saludo.
pg-¿Qué ha pasado?
sa-Nada del otro mundo, ...-Dijo frotándose los ojos.
pg-Bueno...realmente no quiero saber lo que ha pasado.-Se rio.-Seguid un rato, en una hora volveré.
Cerró la puerta y volvimos a cerrar los ojos (al menos yo lo hice).
l-Una hora, voy a seguir durmiendo en el autobús...-Dijo él con pereza.
Ibi ni se había movido pero estaba despierto, Leo se puso sobre mí.
l-¡Buenos días eh!
i-Aun no.-Respondí apartándole de un manotazo.
l-Son las once. Y son buenos porque estás tu.-(Mucha ógica)-Así que sí, son buenos días.
i-Hola.-Me puse bocaabajo, dándole la espalda. Él se sentó al borde de la cama.
sa-Leo cállate y duerme.
l-¡No me quiere saludar!
sa-Te jodes.
ia-Sí, bastante.
Leo se quedó ahí, sentado junto a la cama y Sara e Ibi se volvieron a dormir. Yo me levanté a ver qué le pasaba a Leo.
l-Después de siete minutos por fín te importo.
i-No, es que tengo que ir al baño.-Miró al suelo.-¡Es broma tonto! ¿Qué te pasa?
l-No me has saludado.
i-¡Hola!
l-Sabés que no quiero que me digas "Hola" con voz de contenta y ya...
i-No te pongas así.
l-Me levanto cada mañana por esperar tus saludos, y tus despedidas, y ¿Me dices "Hola"?
i-Les vas a despertar. -Dije riéndome.
l-No me hace gracia, e esperado siete minutos y ahora te estás riendo de mí y no me salu...
Le tapé con un dedo antes de que puediese acabar.
i-Vas a ver lo fácil que es tranquilizar al mejor jugador del mundo.-Aparté mi dedo de sus labios para posar sobre ellos los míos mientras con la fuerza de mi cuerpo le iba
colocando sobre el colchón.-¿Mejor?
l-MUCHO mejor.-Respondió poniendo énfasis en el mucho.
Me tumbé y cerré los ojos.
l-¡Iria!-Me llamó.
i-¿Qué?-Susurré.
l-Te quiero.
i-Y yo Leo, y yo.
Una hora después Pep vino y levantarnos y nosotros nos vestimos y salimos directos al autobús y luego al avión. Puse mi móvil a cargar, porque se había apagado, tenía
47 llamadas perdidas, y 20 mensajes, todos se resumían en lo mismo "Iria, estas cosas se cuentan" pero el mejor mensaje, el de mi hermano Roberto.
"Iria, al próximo m invitas para intimidar a mi cuñado, x cierto, mamá t ha visto, kiere conocer a Leo para decirl k casi mata a la abuela de un infarto cuando vio las
imágenes, X cierto, l dices a Pep, k kiero hacer las pruebas para entrar en La Masía, un beso"
i-Leo-Desvió su mirada de la ventanilla a mí.-Mi madre quiere conocerte.-Respiró hondo.-Y mi hermano quiere intimidarte a su manera.-Me reí.
l-Iria yo...no sé, no sé si esto va a funcionar.
i-No entiendo, ¿por qué dices eso?-Una angustia intensa recorrió mi cuarpo haciéndolo arder hasta el último capilar y depués se concentró en mi garganta, ahogándome,
y sentí unas ganas infinitas de llorar, pero ni siquiera me salía el aliento.
l-Porque yo soy...porque vos sos...-Mis ojos se quedaron aquosos y después de un rato sin poder parpadear, al hacerlo, una cascada de lágrimas inundó mis mejillas,
pálidas como las de un vampiro tras lo que Leo me había dicho.-Porque sos demasiado perfecta para que te merezca, ni siquiera pienso que pueda exitir alguien que te
merezca. Me miró a los ojos dándose cuenta de que yo lloraba.-¿Qué te pasa?
i-Leo, me estás dejando en un avión, camino a tu casa, con todos nuestros amigos delante, ¿Cómo puedes preguntarme que qué me pasa?
l-¿Lloras porque hay mucha gente?
i-Lloro porque esto ha sido un sueño demasiado corto y me muero de rabia por haber despertado.
l-¿Vos no quiéres dejarlo? Porque si no quieres podemos...o sea, yo...si...si vos quieres...que no vas a querer pero si quieres...quizás...-Se puso nervioso y empezó a
gesticular. Me reí aun con las lágrimas en los ojos, él las limpió con las mangas de su camiseta.
i-Bésame.
l-Sí.-Y se lanzó a mí cual bebé que acaba de dar sus primeros pasos, hacia su madre.
gp-Enano suéltala que la ahogas.
Leo separó sus labios de los míos.
i-¡No!-Susurré en su oído. Tiré del cuello de su camiseta y volví a acercarle. Él no daba a basto con mi ansia por acariciarle todas y cada una de las células que
componían su cuerpo a la vez.
Mientras tanto, unos asientos más atrás estaban Ibi y Sara, que se habían dado la mano y no la habían soltado en lo que llevábamos de viaje.
i-Esque...¿Te arrepientes de esto?
l-Jamás me arrepentiría de haber tomado la mejor decisión de mi vida.
i-¿Cuál ha sido exactamente la mejor decisión de tu vida?
l-Acercarme a vos para contarte lo buena fotbolista que sos.-Me dejó sis argumentos, no sólo se acordaba de dónde y cómo nos conocimos, sino de lo que me dijo.-De
haber pasado las horas a tu lado, siendo la persona más cursi del mundo, sin que me haya importado, de haber pasado horas y horas viéndote dormir, de haberte tirado a
la piscina vestida mil veces, de haberte besado delante de noventamil personas y de ir a besarte en cada nueva oportunidad que me des de demostrar lo mucho que te
amo.-No pude ocultar la emoción en mi rostro, sonó un pitido y Leo sacó su móvil del bolsillo, leyó un momento y me miró nervioso.
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