martes, 17 de abril de 2012
Capítulo 31
l-Vienen mis papás a cenar a casa, quieren conocerte.-Tragué saliva, estaba bastante nerviosa. Leo contestó al mensaje. "Sed amables, es importante". La respuesta inmediata de sus padres fue inmediata, "Sí, ya lo vimos ayer".
Leo me miró y me guiñó un ojo.
i-¿Y les saludo con dos besos, o con uno? Es que en Argentina es uno...
l-No me hace falta que me expliques cómo es en Argentina, de todos modos, vas a conocer a tus suegros, y lo que te preocupa es cómo saludarlos...a mí me preocuparía más el hecho de no gustarlos...
i-No tengo que gustarles a tus padres, sino a ti.
l-Objetivo cumplido.-Respondió sonriéndome.
Aterrizamos y nos fuimos a casa. Sara, nada más llegar comió y empezó a prepararse para la cena (la temblaba el pulso de los nervios).
Yo arreglé la casa y Leo hizo la cena. A las siete, Sara salió del baño, llevaba un vestido rojo precioso y tacones, Ibrahim la esperaba en el sofá, sentado, con un traje negro y corbata. Al verla, se puso de pie y se acercó a ella.
ia-Estás preciosa.-La besó.
l-Aparta las manos de mi hija, desalmado.-Le gritó mientras se reía.
i-¡No les molestes superpan!
Se besaron de nuevo, Sara cogió su bolso y se fueron.
A las ocho y media sonó el timbre. Respiré hondo y Leo me cogió la mano y la apretó. Abrió la puerta y no me soltó en ningún momento.
l-Papá, mamá...ésta es Iria.
ce-Encantada, soy Celia.
jo-Hola, yo soy Jorge.
i-Sí, lo sé, Celia Cuccittini y Jorge Messi, ya les había visto muchas veces...-Me saludaron con dos besos y pasaron dentro.
Leo había preparado una deliciosa cena, lo mejor que había podido hacer.
Nos sentamos en la mesa mientras Celia me hacía un pequeño examen sobre su hijo y Jorge me enseñaba fotos de su hijo de pequeño en la bañera con su móvil.
Leo, por su parte, estaba rojo y pidiéndoles que parasen a ambos.
Empezamos a cenar, después de degustar los sandwiches calientes de chorizo con queso que Leo había preparado, nos sentamos en el sofá y a Leo le preguntaron que de dónde había sacado el valor de besarme en público.
A las doce y media se fueron, creo que bastante contentos conmigo, sobre todo Jorge. Nada más despedirme de mis suegros, Leo fue al salón y puso música mientras se desabrochaba la camisa.
i-Anda, vamos a dormir tonto...
l-No.
i-¿Por qué?
l-Porque tengo demasiada energía como para no aprovecharla.-Me miró a los ojos mientras se seguía desabrochando, lo cual me ponía de los nervios porque se quitaba la camisa a una velocidad extremadamente parecida a cero.
Me acerqué a él y le quité el cinturón de un tirón. Mientras tanto, no dejó de mirarme de forma lasciva. Me recostó sobre el sofá cogiéndome en brazos...
A la mañana siguiente, me despertaron sus besos, abrí los ojos y pude ver cómo se dilataban sus pupilas ante mí, y cómo se ampliaba su dulce sonrisa.
Sus musculosos brazos rodeaban mi cuerpo desnudo, de repente, su sonrisa se desvaneció y me miró con seriedad.
l-¿Estás bien?
i-¿Cómo dices? Sí, estoy bien...
l-No, que si...te hice daño.
i-No, fue perfecto, mágico, maravilloso, increíble, ...-Se me acabaron los calificativos, él sonrió con un aire de virilidad, como si acabase de ganar una pelea.
l-Sí, estuvo muy bien.-Me dio un beso en la mejilla.
Se levantó del sofá y se estiró, el sol que entraba por las ventanas iluminó cada rincón de su cuerpo, mientras yo me regocijaba por ello.
Un milagro, no había otra palabra capaz de definirlo, porque decir perfección...la perfección no existe, Leo sí.
Se fue a la ducha mientras yo iba a desayunar para reponer fuerzas. Me puse una bata, hice café y cogí un trozo de biscocho.
Sara aún no había llegado de su cita con Ibi, y menos mal, porque si hubiese llegado se habría encontrado con un panorama interesante en el sofá del salón principal.
Desayuné, Leo salió de la ducha vestido (mierda).
l-Me miras con una cara de decepción...
i-Te has vestido.
l-¿Y qué?
i-Pues que estás to potentorro...-Se rio con ganas.
l-Va a llegar Sara, deberías vestirte.
i-Me parece raro que no haya llegado ya.
l-A mí no...-Me guiñó un ojo, suspicaz.
Me vestí mientras Leo desayunaba. El timbre sonó.
sa-Buenos días.
l-Muy buenos.-Me miró.
i-Empieza con los detalles.-Me dirigí a Sara.
l-¿Queréis intimidad?
sa-No-Le miró preguntándose si de verdad Leo pensaba que no me lo iba a contar por estar él delante.
i-Cuenta.
sa-Me llevó a un restaurante y luego me quería dejar en casa y yo le dije que aligerase la relación porque se suponía que me iba esta tarde...Fuimos a su casa y no me ha dejado salir de la cama hasta que he aceptado vivir con él.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario