viernes, 4 de mayo de 2012

Capítulo 33 (:

"¿Un Beltrán, decepcionar? Eso jamás". Pensé yo. ¿En qué cabeza cabía?
Empezamos el entrenamiento y Sara nos miraba desde la grada, estaba todo llenísimo de periodistas, lógico, era el primer entreno después de el clásico.
Al acabar, yo me fui de compras con Sara, comimos fuera y me compré un vestido azul precioso. Volví andando, llegué a la puerta de entrada al terreno de la casa, iba a llamar pero vi a lo lejos a Antonella, yéndose, abrochándose la camisa. Cogí las llaves y entré con toda la rapidez que mi cuerpo me permitía físicamente. Entré en casa...no  podía ser cierto...Leo no llevaba camisa, y tenía el cuello lleno de carmín. Estampé las llaves contra el suelo, enfurecida y fui directa a la habitación, cogí mi maleta del altillo del armario y eché toda la ropa dentro.
l-Puedo explicarlo...¡no es lo que parece!
i-No hace falta que me expliques nada, aunque ya sé que puedes.
Me sujetó del brazo, di un tirón y me marché, pensé por unos minutos, sin saber a dónde ir o cómo reaccionar, ya que la rabia me impedía pensar con claridad. Fui al banco, saqué dinero y llamé a la mujer que me había alquilado su piso en el que yo vivía antes de conocer a Leo. Ya tenía al menos dónde ir, y desde hacía unos meses, el club me daba algunos ingresos mensuales, aunque bastante menores que los de Leo, suficientes para llevar un día a día normalito. Cogí un taxi y fui a la casa, nada más entrar, encendí mi móvil, Leo no hacía más que llamarme y mandarme mensajes, pero yo ni los leí,  ni los escuché, los borré todos y volví a apagar el móvil. Llamé a Sara. Ella vino corriendo para que le contase lo que había pasado, pensó que era algo grave cuando me escuchó llorar, y realmente lo era. Se lo conté todo entre lágrimas sofocadas, pero ella seguía sin creérselo.
sa-Pero Iria, eso no puede ser así...Él te quiere, más que a esa...¡y que al mismo fútbol! No lo entiendo.-Negó con la cabeza, rotundamente. Interrumpida por mis sollozos.
i-Yo...me voy a morir, yo no había planificado mi vida sin él, no me había imaginado nada sin él, ni siquiera se me había pasado jamás por la cabeza que esto fuese a suceder. Pero ha sucedido.
sa-¿Qué vas a hacer?
i-Quedarme, si aceptan a mi hermano, sino...volveré a Madrid.
sa-¿Vas a renunciar a tu sueño, por un hombre?
i-Sara, parece que no lo entiendes...mi sueño es ese hombre, y yo no soy el suyo, él ha renunciado a mí. Si él considera a esa furcia mejor...pues que esté con ella, yo buscaré a alguien a quien merezca.
Estuvimos juntas hasta muy tarde.
Empearon a pasar los días, Gerard venía cada día a animarme, y sobretodo a pedirme que le concediese unos minutos a Leo, pero yo no quería verle, ni escucharle.
Aquella semana yo no hice nada, Sara me ayudaba a todo, me llamaba para que yo tuviese un sólo motivo por el cual levantarme de la cama, y me mandaba ir a la calle...o a la compra etc.
Pep me llamó una semana después. Quería que me fuese con ellos a Madrid, a ver la prueba de mi hermano, y eso hice. Me fui a Madrid, pero por mi cuenta, evitando cruzarme con cualquier trayectoria posible que pudiese cruzar un sólo jugador...o incluso un sólo aficionado. Alquilé mi hotel lejos del suyo, y no fui a ver el partido.
El domingo por la mañana me reuní con Pep en el polideportivo donde jugaba el equipo de mi hermano.
i-¡Vamos mi rubio!-Grité, nada más entrar y ver a mi hermano entrenando.
Estuve con Pep, comentando el partido, ambos evitábamos el tema de Leo, aunque a los dos nos ocupaba completamente las ideas.
i-¿Cuánto quedamos ayer, Pep?
pg-¿No lo viste?-Negué para responderle.-0-1...gol de Xavi, él, se lo dedicó a Leo, nos hubiera sido más fácil si Leo hubiese venido.-Le miré sorprendida. ¿Leo no estaba en Madrid, qué le había ocurrido?-Últimamente no viene a algunos entrenamientos, no quiso venir para jugar, cuando viene a los entrenamientos, corre a los vestuarios, se sienta en el suelo, y mira a la pared, hasta que acabamos y tiene oportunidad de salir corriendo, y se encierra en sí mismo. "¿Me echa de menos?" Pensé yo.-Ven al próximo entreno, aunque sólo sea para que te vea en persona, y no en el fondo de su móvil.
Me lo pensé mientras volvía la mirada a mi hermano, que lo estaba haciendo muy bien. Asentí, pero no lo hice por el bien de Leo, sino por el equipo...ante todo, culé, me dije a mí misma para excusarme.
Ambos continuamos mirando a mi hermano, él jugaba, y juega de lateral, por supuesto, ganó él, 6-1, dos goles y dos asistencias de Roberto. Por supuesto, la calidad de mi hermano destacaba sobre cualquier otro chaval de su edad que jugase en su posición. El resto de chavales se hicieron unas fotos con Pep y se marcharon al vestuario, pero Roberto se quedó para hacer las pruebas en solitario.

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