Capítulo 37 :D
l-Estos días sin verte fueron los más largos y horribles de mi vida...perdóname.
i-Leo, han sido dos semanas, después de pasar dos semanas como estas puede haber pasado cualquier cosa. No puedes pretender que todo vuelva a la normalidad.
l-Ya, pero te conozco y sé que accederás a una segunda primera cita, una en condiciones, un picnik en la playa, de noche, pero sólo si quieres.
i-Claro que quiero.-Ni me lo pensé.
l-Bien, mañana, a las nueve en la puerta de mi casa. No me faltes.-El "me" lo decía todo.
Lo abracé y respiré hondo junto a su cuello, su aroma, su calor, sus besos, lo había añorado tanto... Subimos al coche y me llevó a casa, me dio un beso en la frente y volvió a irse.
l-Saluda a Rober, qué ideas tiene el chaval...-Había dicho ideas...mi hermano, sólo me bastaba pensarlo un poco para darme cuenta de que a nadie más que a él se le hubiese ocurrido algo como un secuestro, a nadie.
Entré en casa, él estaba sentado en el sofá mientras comía.
ro-¿Qué tal en el entrenamiento?
i-Genial...todo genial hasta que me ataron, me amordazaron y me metieron en el maletero de un coche.-Le repliqué.
ro-¿Pero ha funcionado?
i-¿Qué quiéres decir?
ro-Que si has vuelto ya con Leo.-Me ponía nerviosa cuando decía ya o aún en situaciones como era aquella.
i-Me ha pedido una cita mañana, voy a ir.
ro-Sé que no dejarías a Leo esperando, vas a estar allí como...media hora antes. Lo peor es que él llevará más de dos horas ya esperandote.
i-¿Qué hago entonces?-Me preocupé-¿Voy dos horas antes?
ro-Claro, así el tendrá dos horas más para disfrutar a tu lado como no las ha disfrutado nunca. Porque nunca pensó que fuese a perderte, y ahora que lo ha hecho...
Por la tarde vinieron Sara e Ibrahim a casa, Roberto tenía entrenamiento así que sólo les vio un rato. Ellos no dejaban de besarse y yo me acordaba de Leo con tantísima intensidad...
Cenaron en casa y se fueron, yo esperé a Roberto que llegaba tarde. Había salido con "unos amigos".
A las once llegó a casa, se presentó con Dani, Gerard, Pep, Mascherano y Leo.
gp-Te traemos al crío, no le hemos emborrachado ni nada, bueno, nosotros queríamos, pero se negó. Le hemos presentado famosillos y tal.
mas-El chaval tiene clase...
pg-Bueno Rober, de aquí a un par de años te quiero ver arriba. Con estos cuatro.
ro-Dalo por hecho, Pep.
Leo no dijo nada, sólo sonrió y me guiñó un ojo.
l-Bueno, hasta mañana.
ro y i-Adiós chicos.-Cerraron la puerta.
ro-¿Puedes dejar de babear ya?
i-No estoy babeando.-Le saqué la lengua.
ro-Pues poco ha faltado eh tronca!-Le miré y me reí.-Es muy divertido la cara que poneis cuando os mirais, es como...si el mundo os importase una mierda con tal de estar juntos, y joder...es verdad.
i-Ya...pero esque, ¿no te parece el hombre más perfecto del universo?
ro-¡No, ese soy yo!...Vete a dormir, que has tenido un día movidito.
Eso hice, le choqué la mano y me fui a la cama, aunque me costó bastante quedarme dormida recordando las palabras de Leo "yo te amo" había sido demasiado fuerte, yo no había ido al entrenamiento mentalizada de manera suficiente como para escuchar eso y mantenerme impasible. No.
A la mañana siguiente me levanté tarde, Roberto ya se había ido. Desayuné y empecé a arreglarme, me hice la cera, un moño, me puse un bikini sin tirantes, unas gafas de sol fosforitas, preparé la toalla y la ropa que llevaría y me maquillé sutilmente.
A las siete salí de casa con una camisa vaquera, unos pantalones muy cortos y unas sandalias. En la bolsa una toalla, unas latas de PEPSI y por supuesto un pintalabios.
Llegué a su casa a las siete y media y bastante nerviosa llamé a la puerta. Leo me abrió y yo entré casi de un salto, nos dimos dos besos.
i-¿Llego demasiado pronto? Porque ya me conoces, pero si quiere me puedo ir a dar una vuelta y yo ya volveré cuando tu quieras, bueno, claro, eso si quieres que vuelva, no tienes por qué querer, pero si quieres pues...pues mejor...-Me cortó la conversación antes de que empezase a ponerme morada por la falta de oxígeno que provocaba en no parar de hablar para respirar de vez en cuando.
l-Si, o sea, llegas pronto, pero es genial, ya estaba cansado de esperar.-Estaba tan nervioso como yo, pero lo reflejaba mucho menos.-He hecho unos sandwiches de chorizo y queso, espero que te gusten.
i-Me encantan.-Respondí riéndome.
l-Estás hermosa...¿Quiéres que nos vallamos ya, o quieres que estemos aquí?
i-A las ocho y media o así, aún es muy de día y no quiero que nos molesten...-Sonrió muy levemente, tímido.
l-¿Te pone celosa que me paren por la calle?-Levantó una ceja.
Me acerqué al sofá disimuladamente, cogí un cogín y se lo lancé a la cara...no le di, yo y mi puntería, en lugar de eso tiré un marco, lo miré, era una foto nuestra...
i-Bueno...hoy nos hacemos otra.
l-¡Vas a pagar por eso!-Y corrió detrás de mi para perdernos muy infantilmente en una guerra de cogines.
No hay comentarios:
Publicar un comentario