domingo, 7 de octubre de 2012


Capítulo 27

da-Pero yo no quiero ningún regalo.-Le solté el brazo.-Lo único que quería por mi cumpleaños era pasar el día a tu lado. Levantarme y verte antes que a nadie...y no has estado. Todo hubiese sido más fácil si me hubieses felicitado anoche y me hubieses levantado esta mañana...con un beso muy fuerte y...
Leo miró al suelo avergonzado.
lm-¿Me perdonarás ahora si te doy un beso muy fuerte?
Me reí, había sido muy fácil, y a la vez muy difícil, no me salía hablar así cuando no estaba llorando...así que me toqué la cara. Sí, lo estaba. Asentí a su pregunta.
Subió su mano de mi mano a mi hombro, luego fue al cuello y apartó mi pelo de la cara, para poderme besar. Se acercó despacio esperando a que yo también quisiese, y tocándole las manos, me acerqué mientras me besaba.
Me rodeó por el hombro y salimos al pasillo, mientras me seguía besando.
da-No creo que sea buena idea que vallas besando a tu fisio por los pasillos del trabajo.
lm-Sólo te estoy animando para que dejes de llorar...y felicitandote, así que en este caso no es malo.
Pep entró en el pasillo y vio a Leo besándome contra un pared, mientras yo me agarraba a sus hombros.
pg-Leo...
lm-La estoy felicitando, ya salgo.
pg-Sí, termina de felicitarla y date diez vueltas al campo.
lm-¡Mister!
pg-Poco castigo es, Leo...no puedo hacer excepciones contigo...que te me aficionas a estas cosas de llegar tarde...
Pep salió.
lm-Sigo siendo su favorito.-Rio antes de volver a besarme.
Salimos y Leo, después de dar diez vueltas al campo, se unió al partido del grupo.
Yo no paraba de mirarle, y bien se dieron cuenta Gerard y Pep, que se reían de mí cada vez que me veían.
pg-Chicos, hay una nueva pareja entre nosotros...
Eso era raro, porque aunque no fuésemos oficialmente pareja porque habíamos dejado claro que no queríamos nada serio, no me molestó..y a Leo tampoco.
Los chicos me miraron a mí directamente... como no.
gp-Sí, yo ya lo sabía, Leo es que es un ligón...
lm-Pijo de mierda sos vos...
pg-¡Leo!
lm-¡Fue con cariño! Vaya día llevo...
cp-Uy sí, qué cariño, se nota mucho.
Gerard le tiró del pelo a Leo y todo zanjado.
Acabó en entrenamiento, cogimos las cosas y salimos al aparcamiento, estaba todo lleno de periodistas, por "suerte", esa mañana Leo no me había llevado, así que para no levantar más sospechas, cada uno fue en su coche.
Ambos sabíamos que si había esa cantidad de gente en el parking, en su casa habría muchas más gente esperándole en la puerta.
Contábamos con la ventaja de que todos los coches del parking eran prácticamente iguales. Llegué antes a casa y aparqué muy cerca de la puerta, había un par de fotógrafos allí, me tapé la cara y entré, había dejado el parking para que Leo aparcase.
Subí a casa y esperé sentada a que Leo llamase a la puerta muy rápido, como siempre que andaba nervioso.
Tardó. Dejó las llaves del coche junto a la mesita de la puerta.
da-Qué curioso...llevas las iniciales de Gerard en tus llaves.-Le miré con cara interrogatoria.
lm-Nos hemos cambiado coches con la plantilla para confundir a la prensa, ha sido muy divertido.
da-¿Y por qué has tardado tanto? Te echaba de menos...
Sacó de su bolsillo un pin que decía "para la más linda".
lm-Antes de ir a entrenar estaba todo cerrado...y como no querías nada...pues...es un detalle.
Me dio una hoja arrugada que sacó de su otro bolsillo. La abrí y leí.
lm-Es una tontería pero...a lo mejor te gusta.
"Vale por un beso y lo que vos quieras".
da-¿Lo que yo quiera?
lm-Eso pone...
da-¿Se pueden pedir dos cosas?
lm-Anda que la que no quería regalo...-Rio.-Lo que quieras.
da-Quiero...más de un beso, y una tarde contigo.
lm-No se hable más. Arréglate que nos vamos.-Dijo recogiendo las llaves del coche de Gerard.
Me puse una camisa ajustada de cuadros y unos vaqueros.
Bajamos al coche y buscó una bufanda o algo así en el coche de Gerard, como no había, cogió un chaleco fluorescente y me tapó los ojos con él.
da-¿Te puedo hacer una pregunta...?
lm-Eso ya lo era.
da-¿Te puedo hacer más de una pregunta?
lm-Es tu cumpleaños...no te lo voy a negar.
da-Antes has dicho que me odiabas por cómo te hago sentirte...¿cómo es eso?
Tardó un poco en contestarme...
lm-¿Has sentido alguna vez mariposas en el estómago?
da-Sí.-Me gustaba que hablase de eso.
lm-Las mías son tan fuertes, y van tan rápido, que me parece que fuera a vomitar.
da-Perdón.-Sonreí.
lm-Nada, me siento mejor así que si no lo sintiese...-Acarició mi mano un momento y devolvió la suya al volante.
Estuvimos treinta minutos en el coche hasta que me ayudó a bajar dándome la mano. Olía a hierva mojada...y pueblo, se puso delante de mí, hasta que estuvo tan cerca que pude notar como su aliento se mezclaba con el mío, quería besarle, pero no le veía...












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