Capítulo 3
i-Pero en serio quieres que me quede más tiempo?
pg-Claro, como me dijiste que tienes la casa alquilada dos semanas....después veremos lo que se puede hacer no?
i-Ah...vale.-Dije, tragando saliva.
pg-Hasta el lunes, vienes aquí y ya te digo dónde entrenaremos a partir de ahora.
Pasé el fin de semana conociendo gente...(poco a poco) y visitando lugares como la Sagrada Familia..., fui a la playa y ...me lo pasé genial esos días.
El lunes, llegué al Camp Nou y en la puerta me encontré a Pep, esperando, me acerqué a saludarle y me hizo una seña para que fuese hacia su coche, abrí la puerta y entré.
pg-Ahora...bueno, donde vamos no está tan bien como aquí, pero se puede aprender en cualquier parte.
Fuimos con el coche unos 10 minutos...Pep fue despacio para que me aprendiese el camino y poder ir yo sola.
Entramos en una especie de bosque abandonado, tenía un parque viejo y algo oxidado y cerca, un campo de arena, de los que tienen vallas al rededor, bastante pequeño, pero a falta de pan, buenas son tortas.
pg-No es igual el Camp Nou, pero se puede jugar. Aquí vengo con mis hijos cuando tengo tiempo libre...es tranquilo y muy desestresante.
Aparcó el coche y nos bajamos, fui andando hacia el campo, era bastante pequeño, pero estaba en condiciones, al menos las porterías estaban bien agarradas al suelo.
pg-Aquí es más comodo, porque es pequeño y se puede entrenar más fácil entre dos.
i-Gracias Pep, por darme esta oportunidad...de aprender contigo.
pg-Tu te la has ganado con tu forma de jugar. Cuando empiece la temporada de vez en cuando traeré algún canterano para que os regateeis y eso.
i-Gracias...de verdad.
[............................]
Mi familia quería verme, llevaban más de un mes sin verme, estaban preocupados por mi, cada día me preguntaban que si había comido bien, que si de verdad me servía estar en Barcelona etc. Yo les llamaba por las nohes y siempre lo mismo, siempre tenía que explicarles que estaba cumpliendo mi sueño.
Y acabó el verano, se fueron yendo los últimos días de piscina, los rayos de sol que te cegaban y quemaban, las sandalias y los pantalones cortos, todo eso se fue, pero llegó septiembre, y empezó la temporada.
Pep tenía poco tiempo para entrenarme, aun así no quise volver a Madrid, Barcelona me había conquistado, estaba ciega de amor por la ciudad, y me quedé, simplemente, me busqué la vida para pagar de nuevo el alquiler, estaba segura que algo más iba a pasar, y que si me iba nunca ocurriría.
Aquella semana Pep tenía un par de días libres, el domingo jugaban, así que quedamos en entrenar antes de comer el viernes y el sábado.
El viernes le estube dando ánimos a Pep, se le veía estresado.
Al acabar el entrenamiento me dijo:
pg-Mañana vendré con un compañero si no te importa, está muy desanimado, está pasando por un mal momento y quiero hablar con él en un ambiente tranquilo.
i-Tu mandas, respondí yo sin darle mucha importancia.
Por la noche, como siempre llamé a mi madre y a mi abuela para contarlas como me iba y si iba aprendiendo catalán...conociendo gente etc.
Al día siguiente, como siempre que tenía entrenamiento, me vestí, desayuné en el bar y me fui camino del bosque. Fui haciendo footing para calentar. Cuando llegué allí aun no había nadie, pero estaba acostumbrada a que Pep se retrasase, después de todo, es el entrenador del Barça, tiene muchas cosas en la cabeza., por eso se quería retirar por un tiempo.
Yo estaba calentando cuando su Audi negro entró en el bosque y aparcó a unos 10 metros del campo.
Pep salió del coche y abrió la puerta derecha, de ella salió una figura...estaba serio, tenía una expresión extraña, nunca le había visto así en ningun partido ni nada por el estilo. Era poco más alto que yo (mido 1,60) moreno, media melena y unos ojos profundos y muy negros, así es, para quien no lo haya cogido todavía, era Leo Messi.
Se puso a hablar con Pep, sentados sobre una roca y pensé en ir a hacerme una foto con él, con ellos, pero me di cuanta de que no era el momento más indicado para hacerlo y hubiese sido de muy mala educación, así que cogí el balón y me puse a mostrar mis habilidades futbolísticas.
Ellos estubieron hablando un rato hasta que Pep recibió una llamada y salió del bosque porque no tenía cobertura.
Yo me puse a dar toques de espaldas a Leo, para no parecer que le estaba mirando...fui escuchando sus pasos poco a poco acercarse a mi. Hasta que paró más o menos a un metro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario