lunes, 12 de marzo de 2012

Capítulo 8
La habitación era ancha y espaciosa, la puerta daba directamente a las camas, separadas por una mesita de noche, mi cama estaba pegada a la pared, y la de Leo junto a un sillón, había una puerta que daba al baño y a la derecha un armario.
Abrí el armario y metí las maletas dentro, Leo me ayudó, y después cogiéndome de la mano me dijo:
l-No les hagas caso, son unos boludos.
i-No te preocupes, que ya les conozco lo suficiente.
l-Quiéres que bajemos a comer o prefieres que nos lo traigan?
i-Me da igual.
l-Pues que lo traigan, ahora se vendrán a comer Gerard, Dani y Milito, no pueden estar sin mi.-Dijo riéndose.
LLamó a recepción y pidió la comida, en dos minutos nos la trajeron, una bandeja revosante de comida, y en tres minutos, Gerard, Alves y Gabi, llamaron a la puerta de nuestra habitación.
l-Pasad!
da-Hemos visto que te traían aquí la comida y... 
l-Ya lo sé. Entrad los tres.
Entraron con sus bandejas en las manos, mientras Leo y yo nos reíamos por la predicción tan acertada que había tenido él un momento antes.
Movimos la mesita del "salón" si se le puede llamar así, y la pusimos entre las dos camas, para poder sentarnos todos, colocamos las bandejas y a comer!!
Al acabar la comida, Messi y Gerard se estaban tirando miguitas de pan, Dani ponía caras raras e imitaba a la gente, Gabi estaba tirado en el suelo, muerto de risa y yo, les observaba sin poder parar de reirme.
Cuando se acabó el pan, recogieron las bandejas y se las llevaron.
i-Sois como hermanos.
l-Me crié con Gerard, en la masía, porque tenemos los mismos años...lo mismo con Fábregas, que no está aquí, pero le queda poco. Con Milito...sólo me conocía a mi al venir, y por eso que nos llevamos tan bien. Con Dani...simplemente es mi mejor amigo, me apoya mucho siempre, sobre todo cuando vengo de Argentina, y me hace reir.
Con los demás también me llevo muy bien, se han acostumbrado a tratarme como a uno más, y luego está el mister, que me ayuda a seguir, es como un padre para mi.
i-Les quieres muchísimo, se te nota en...como hablas de ellos.-Dije tumbándome en su cama, a su lado.
l-Son mi vida, se han convertido en mi familia, mi verdadera familia vive al otro lado del mundo, y no tengo novia, todavía.-Nuestras manos se rozaron y la conversación dio un brusco cambio.
i-Me voy a echar la siesta.-Dije levantándome y yendo hacia mi cama.
l-Yo también.-Respondió.-Pero quédate aquí conmigo y seguimos hablando.
Volví a su cama y me tumbé a su lado de nuevo, estubimos hablando un poco hasta que nos quedamos dormidos.
Al levantarme, yo estaba tumbada en posición fetal, de cara al cuerpo de Leo, él estaba estirado, de lado y sujetándome por la espalda, con sus labios rozando mi frente.
Miré el reloj, las siete, habíamos dormido más de dos horas. Muy despacio, Leo fue abriendo los ojos.
l-Qué tal dormiste?
i-Muy a gusto y tu?
l-De maravilla.-Dijo sin apartar los labios de mi frente más de un centímetro.
Alguien llamó a la puerta seis veces.
l-Esa es la clave de Pep, hay que levantarse, quiere que nos arreglemos para salir.
i-Y qué me pongo?
l-Algo bonito.
i-Vale, ya pienso yo.-Dije diriéndome al armario, abrí la maleta, busqué por un rato y encontré lo que buscaba, era un vestido blanco, con un cinturón marrón que se ataba por debajo del pecho. Me lo puse en el baño, me hice un recogido bonito me coloqué unas manoletinas y lista, salí del baño.
Leo llevaba unos vaqueros, una camiseta blanca de Rocky dos y unas convers blancas también.
l-Perfecta.-Susurró mientras me miraba de arriba a abajo.
i-No mientas.
l-Nunca miento a la gente que quiero.
i-Así que...no me quieres?-Pregunté sobreactuando.
l-Quién dijo eso? Por supuesto que...te quiero.
Le abracé con fuerza y salimos al pasillo, donde estaba Xavi, que gritó
x-Messi guapo!!-Como si fuera lo más normal del mundo, confianza culé, supongo.

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