lunes, 12 de marzo de 2012

Capitulo 22
Sara, al ver que Ibrahim se acercaba, a parte de ponerse supernerviosa, sacó un cuadernillo y un boli de su bolso para pedirle que firmase.
sa-Me firmas un autógrafo, por favor?
Ibrahim sonrió, como si le acabase de caer la oportunidad perfecta para preguntarle el nombre a Sara.
ia-Claro!! Cómo te llamas?-Preguntó cogiendo el cuadernillo y el bolígrafo y sonriéndola.
sa-Sara.-Respondió ella, devolviendo la sonrisa.
él la devolvió el cuaderno y el boli.
"Para Sara, la chica más guapa del mundo, Ibrahim Afellay."
ia-Tu...eres la amiga de Iria, verdad?
sa-Verdad.
ia-Cuánto vas a estar aquí?
sa-Pues, unos quince días, creo.
ia-Esta noche vamos a salir unos cuantos, estás invitada, si te apetece...
Se acabó la conversación al escuchar el grito de Pep, que le llamaba, ya que se estaba retrasando demasiado.Al acabar el entrenamiento, todos, firmaron el cuaderno de Sara, para fotos ya había tiempo.
Dani nos llevó a casa, a nosotros y a Gerard, Geri, iba delante junto a Dani, yo en medio, Sara a mi derecha y Leo a mi izquierda. Leo se puso en plan cariñoso y fuimos abrazados, lo extraño fue, que Dani no se rio de nosotros, supongo que por respeto a la invitada, Geri i respeto ni ostias, iba picando a Leo, k cada vez se ponía más nervioso.
LLegamos a casa a las ocho y cinco, ya que Dani se afreció de guía para enseñar la ciudad a Sara, en coche, claro está, y como no, los demás también fuimos, sólo por la curiosidad que me daba ver a Dani describiendo la historia de los edificios de Barcelona...
A las nueve, habíamos quedado, así que en cuanto llegamos a casa, Sara y yo empezamos a arreglarnos, yo elegí un vestido rosa chicle, con un lazo negro bajo el pecho, de palabra de honor, y Sara, uno negro con los tirantes blancos, nos maquillamos y ya! ibamos preciosas las dos.
Al aparecer en el salón, Leo nos silvó, se levantó del sofá y vino corriendo a agarrarme por la cintura, y a besarme.
l-Con quién vas a bailar que te pones tan guapa?
i-Con...mi novio?
l-Y quién es tu novio?
i-El hombre más dulce del mundo.-Nos besamos tiernamente.
sa-Oye...que sois muy cuquis y tal, pero hemos quedado en diez minutos, y Leo sigue en chandal, y serás Messi, pero así no entras ni tu ni nadie.
l-La concha de su madre!!-Salió corriendo a la habitación, Sara y yo no podíamos evitar reirnos.
En siete minutos, Leo apareció con una camisa azul, unos pantalones negros y mocasines del mismo color, una cresta muy bien hecha y una pajarita en la mano.
i-Pero que guapo por dios!!
Levantó las cejas y se colocó la pajarita.
[...............................]
LLegamos a las nueve y diez, ya estaban casi todos, nos esperaban:
Carles, Malena, Gerard, Shakira y Dani, que venía solo porque su mujer estaba de viaje con los niños.(habían ido a hacer una visita a sus abuelos). Sólo faltaba Ibrahim, presenté a Sara a todo el mundo y por supuesto saludé a todos.
Nos sentamos todos, Leo pidió una cerveza, Sara un baillis y yo licor de avellana estubimos todos hablando, y quince minutos después apareció Ibrahim. Iba guapísimo, a lo mejor porque nunca le había visto con traje, o a lo mejor porque simplemente lo estaba de verdad.
Le saludamos todos, Sara y el cruzaron su mirada, y él, se sentó a su lado. Empezamos a hablar y beber, y ya, sobre las once, Leo me sacó a bailar y poco a poco fueron saliendo los demás. Carles bailaba con Malena, Geri con Shaki, y Dani, como es muy apañadito él, bailaba sólo.
Leo y yo nos acercamos un momento a la mesa a beber un trago. Sara y Ibrahim ni se miraban, creo que la vergüenza les podía.
sa-Que suerte teneis.
l-Por qué?
sa-Tengo unas ganas de salir a bailar increibles, pero no tengo tanto arte como Dani...
Sin que ella se diese cuenta, di una patadita a Ibrahim, por debajo de la mesa, él, reaccionó rápido, se levantó y le cedió su mano a Sara.
ia-Sola no...pero conmigo, bailas?
sa-Como no.-Respondió ella, levantandose con él.
De la mano se dirigieron a la pista de baile. Como si estubiese preparado, Gerard fue al pichadiscos y le pidió una lenta, y claro, por ser él, se la concedió rápido.
Leo, por supuesto, tampoco tardó en cogerme y volver a sacarme a baila, mientras me susurraba cosas al oido y me acariciaba la mano siempre que podía. Cuando ya sólo quedabamos nosotros tres, y Ibrahim, nos invitó a la última en su casa.

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