Capítulo 27
Todo el mundo empezó a gritar y el Madrid se envalentonó. Todo bajo control, pensé yo, o al menos eso me había avisado Leo el día anterior. Era el minuto
trece y Cristiano marcó el primero, mientras tanto, Sara y yo sufríamos el partido desde la grada. Lo celebró, vino al banquillo, se encaró a Pep y y luego miró
detrás de él, justo donde yo le había contado que estaría.
cr-Qué? Quiéres el autógrafo ahora?-Gritó sonriendo.
sa-Oye Iria...Cristiano te acaba de hablar, ¿o es mi imaginación?
i-Me acaba de venir a hablar...¡¡si me escuchases cuando te intento contar las cosas!!
pg-¡A qué ha venido eso?-Nos miró para preguntarnos porque Cristiano me había hablado a mí.
i-Cosas nuestras...-Miré al campo.-Pep, yo confío en ti.
pg-Confía en ellos, que son los que juegan.
i-Siempre.-Dije sintiendo la emoción que merece el decir esa palabra...había sido como reafirmar mi fe, como la confirmación para un cristiano, y Pep también
lo había sentido y no quiso interrumpir mi trance.
Un rato después Leo se acercó a nuestra zona y yo aprobeché la poca distancia para gritarle mi mensaje, lo venía pensando desde antes del partido y en ese
momento era importante para el equipo, y para él.
i-Yo confío en ti, Leo, confío.-No sólo me escuchó sino que su boca esbozó una dulce pero leve sonrisa, que no fue a más porque estaba demasiado
concentrado, en ese mismo instante corrió hacia un balón que realmente iba para Xavi y se dio media vuelta, balón en pie, corrió hacia la portería, con todo
su afán por hayarla, como si allí se encontrase su más preciado tesoro, y era cierto, porque más allá de esa línea blanca pintada con spray que defendía
Casillas, a tan sólo unos centímetros más, como en otra dimensión, estaba "El Gol". Se regateó a medio mundo, Ramos, Marcelo, Pepe y también Iker, y allí,
en la puerta del universo paralelo que separa el interior del exterior de la portería, encontró su felicidad, encontró el gol, y con él, el alma de miles de
aficcionados.
Sonriente, lo celebró con sus compañeros, se acercó al banquillo y llamó a un segurata(de los que cuidan que no haya espontáneos que salten al campo) y le
dijo algo al oído. El policía se acercó a mi valla y la abrió pidiéndome que bajase. Yo entré en el campo, desesperada por estar cerca de Leo de nuevo, corrí
hacia él y él se levantó la camiseta para enseñarme el mensaje que llevaba grabado en la de debajo. "Para vos" No me di cuenta de el significado de aquellas
letras grabadas, no se podía decir más con menos, era un mensaje tan simple, pero tan complejo, y es que no me había dedicado un gol, me había dedicado
esfuerzo, cariño y dedicación.
Le abracé con fuerza y el estadio comenzó a gritar, y los silvidos con los abucheos se mezclaron los unos con los otros. Le solté y me di la vuelta para volver
a mi asiento. Leo me sujetó la muñeca y miré para atrás, al mirarle a los ojos sentí como se paraba el tiempo, un escalofrío recorrió mi cuerpo y se pasó al de
Leo a través de la muñeca, dejé de escuchar a la gente, sólo escuchaba mi corazón latir, y el suyo, con más fuerza que nunca. No veía nada más que a él y
sólo sentía la vibración que producían los sonidos de los gritos en el campo, y aquello era lo único que me permitía saber que seguía en la realidad, aunque
quizás, en sus afueras. Todo se había vuelto oscuro excepto Leo, que era una luz, su brillante mano pellizcó mi barbilla, levantándola hacia él. Le miré sin
inmutarme, no era capaz de mover un sólo músculo, a penas sí podía parpadear. Se acercó a mi y me besó, yo fui recuperando mi ser, volví a poder respirar,
le acaricié la mejilla y continué con su beso, y pude escuchar chillar al estadio, y los aplausos de Pep, que estaba a un metro, el árbitro pitó y Leo me soltó con
tanta falta de ganas como las que yo tenía de que me soltase. Volvió a su posición recibiendo las felicitaciones de la mayoría del equipo y la palmadita en la
espalda de algún jugador del contrario.
Todo empezaba de cero, o mejor dicho, de uno, y alguien tendría que imponerse, y sí, Pep, Sara y yo teníamos claro quién sería.
sa-Oye, eso ha sido raro...
i-El qué?
sa-Por un momento, cuando Leo te ha besado, la gente se ha quedado callada.
i-Pues no...yo no me he dado cuenta.
sa-Yo aun tengo la carne de gallina.-La miré la mano.
i-Sí, yo también.
Acabó el primer tiempo y Cristiano fue el primero en ir al túnel de vestuarios.
i-¿Qué Cris, me firmás ahora?-Le pregunté con acento argentino.-Me miró mal, escupió al suelo y se giró a decirle algo a Marcelo. Sara comenzó a reírse de una forma muy escandalosa.
sa-Creo que esto es el comienzo de una relación, mala, pero una relación.
i-Sí, le saludaré cada vez que le vea.
sa-Sí, seguro que se va a acordar de ti.
Sara y yo empezamos a recibir abucheos (yo más^^) Pep llamó al segurata y le pidió que nos pasase dentro.
Entramos en el túnel de vestuarios. Los chicos estaban sentados en medio del suelo, descansando. Me quedé depié frente a Leo y él, alegre, miró para arriba y suspiró.
l-He....
i-Qué? ¿Contento?
l-No, bueno, a medias.
i-¿Y eso?
l-Estás demasiado lejos como para que pueda estar contento, por otro lado hace unos minutos viví el mejor momento de mi vida, y tengo ganas de saltar porque tengo la adrenalina por las nubes, pero si salto, con el desgaste físico que provoca, la consecuencia más segura es...que me caiga.-Me senté a su lado.
i-¿Y ahora?-Lo abracé.
l-Te va a dar algo.-Dijo al sentir el latido de mi corazón.
i-Leo, me has besado delante de...puede que de millones de personas...
l-Respira hondo.
Meennccaannttaa!!!!!!es precioso andreea de verdad escribes genial se me ha puesto la carne de gallina! :D
ResponderEliminarDios esta genial¡¡
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