Capítulo 1
Me llamo Iria, tengo 24 años y un montón de sueños cumplidos, es más, no es por dar envidia pero podría deciros con toda seguridad que tengo una vida perfecta. Os voy a contar mi historia, esa historia que me cambió la vida por completo, y ahora estoy como estoy, gracias a ella.
El día en que cumplí 19 años, escuchaba la radio, mientras hojeaba una revista, escuchaba la radio porque ese día dirían quien era el ganador del sorteo al que, con tantísima ilusión me apunté días antes.
Entonces, el presentador del sorteo gritó: "Y la ganadora del concurso es....-Se escuchaban tambores que me ponían más nerviosa, ya que había dicho ganadora, y no creo que muchas chicas se hubiesen apuntado- Iria Beltrán!!!!!" No me lo podía creer, había ganado aquel sorteo, y en ese mismísimo instante supe que mi vida cambiaría. Cuando recuperé el habla(me costó unos minutos) llamé a mi madre, la persona que más quería yo en el mundo.
i-Mami!!!
m-Qué pasa cariño?-Preguntó con esa voz de preocupación que ponen las madres al gritar.
i-A que no sabes a dónde me voy?
m-A dónde cielo?
i-Me voy a Barcelona, me ha tocado el sorteo.
m-A Barcelona? ....pero, y si te pasa algo?
i-Mamá!!! es la oportunidad de mi vida, me ha tocado el sorteo para dar cinco entrenamientos con Josep Guardiola.
m-Quién?
i-Guadiola, el entrenador del Barça....ese.
Escuché un suspiro a través del teléfono.
m-Has alquilado ya algún sitio para alojarte?-Dijo ya más calmada.
i-No, te he llamado primero.
m-Si quieres....te puedo pagar un par de semanas por tu cumpleaños, sé que tu sueño es ir a Barcelona...y ya tienes 19 años, aunque me cueste reconocerlo...pero sabes que no puedo pagar un sitio muy lujoso.
i-No importa mami, me conformo con unos cartones, lo que quiero es estar allí, de la manera que sea...eres la mejor!
Y loca de contenta y con mis objetivos más que claros, llamé entonces a la emisora de radio para confirmar el día y la hora a la que salía el avión, dónde entrenaría...a qué hora...
Al día siguiente, como todas las mañanas, me vestí y salí a correr, hasta que me aburrí y volví a casa, a llamar a mis mejores amigas y contarles lo sucedido, a Sara y a Adriana, les conté que me iba, y que no las iba a ver en un par de semanas, pero seguro que mantendríamos el contacto.
Desde pequeña el futbol había sido mi pasión, fui una niña muy diferente, única, especial, yo rompía la barrera de los prototipos, hacía lo que me gustaba, y no lo que me convenía o estaba de moda. Siempre me encantó en deporte, y siempre fui del Barça, quizás al principio por llevar la contraria, pero se convirtió en parte de mi, y no podría separarme de ese equipo que me vio crecer, reir y llorar, y sí, es raro en una madrileña ser del Barça...pero como ya dije, yo era muy diferente.
Por la tarde quedé con mis amigas para despedirme de ellas, me puse a hacer la maleta, creo que ese día vacié mi armario en las maletas, siempre era muy exágerada para eso, pero no quería que me faltase de nada en un viaje tan maravilloso.
Me fui pronto a la cama, no quería quedarme dormida, y perder mi avión.
Por supuesto no me quedé dormida, me había costado bastante dormir, que era distinto, y nada más sonar el despertador salté de la cama y me puse a dar vueltas por la habitación para intentar hacer tiempo, y que se me pasara más rápido, me vestí, desayuné y por fin llegó la hora de irme, mi madre me dio un beso, y casi se pone a llorar, pero conseguí calmarla, cogí la maleta y salí escopetada, como si mi casa fuese una cárcel o algo así.
LLegué al aeropuerto, enseñé mi pasaporte y mi ticket de vuelo, me acompañaron a mi avión, iba en clase turista, pero no me podía quejar, al menos iba. Me senté y esperé poco más de media hora, aunque se me estaba haciendo eterno el día. Por fin despegó el avión y la euforia me recorrió el cuerpo, sentí ganas de llorar, saltar gritar y reir, a la vez, pero a riesgo de que me echaran, preferí quedarme quieta.
En ese momento solo pensaba en llegar a Barcelona y que a Pep le gustase mi forma de jugar, y que para él mis entrenamientos no solo fueran maneras de perder el tiempo, me organicé a mi misma, en mis entrenamientos con Pep debía hacerlo todo perfecto...después de todo, él era humano. El avión tardó 39 minutos en aterrizar, los 39 minutos más largos de mi vida.
Bajé del avión y me encontré en un gran aeropuerto, muy parecido a Barajas, que era el de Madrid, donde me había subido, cogí mis maletas, busqué mi salida y me fui.
Consulté en mi plano, la casa que me había alquilado mamá, estaba a menos de un kilómetro, andube y andube hasta encontrarla, llegué unos 20 minutos después...me iba parando por el camino para observar, nunca había estado allí y quería grabarlo todo en mi cabeza.
Llamé a la puerta.
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